Pedro Manterola Sainz
Hoja de Ruta
Los carnavales son fiestas para el desprendimiento de las tentaciones previo al recogimiento del espíritu durante la cuaresma. Fiestas de la carne, celebraciones de origen pagano con matices religiosos que encuentra sus raíces en los romanos, los griegos, los celtas y los hindús. Celebran lo mismo a Baal, que a Saturno, a Momo, a Dionisio y las lupercales. En este período permisivo y lúdico, también se abre paso el vicio, la lujuria, la alegría, la belleza y la policía. Se permiten abusos, se perdonan pecados y se enseñan rostros, muslos, pechos y caderas con un aire lúbrico que despierta al profano que todos llevamos dentro. Se abandona la carne entre mascaradas, desfiles, disfraces, paseos, gradas, tragos y comparsas. Tanto preocupaba a las autoridades civiles y eclesiásticas la celebración del carnaval, que desde sus orígenes ha sido cancelado, modificado, prohibido y disputado. Ha pasado de Roma a Cartagena, de Atenco a Dusseldorf, de Huehuetla a Río de Janeiro, de Veracruz a Nueva Orleans y de Cádiz hasta San Juan Chamula sin tocar Boca del Río. Lo disfrutan ricos y pobres, hombres, mujeres y mancebos, doncellas y veteranas. Se quema el mal humor y se entierra una sardina. Se reza, se ríe, se goza y hay quien se persigna. Se sufre de mañanita lo que de noche se saborea y se disfruta. Días de ritual, bailes y parodias alusivas lo mismo al calentamiento global, que al gobierno, a la censura y sus practicantes. Eso y más es un carnaval. En todo el planeta, a cualquier hora, en cualquier parte, alguien está celebrando. En Alemania las cervecerías hacen el 40% de sus ventas anuales en estos días. Lo mismo se dispara el uso y abuso de condones que el consumo de cirios y escapularios. Así son las fiestas de la carne. Dispersas, confusas, alegres, profanas, llenas de fe y de tentación. Con la ceniza del miércoles se esconden los pecados, se apaga la música, se esconden las risas y se atempera el calor del cuerpo. Hasta la próxima vez, hasta que el alma pida otra vez su carnaval. En eso pensaba mientras intentaba escribir algo que pudiera sonar coherente. Pero llegaban a mi cabeza imágenes dispersas de origen muy distinto. Voy por partes.
El desfile del Pacto hasta el Acuerdo…
Se anuncia el alumbramiento de un nuevo Acuerdo, hijo del Pacto y padre de la Gobernabilidad, de la Inversión, del Empleo y del buen Gobierno. Después del Pacto de inicio de sexenio, pasado el susto del 2005 y ya superadas las elecciones intermedias, la nueva configuración política y electoral de municipios y legislatura obliga a replantear objetivos, escenarios y protagonistas. Entre discursos constitucionales, pasarelas generacionales y arrebatos sucesorios, llega a nosotros el producto, la creación, la obra que dará cauce al fin de sexenio. En este Acuerdo cabemos todos: partidos, ciudadanos, gobierno, empresarios, agricultores, funcionarios, burócratas, políticos funcionales y disfuncionales, técnicos, rudos, parcelas y fracciones parlamentarias, lo mismo las nuevas que las grandes, las viejas y las menuditas que al grito de “salvación para todos mis amigos” chamuscan el Palacio Legislativo para dar a luz a un nuevo grupo de legisladores con diverso origen y un mismo destino, que los alcanzó hasta llegar a la permanente. Y otra vez: playbol, y todo vuelve a empezar, ahora con nuevo dueño de la cancha, los bates y la pelota. Y el “ampáyer”.
Dice el acuerdo que hay que crear empleos, atraer inversiones, construir escuelas, caminos y carreteras, puentes y hospitales. Hay que bajar apoyos, tecnología y mecanismos de asociación a productores, comerciantes, empresarios y exportadores. Se deben otorgar becas y vincular a los que saben con los que quieren aprender. Es obligatorio llevar seguridad, ley y protección a todo ciudadano que viva dentro de la ley. Es necesidad imperiosa aprender a usar y cuidar el agua, a proteger los ríos, los montes, las playas, los bosques y la selva.
Cuántas cosas por hacer en un sexenio con tres años de vida. Los colaboradores del Ejecutivo intentan seguir el ritmo a un gobierno con ruta fija que tiene en Veracruz estación de paso al 2012. Tal vez, piensa uno, despistado como es, se pueda aprovechar que Veracruz es grande, plural y multifacético, quizá sea posible utilizar sus cuencas y regiones, sacar provecho social y rentabilidad política al unificar y homologar oficinas, delegaciones, jurisdicciones, coordinaciones y juntas ubicadas de manera delirante en cada zona, región y distrito, a lo mejor es bueno crear Comités de Competitividad y Desarrollo Regional de la mano de especialistas en el tema, y dar seguimiento al Plan Estatal de Desarrollo por área y delimitación geográfica, por acciones, logros y metas cumplidas desde la Huasteca hasta las Grandes Montañas, de la Cuenca al Totonacapan, del Papaloapan a Coatzacoalcos y de los Tuxtlas a Chinameca, si se coordinan esfuerzos y se definen acciones conjuntas para apoyar a las Pymes, para construir carreteras, otorgar becas, reconstruir escuelas, apoyar a productores, exportadores y comerciantes, de acuerdo a sus exigencias y necesidades…. Tal vez si la Planeación se acompaña de la Ejecución y la Evaluación, tal vez si se detectan y canalizan liderazgos por región, municipio y distrito…
Tal vez si te callas, pinche Pedro, puedas seguir durmiendo…
El mal ejemplo de un republicano
Los progresistas votan por partidos de izquierda, le van a las Chivas, o al Veracruz, claro, los domingos andan en bermudas y casi siempre son muy alivianados con sus hijos. En política internacional desprecian a Bush, admiran a Felipe González y le mientan la madre a Slim desde su Telcel. Prefieren a Carla Bruni que a Sarkozy y a Maradona sobre Pelé. Actualmente se debaten entre Hillary y Obama, Barack para los cuates. Pero en el campo republicano habita John McCain, un sobreviviente de la guerra de Vietnam, opositor a la guerra de Irak, defensor de los inmigrantes, un político congruente que llama a las cosas por su nombre sin temor de perder votos o simpatías. Alejado del rancio olor a naftalina de los republicanos antediluvianos, mormones de horca y cuchillo que defienden el creacionismo, esperpéntica visión del origen de la vida que mezcla a la cigüeña con Eva, Adán, la serpiente y el estúpido “diseño inteligente”. McCain era considerado el seguro perdedor, el necio del cuento de hadas republicano con un presidente torpe y poderoso que habla de un mundo que no existe y construye a patadas un planeta donde solo quepan él y los suyos. No se rindió. No perdió antes de la batalla. Enemigo de los hijos de la barbarie y el oscurantismo, McCain sobrevivió torturas, burlas y desprecios para levantarse como el muy probable candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos. Y no estaría mal que lo fuera.
Algo en que creer, alguien en quien confiar…
Un discurso fresco, limpio, que le da fuerza e impulso a una forma distinta de ver el mundo y la política. Es Barack Obama, legislador afroamericano, joven, inteligente, educado. Se enfrenta a la poderosa maquinaria partidista de los demócratas, aceitada por la habilidad y malicia de Bill, la sagacidad de Hilary y la lucidez de ambos. Lucidez a la que siempre le llegan recursos y estrategias de aliados que parecen cómplices. Pareja preparada para dominar a cualquier precio y gobernar a su modo, que es bueno para su país y para el mundo. Obama los enfrenta con soltura, con talento, apoyado por los descendientes del Camelot del que John F. Kennedy fue malogrado guía y monarca. Hombres, jóvenes, mujeres, artistas, actores y personajes con sensibilidad quieren creer que es posible. Y cuando es tan difícil confiar en alguien, cuando el miedo, la envidia, el derrotismo y el conformismo nos aconsejan contentarnos con poco, con lo que queda, con lo que a otros les sobre, pensar que en el país más poderoso del mundo puede gobernar una mujer inteligente es alentador. Pero creer que es posible el sueño de ver a un político distinto, que inspire a un país grande para que sepa alentar al mundo, es mucho mejor.
Eso es Obama.
¿Qué te pasa, estás borracho?
No… pero me siento raro, me siento bien
Lejos de las palabras y los textos acostumbrados, toqué temas en los que soy aún más neófito, disonante e inocente que en los que habitualmente llenan mis hojas de ruta. A mis improbables lectores les ofrezco una disculpa. Pero aún no termino.
Pasa una y otra vez por mi cabeza la imagen de un mariscal de campo que no perdió el partido antes de jugarlo. Hijo de un buen jugador que en los 80´s fue titular en un pésimo equipo, hermano de un ganador del Supertazón, rival del mejor equipo y del mejor mariscal de la liga en el mejor partido de su vida, Eli Manning llegó a Arizona seguro de sí mismo, con el apoyo de su padre, de su hermano y de sus compañeros. Tranquilo, sereno, confiado en su capacidad y su talento, construyó una a una series ofensivas que culminaron con Nueva York abajo en el marcador por tres puntos, a 39 segundos del final. Se sacudió rivales y envió un pase elíptico y perfecto a su mejor receptor. Significó el triunfo de su equipo, los Gigantes (que nombre) y el suyo en particular.
Jugó, corrió, improvisó. Fue inteligente e impredecible. Ganó cuando nadie creía en él. Solo su familia y sus compañeros. Y él mismo. Ganaron todos. Y fue más que suficiente.
jueves, 7 de febrero de 2008
miércoles, 6 de febrero de 2008
Transportistas, firmes
Lázaro Cárdenas Pérez
No es con manifestaciones, marchas ni con cualquier otro tipo de presión como el gobierno estatal entregará los títulos de concesión para taxi producto de la regularización ordenada por el gobernador Fidel Herrera, consideró el secretario general del sindicato nacional de Trabajadores y empleados de la industria del Transporte y la Construcción CTM, Adelfo Toledano García, quien destacó que la organización que representa seguirá en espera de ese beneficio de forma pacífica y siempre respetando las disposiciones gubernamentales.
Entrevistado en esta ciudad posterior a encabezar un acto multitudinario en el puerto de Veracruz, en la que 23 organizaciones de transportistas se adhirieron a la Delegación Estatal 04 del sindicato que representa, Toledano García destacó que las concesiones de la regularización deberán entregarse a organizaciones serias que presenten esquemas de trabajo, capitalización y beneficio para sus agremiados, que representen a su vez una captura de impuestos para el gobierno.
“Nosotros somos gente de palabra, como lo es el gobernador Fidel Herrera Beltrán, así que seguiremos esperando el beneficio para nuestros agremiados con lealtad y disciplina, tal como los habíamos mencionado desde un principio, confiamos en que seremos beneficiados porque estamos trabajando de manera transparente, seria y con los esquemas financieros adecuados; nosotros por ningún motivo afectaremos el estado de derecho; no es ni será nunca nuestro estilo.”
Por ello, lamentó la serie de movilizaciones que diversas organizaciones de taxistas han realizado con el fin de obtener una concesión y de paso les hizo un llamado a implementar esquemas y replantear sus solicitudes, buscando siempre el beneficio colectivo para sus agremiados.
En otro tema Toledano García se refirió a la adhesión al sindicato que representa que hicieron 23 organizaciones de transportistas del puerto de Veracruz, agrupadas como Frente Único del Transporte de Veracruz (FUTV) con la cual se unieron a la Delegación estatal 04 del sindicato nacional de trabajadores y empleados de la industria del Transporte y la construcción CTM con sede en esta capital 293 concesionarios y 670 choferes. (943)
Toledano García explicó que éstos se unirán a los 257 concesionarios y 760 choferes que ya forman parte de la de la delegación estatal 04; aunados a los 171 compañeros que cuentan con acuerdos de concesión para mixto Ruiral y 216 choferes.
“Esto nos da un gran total de 2 mil 367 agremiados en todo el estado de Veracruz; lo que nos convierte en la organización de taxistas más fuerte de la entidad. Lo cual es una muestra de que los valores agregados del programa de capitalización de la empresa Seafinco, que es la que nos da la asesoría corporativa, están dando sus primeros resultados… y vamos por más”, finalizó.
No es con manifestaciones, marchas ni con cualquier otro tipo de presión como el gobierno estatal entregará los títulos de concesión para taxi producto de la regularización ordenada por el gobernador Fidel Herrera, consideró el secretario general del sindicato nacional de Trabajadores y empleados de la industria del Transporte y la Construcción CTM, Adelfo Toledano García, quien destacó que la organización que representa seguirá en espera de ese beneficio de forma pacífica y siempre respetando las disposiciones gubernamentales.
Entrevistado en esta ciudad posterior a encabezar un acto multitudinario en el puerto de Veracruz, en la que 23 organizaciones de transportistas se adhirieron a la Delegación Estatal 04 del sindicato que representa, Toledano García destacó que las concesiones de la regularización deberán entregarse a organizaciones serias que presenten esquemas de trabajo, capitalización y beneficio para sus agremiados, que representen a su vez una captura de impuestos para el gobierno.
“Nosotros somos gente de palabra, como lo es el gobernador Fidel Herrera Beltrán, así que seguiremos esperando el beneficio para nuestros agremiados con lealtad y disciplina, tal como los habíamos mencionado desde un principio, confiamos en que seremos beneficiados porque estamos trabajando de manera transparente, seria y con los esquemas financieros adecuados; nosotros por ningún motivo afectaremos el estado de derecho; no es ni será nunca nuestro estilo.”
Por ello, lamentó la serie de movilizaciones que diversas organizaciones de taxistas han realizado con el fin de obtener una concesión y de paso les hizo un llamado a implementar esquemas y replantear sus solicitudes, buscando siempre el beneficio colectivo para sus agremiados.
En otro tema Toledano García se refirió a la adhesión al sindicato que representa que hicieron 23 organizaciones de transportistas del puerto de Veracruz, agrupadas como Frente Único del Transporte de Veracruz (FUTV) con la cual se unieron a la Delegación estatal 04 del sindicato nacional de trabajadores y empleados de la industria del Transporte y la construcción CTM con sede en esta capital 293 concesionarios y 670 choferes. (943)
Toledano García explicó que éstos se unirán a los 257 concesionarios y 760 choferes que ya forman parte de la de la delegación estatal 04; aunados a los 171 compañeros que cuentan con acuerdos de concesión para mixto Ruiral y 216 choferes.
“Esto nos da un gran total de 2 mil 367 agremiados en todo el estado de Veracruz; lo que nos convierte en la organización de taxistas más fuerte de la entidad. Lo cual es una muestra de que los valores agregados del programa de capitalización de la empresa Seafinco, que es la que nos da la asesoría corporativa, están dando sus primeros resultados… y vamos por más”, finalizó.
martes, 5 de febrero de 2008
Constitución Jubilable I
Juan Antonio Nemi Dib
Historias de cosas pequeñas
Mañana, en cientos de plazas públicas de México se harán honores a la Constitución de 1917. Muchos niños cantarán himnos y recitarán poemas y quizá todavía algunos adolescentes pronunciarán discursos festejando los primeros 91 años de vida de nuestra ley fundamental; se recordará fervorosamente a los diputados constituyentes de Querétaro y a don Venustiano Carranza; políticos y jurisperitos afirmarán que dicho estatuto ha dado un marco de estabilidad a nuestra convivencia y que las diferentes crisis político/sociales del último siglo, incluyendo la “transición” electoral del año 2000, se han superado gracias a la Constitución vigente.
En mi generación, en muchas generaciones antes que la mía y en algunas después, hemos crecido con la idea de que nuestra Constitución es baluarte del estado de derecho, una especie de garantía de unidad nacional y herramienta de progreso a la que debemos honrar y celebrar pues de ella nace –entre otras cosas— el poder legítimo de los que tienen autoridad para gastarse el dinero de todos, y para recaudarlo por supuesto, también de la Constitución nace la fuerza legal para castigar (incluso físicamente) a quienes se portan mal, para negociar con otras naciones a nombre de todos nosotros y, teóricamente, para proteger a los débiles e igualar sus oportunidades.
Ahora mismo recuerdo a varios maestros llenos de orgullo sincero, diciéndonos que la nuestra es una de las mejores constituciones del mundo, que muchos de sus contenidos han sido copiados y que fue pionera en eso de incluir entre sus postulados un modelo de desarrollo social equilibrado y justiciero.
En realidad, una constitución es mucho más que una lista de cosas permitidas y otra de cosas prohibidas, es mucho mas que un reglamento deportivo que dispone la forma en que se acomodan los adversarios sobre la cancha y cómo se decide quién gana y quién pierde la competencia; una buena constitución no sólo resume derechos y obligaciones y distribuye el poder público de una u otra forma. Una constitución modela, describe y organiza a una comunidad, una constitución es un proyecto de futuro que –se supone— reúne y sintetiza las aspiraciones de todos y establece la forma más adecuada de responder a las necesidades de los miembros de esa comunidad, sin exclusiones.
Por eso las constituciones son, en realidad, pactos sociales, acuerdos colectivos que necesitan del más completo consenso para funcionar y tener validez. Una constitución fracasa si se le impone por la fuerza y fracasa más si aquéllos a quienes mandata no la respetan, no la aceptan e incluso, en ocasiones, ni la conocen. La teoría constitucional propone que, una vez aprobada y filtrada por los mecanismos adecuados, una constitución debe cambiarse lo menos posible, para respetar la esencia de los “acuerdos fundacionales”, acuerdos que deben ser muy reflexionados antes de convertirse en principios constitucionales inamovibles. A eso se debe que los requisitos para modificar una constitución sean muchos más que los exigidos para cambiar sólo una ley.
Ciertamente, la constitución que celebraremos mañana no se ajusta a esa idea de estabilidad y unidad. Apenas el 6 de febrero de 1917 –a 24 horas después de ser promulgada— fue objeto de su primera rectificación mediante el procedimiento de “fe de erratas”. Actualmente, uno va a la librería y compra un ejemplar de la constitución vigente sabiendo bien que será un libro desechable, como libro de novela por entregas que pronto se hará obsoleto, quizá en el inmediato período de sesiones del Congreso.
Mediante aclaraciones, declaratorias, leyes, decretos y esa fe de erratas, la Constitución ha sufrido, hasta ahora, 467 reformas, ¡si!, cuatrocientas sesenta y siete reformas. Estadísticamente, cada artículo de la Constitución se habría cambiado ya en 4 ocasiones. Ello significa que, en promedio, se han modificado, reducido o agregado 26 preceptos constitucionales en cada periodo presidencial, aunque esta cuenta es muy relativa si consideramos que durante las gestiones de Portes Gil y Ruiz Cortines sólo se cambiaron dos artículos, mientras que 77 se modificaron en tiempos de Zedillo, 66 con De la Madrid, 40 con Echeverría, 55 con Salinas y 31 con Fox.
En promedio, desde que nació, la Constitución cumpleañera ha sufrido 5.1 innovaciones por año, es decir, un cambiecillo cada dos meses y medio. Esta realidad es concluyente: queda muy poco del proyecto original de México en que pensaron los constituyentes de 1917; y lo que sigue es evaluar el propósito que motivó tantos cambios y medir, en cada caso, los beneficios y perjuicios que se produjeron con esas transformaciones constitucionales.
El gran conflicto no está, sin embargo, en el número de reformas a la Constitución, pues también es cierto que una ley eficaz debe ser flexible y capaz de actualizarse al mismo tiempo que evoluciona la sociedad a la que regula; el gran conflicto está en la percepción errónea (pero muy arraigada y más socorrida), de que cambiar y volver a cambiar la Constitución es el [único] camino para resolver problemas ancestrales de México, como si la ley tuviera poderes mágicos y fabricara por sí misma buenos ciudadanos, buenos gobernantes y buenas instituciones, como si –por ejemplo— por decreto legal se controlara la economía. El gran conflicto está en la falta de identidad y los “recules constitucionales extremos” que en estos 91 años han proliferado en muchos temas de fondo.
El gran conflicto es que en apenas 17 meses de esta legislatura federal y 15 del Gobierno de Calderón, la Constitución ha sufrido ya 25 modificaciones… y las que faltan.
antonionemi@gmail.com
Historias de cosas pequeñas
Mañana, en cientos de plazas públicas de México se harán honores a la Constitución de 1917. Muchos niños cantarán himnos y recitarán poemas y quizá todavía algunos adolescentes pronunciarán discursos festejando los primeros 91 años de vida de nuestra ley fundamental; se recordará fervorosamente a los diputados constituyentes de Querétaro y a don Venustiano Carranza; políticos y jurisperitos afirmarán que dicho estatuto ha dado un marco de estabilidad a nuestra convivencia y que las diferentes crisis político/sociales del último siglo, incluyendo la “transición” electoral del año 2000, se han superado gracias a la Constitución vigente.
En mi generación, en muchas generaciones antes que la mía y en algunas después, hemos crecido con la idea de que nuestra Constitución es baluarte del estado de derecho, una especie de garantía de unidad nacional y herramienta de progreso a la que debemos honrar y celebrar pues de ella nace –entre otras cosas— el poder legítimo de los que tienen autoridad para gastarse el dinero de todos, y para recaudarlo por supuesto, también de la Constitución nace la fuerza legal para castigar (incluso físicamente) a quienes se portan mal, para negociar con otras naciones a nombre de todos nosotros y, teóricamente, para proteger a los débiles e igualar sus oportunidades.
Ahora mismo recuerdo a varios maestros llenos de orgullo sincero, diciéndonos que la nuestra es una de las mejores constituciones del mundo, que muchos de sus contenidos han sido copiados y que fue pionera en eso de incluir entre sus postulados un modelo de desarrollo social equilibrado y justiciero.
En realidad, una constitución es mucho más que una lista de cosas permitidas y otra de cosas prohibidas, es mucho mas que un reglamento deportivo que dispone la forma en que se acomodan los adversarios sobre la cancha y cómo se decide quién gana y quién pierde la competencia; una buena constitución no sólo resume derechos y obligaciones y distribuye el poder público de una u otra forma. Una constitución modela, describe y organiza a una comunidad, una constitución es un proyecto de futuro que –se supone— reúne y sintetiza las aspiraciones de todos y establece la forma más adecuada de responder a las necesidades de los miembros de esa comunidad, sin exclusiones.
Por eso las constituciones son, en realidad, pactos sociales, acuerdos colectivos que necesitan del más completo consenso para funcionar y tener validez. Una constitución fracasa si se le impone por la fuerza y fracasa más si aquéllos a quienes mandata no la respetan, no la aceptan e incluso, en ocasiones, ni la conocen. La teoría constitucional propone que, una vez aprobada y filtrada por los mecanismos adecuados, una constitución debe cambiarse lo menos posible, para respetar la esencia de los “acuerdos fundacionales”, acuerdos que deben ser muy reflexionados antes de convertirse en principios constitucionales inamovibles. A eso se debe que los requisitos para modificar una constitución sean muchos más que los exigidos para cambiar sólo una ley.
Ciertamente, la constitución que celebraremos mañana no se ajusta a esa idea de estabilidad y unidad. Apenas el 6 de febrero de 1917 –a 24 horas después de ser promulgada— fue objeto de su primera rectificación mediante el procedimiento de “fe de erratas”. Actualmente, uno va a la librería y compra un ejemplar de la constitución vigente sabiendo bien que será un libro desechable, como libro de novela por entregas que pronto se hará obsoleto, quizá en el inmediato período de sesiones del Congreso.
Mediante aclaraciones, declaratorias, leyes, decretos y esa fe de erratas, la Constitución ha sufrido, hasta ahora, 467 reformas, ¡si!, cuatrocientas sesenta y siete reformas. Estadísticamente, cada artículo de la Constitución se habría cambiado ya en 4 ocasiones. Ello significa que, en promedio, se han modificado, reducido o agregado 26 preceptos constitucionales en cada periodo presidencial, aunque esta cuenta es muy relativa si consideramos que durante las gestiones de Portes Gil y Ruiz Cortines sólo se cambiaron dos artículos, mientras que 77 se modificaron en tiempos de Zedillo, 66 con De la Madrid, 40 con Echeverría, 55 con Salinas y 31 con Fox.
En promedio, desde que nació, la Constitución cumpleañera ha sufrido 5.1 innovaciones por año, es decir, un cambiecillo cada dos meses y medio. Esta realidad es concluyente: queda muy poco del proyecto original de México en que pensaron los constituyentes de 1917; y lo que sigue es evaluar el propósito que motivó tantos cambios y medir, en cada caso, los beneficios y perjuicios que se produjeron con esas transformaciones constitucionales.
El gran conflicto no está, sin embargo, en el número de reformas a la Constitución, pues también es cierto que una ley eficaz debe ser flexible y capaz de actualizarse al mismo tiempo que evoluciona la sociedad a la que regula; el gran conflicto está en la percepción errónea (pero muy arraigada y más socorrida), de que cambiar y volver a cambiar la Constitución es el [único] camino para resolver problemas ancestrales de México, como si la ley tuviera poderes mágicos y fabricara por sí misma buenos ciudadanos, buenos gobernantes y buenas instituciones, como si –por ejemplo— por decreto legal se controlara la economía. El gran conflicto está en la falta de identidad y los “recules constitucionales extremos” que en estos 91 años han proliferado en muchos temas de fondo.
El gran conflicto es que en apenas 17 meses de esta legislatura federal y 15 del Gobierno de Calderón, la Constitución ha sufrido ya 25 modificaciones… y las que faltan.
antonionemi@gmail.com
viernes, 1 de febrero de 2008
Hace 19 años, funcionó el cierre del Centro Histórico: El Cuate Garcimarrero



* Eran los Domingos Peatonales, pero la Canaco aguó la fiesta
* El corazón de Xalapa debe ser de convivencia social, no de coches
* Formidable recuperar la manda, demanda y mandado del xalapeño
Salvador Muñoz
Si hablamos de cierres del Centro Histórico de Xalapa, como pretende Vicho Velasco Chedraui, hay que tomar en cuenta a los pioneros primitivos de esta propuesta, por ejemplo, los 400 Pueblos y su famoso “miaducto”.
Aunque el verdadero padre de los Domingos Peatonales (o patonales, porque se anda a pata) es Magno Garcimarrero Ochoa, quien hace años abrió un frente de lucha para la conservación de los edificios históricos en el centro cuando Dante Delgado, el cuatrigobernador, pretendía encementizar todo. Tal defensa devino entonces con los famosos Domingos Peatonales con el apoyo del alcalde de ese tiempo, Guillermo Zúñiga Martínez.
Pero, permítame el lector, que sea el mismo Magno quien nos cuente parte de esa historia, dé detalles de algunos errores viales que vio en ese 89 y que en este 2008 aún los ve y la confrontación que tuvo con los comerciantes que se opusieron a un día de esparcimiento familiar ante una defensa burda de sus intereses.
Acomodados en un sillón, nos cuenta que había unos sectores, comerciantes, transportistas, arquitectos que buscaban la modificación del centro. Hablamos de 1989 y en esa época, durante el cuatrienio de Dante Delgado, el gobernador amplió un poco el inicio de la calle Xalapeños Ilustres, a partir de la avenida 20 de noviembre.
–“Lo que había sido el mesón San José y después una casa habitación, lo adquirió el gobierno estatal y sacaron a todos los inquilinos, tumbaron todo y le dieron en la madre”. Es donde ahora está la Galería de Arte Contemporáneo y oficinas del IVEC.
–“Yo ya andaba peleando por el respeto al Centro Histórico, porque el movimiento tuvo varias etapas. Empezamos por la defensa de los edificios con valor arquitectónico.
–“De ahí se sumaron los defensores de su vivienda, así como los defensores del Panteón Antiguo (el de 5 de Febrero) que también le querían dar en la torre y se habían agrupado. Había también grupos perredistas que peleaban por vivienda, como el Ucisv-Ver y entonces creció el movimiento poco a poco hasta que éramos cinco o seis agrupaciones que estábamos dando el frente”.
Y se crearon los comités: El de Defensa de la Vivienda de Xalapa, el Grupo Pro Defensa del Patrimonio Histórico y Cultural de Xalapa, el Centro de Investigación Histórica de la Universidad Veracruzana y el Foro Cívico Xalapeño.
–“Ya estábamos todos entrados y el emblema era el callejón de Jesús te Ampare o como decía Carlos Juan Islas, de Jesús te ampliare.
–“Por eso se hizo la boruca tan grande y por eso le ganamos al gobernador Dante Delgado, que era el que nos quería tumbar la ciudad, para que cupieran más coches y para meterle más cemento, desde luego.
–“Era lo que le decíamos nosotros: el centro histórico deberá ser un sitio de convivencia social. No cambiar el centro histórico de la Ciudad de las Flores por el de la Ciudad de los Coches”.
Así, en 1989, a instancia del alcalde Guillermo Zúñiga Martínez, surge la Comisión Coordinadora del Centro Histórico de Xalapa (Cocochix) “y a mí me nombró presidente. A su vez, le pedí a una arquitecta urbanista que vivía aquí, Carmen Fernández, que actuara como secretaria”.
–“Nos instalamos en una oficinita del Centro Recreativo Xalapeño, donde el encargado, Pedro Cuevas Murrieta nos vio con recelo, porque creía que le íbamos a quitar su lugar, que por cierto era poco, porque era chaparrito.
–“Y así surgió el Domingo Peatonal, cuya idea era utilizar el concepto en forma positiva, es decir, a favor de que las personas caminen en el centro de la ciudad.
–“Eso tiene muchas implicaciones. Yo supongo que tanto ahora como ocurrió hace años, en el 89 o 90, se resuelven muchas cosas que añoramos los xalapeños: Se eliminaría el ruido del centro; los humos, que cada vez son más contaminantes e insoportables y se recuperarían los espacios que antes la gente usaba incluso para platicar. Si hoy te paras en la esquina de Enríquez y Lucio, no puedes platicar. Definitivamente, te callan; el ruido de los coches te impide escuchar las marimbas que tocan enfrente de las cantinas. Es un problema hacer vida social en esas áreas. Todo mundo pasa raudo, en coche”.
Por eso considera que volver al Domingo Peatonal es excelente idea, aunque puede haber obstáculos como los que él vivió:
–“Recuerdo que cuando se hizo este proyecto y que se llevó a cabo durante dos meses y medio, o sea nueve o diez domingos, los comerciantes fueron los primeros que protestaron”.
Hubo dos que tres rounds en Cabildo con la Canaco, encabezada por Chantres, un comerciante que tenía su negocio en la calle de Juárez que ni siquiera abría los domingos. La discusión era porque los comerciantes aseguraban que no vendían.
Así es, siempre hay intereses por encima del bien común y son dos: “el de los comerciantes del centro, que creen que si se sacan los coches, ya no van a poder vender, cosa que es totalmente falsa.
–“El segundo interés es el de los concesionarios del transporte urbano, que creen que entre más grande es el autobús, más ganan o menos pierden, porque ellos siempre dicen que pierden, sin embargo ahí están sus negocios.
–“Ellos siempre anteponen sus intereses económicos, aunque sea en perjuicio de los ciudadanos de Xalapa, porque efectivamente nos resuelven un problema, pero por otro lado, agravian a los ciudadanos.
Total que esos nueve domingos donde los chavos bajaban Lucio en avalanchas, los viejos y niños andaban en bici, donde otros escuchaban a la la Orquesta de Música Popular de la UV y veían grupos de teatro, donde maestros enseñaban a pintar a los niños, se acabó. No más romería esa romería de gente caminando tranquilamente desde las nueve de la mañana a seis de la tarde. Y estaba la propuesta de que si daba buenos resultados, si la gente lo acogía con gusto, si se acostumbraba a venir caminando al centro de la ciudad, se haría también los sábados, pero sucumbió ante los comerciantes.
Y si a eso se le agrega el tinte político…
–“En aquella época había un trasfondo al que le hice el juego: había una guerra entre el alcalde Memo Zúñiga y el gobernador Dante, ¡no se querían ni ver! Dante quería encementar la ciudad y Memo Zúñiga estaba por tratar de que no se encementara.
–“Finalmente me di cuenta que yo estaba de acuerdo con Memo Zúñiga y participé con amor por la ciudad y porque estaba convencido de que Dante no tenía razón.
El cuate Garcimarrero recuerda un estudio del aforo vehicular que se hizo en el centro donde encontraron varios detalles que a la fecha, aún persisten:
–“Nos dimos cuenta que en el centro histórico, desde la esquina donde está Banamex hasta la esquina donde está la cantina Las Palomas, es un paso obligado de la ciudad, pero donde convergen más calles en sentido de ingreso, que de salida.
–“En ese tramo hay tres calles de ingreso y una de salida: Primo Verdad, Xalapeños Ilustres y Zamora y sólo sale una, que es Carrillo Puerto, hacia la biblioteca de la ciudad, en Juárez y Alfaro.
–“Si continúas hacia la siguiente esquina, hay dos calles de entrada (Lucio y Leandro Valle) y ninguna de salida, lo que significa un absurdo. Ahí forzosamente las dos calles que entran al centro histórico deberían ser una continuidad, pero no”.
Otra salida es Revolución, aunque es muy estrecha la calle.
–“La última esquina, Clavijero, tiene salidas hacia Ávila Camacho, Úrsulo Galván, el viaducto, Miguel Palacio y JJ Herrera.
–“Si te das cuenta, hay dos calles de salida y todas las demás son de ingreso. Entonces, el centro de Xalapa es un caos. Por eso, se tiene que revisar esa área, para tratar de equilibrar las salidas con los ingresos de vehículos y convencer a los que ganan con el transporte, de que metan vehículos pequeños”.
Concluye Magno Garcimarrero, padre de los Domingos Peatonales, con la perspectiva que tiene de la hoy propuesta de David Velasco, de cerrar el Centro Histórico, 19 años después de su pionera aventura:
–“Yo creo que está muy claro el concepto de domingo peatonal y ya lo dijo él: es recuperar la convocatoria de los ciudadanos a que compren en el centro.
–“De lograrse esta iniciativa, el centro de Xalapa volvería a ser lugar de manda, demanda y mandado, como antes se decía:
a) Manda, porque los xalapeños acostumbran venir a misa o en visita de oración a catedral y a las iglesias aledañas (el Beaterio, el Calvario, San José). A menos –y no es remoto– que la Iglesia se quiera llevar los restos de Guízar y Valencia también por el rumbo de la Central de Abastos”, agrega con el tono humorístico que lo caracteriza.
b) A demanda, porque enfrente estaban los Tribunales y
c) Al mandado, porque ahí está el mercado.
Ahora ya no, porque los juzgados y el Tribunal están también por allá (por Lázaro Cárdenas). Al respecto, Garcimarrero Ochoa considera que al estar libre de vehículos el centro histórico, se reanudarán las compras tradicionales de los capitalinos en los mercados Jáuregui, Galeana y San José, así como en todas las tiendas y comercios de su cercanía.
En este sentido, el cuate Magno desmiente aquellas voces que alegan que hacer peatonales las calles céntricas alejará a los consumidores.
–“Muchos han criticado desde siempre esta medida, sólo por oponerse, pues algunos de estos comerciantes no abren sus establecimientos en domingo.
–“También son contrarios a esta propuesta los concesionarios del transporte público, porque aducen que los pasajeros prefieren abordar los autobuses en el centro. Incluso, los transportistas podrían ayudar a disminuir los problemas de vialidad en el congestionado centro urbano, introduciendo microbuses, que son más maniobrables en las calles angostas. En vez de eso, usan autobuses grandes, porque les cabe más gente.
–“Entonces, yo creo que es un buen plan que la gente vuelva a recuperar su manda, su demanda y su mandado en el centro de la ciudad”.
Con vigencia
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