martes, 30 de septiembre de 2014

Enriquecer la democracia

David Brooks

Jorge Arturo Rodríguez

Tierra de Babel

La naturaleza está en crisis y sólo hay un responsable, recuerdo que alguien lo dijo en no sé qué película. Agrego ahora que la humanidad está en crisis y sólo hay un responsable. “¿Hacia dónde va el pez en el acuario?”, me pregunto una y otra vez con William Deer. Ya no sabemos si reír o llorar, pero mejor me quedo con la herida que ríe, y, dijera Alejandro Jodorowsky, si dudas entre hacer y no hacer, haz siempre.
 David Brooks escribió en su columna American Curios un artículo titulado “¿En nombre de quién?”. Les compartiré algunas líneas y entre corchetes pondré el nombre de México y verán que es casi lo mismo –toda proporción guardada. Claro, pos si somos el patio trasero de Estados Unidos:
 “El estado de la política formal en Estados Unidos [México] se puede resumir más o menos así: que una democracia de, por y para los ricos es una pobre democracia.
 “Es difícil –aunque aún lo logran– aplicar la palabra democracia cuando la cúpula política que supuestamente obra en nombre del pueblo es reprobada por ese pueblo.
 “El Congreso ya es más bien material para comediantes, y son frecuentes las bromas para identificar quién goza de menos aprobación que la Legislatura.
“Cornel West, el reconocido filósofo político e intelectual público (y afroestadunidense), (…) comentó sobre Obama en entrevista con Salon: “se presentó como un progresista y resultó falsificado. Acabamos con una presidencia de Wall Street, una presidencia de drones… es otro oportunista neoliberal”. West afirmó que el sistema político es disfuncional. Nuestros líderes son cada vez más comprados con soborno legalizado y corrupción normalizada...Agregó que la secuela de Obama será un Estados Unidos [México] en depresión pos-traumática, porque los niveles de desilusión son muy profundos.
“O sea, para enriquecer la democracia, hay que empobrecer a los ricos; o por lo menos anular su control de la política. Pero para lograr eso, los ciudadanos tendrán que rescatar su democracia exigiendo sus derechos básicos y establecer en nombre de quién se gobierna aquí”. Clarito, clarito.

Los días y los temas
Tiene razón el diputado Adolfo Jesús Ramírez Arana, “el momento es aquí y ahora”. Lamentarnos por los problemas de vialidad no resuelve nada. Hay que proponer, opinar, participar para sanear y mejorar nuestro entorno. Bien lo sabe el ex alcalde de Paso de Ovejas, por eso presentó la Iniciativa de Ley de Tránsito y Seguridad Vial del Estado, porque “debe abordarse este tema a través de la búsqueda de soluciones que satisfagan a quienes usamos todos los días las calles, avenidas y caminos que requieren un nuevo trato y también, una nueva conformación en su trazo y utilidad; se trata de un sentido problema social pues nos afecta sin distinción. Corregir las posibilidades de vialidad y su problemática en todas sus modalidades es urgente, y hay que empezar por profundos cambios a la legislación que lo regula, pues existen fallas en los ordenamientos vigentes y abusos en su aplicación, que es pertinente reconocer, para proceder a un cambio de forma y de fondo”. Ahí la lleva el diputado Ramírez Arana, trabajando bien.

De cinismo y anexas
Paren el mundo que me quiero bajar, grita Mafalda, pero, claro, es imposible, seguimos en el mismo barco. Mientras, Armando Murad escribió el siguiente cuento breve “Profundo resentimiento”: “Algún profundo resentimiento debió tener Dios contra las mujeres para haber puesto al hombre en la tierra”.
Por lo pronto ahí se ven.
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