lunes, 22 de septiembre de 2014

La Sopa… de vísceras


Salvador Muñoz
Los Políticos

Realmente lamento el cierre del restaurante La Sopa, quizás con la misma nostalgia que tuve cuando cerraron otros negocios que al igual que el del señor Pepe Ochoa, eran paisajes del ateniense que gustaba de un lugar donde comer/beber bien y sobre todo, pasarla bien.
Al igual que los nostálgicos de La Sopa, yo añoro las tardes de Las Palomas y encontrarme con el amigo Marco Polo Villanueva. Una cerveza o un vodka tonic a la hora del amigo y los chismes del día.
También añoro las madrugadas en El Asador, sobre Avila Camacho, justo antes de llegar a Betancourt. No sé cómo Armando nos soportaba a altas horas de la noche… bueno, don Yrineo, el Chemo, Raciel, Polo, y otros amigos de la redacción de “Política”, éramos relajientos pero tranquilos…
Sí, al igual que muchos, también lamento que La Sopa haya cerrado…

II
Pero en un principio, lamenté que hubiera cerrado por lo que las redes sociales y algunos medios de difusión dieron a conocer: Que bajaba la cortinita por ya no aguantar las extorsiones.
Hablo con un amigo restaurantero y le pregunto si sabe algo al respecto. Me dice que lo que vio en los medios. Lo vuelvo a cuestionar si sabe de algún otro negocio que haya cerrado por las circunstancias que se citan. Me dice que lo que él sabe, pues sería el primero. Le doy las gracias. Decido buscar en las redes sociales a Pepe Ochoa. Entro a su Facebook y no veo al respecto, ningún comentario del restaurantero y también conductor de un programa en RTV.
Y lamentaba que La Sopa cerrara por ese motivo porque si era cierto lo de las extorsiones, cuántos otros restaurantes no estarían cerrando por tal razón en este momento. ¡Vamos! Justo sería escuchar a la Canirac hacer una rueda de prensa demandando seguridad para sus socios.

III
Pero no encontré ni un comentario de Pepe Ochoa… Lo que sí encontré es lo común en algunos medios que hacen de su opinión, una verdad general. Y resulta que no, que no hubo tal extorsión.
Por allí una persona decía y aclaraba que al hablar con Pepe Ochoa, éste le dijo que no hubo extorsiones, sino que fueron otros motivos los que obligaron al cierre. Hasta un contador, cuando le contaba la historia, me decía: “¿No sería que era Repeco y el pasar al RIF ya no le funcionaba?”
Total que la amiga de Pepe Ochoa nos remitía a una página en facebook para conocer los verdaderos motivos del cierre del restaurante: “Apoyo a La Sopa”. Allí, se dice, que “por motivos económicos, entre otras causas, dejó de acudir la gente, porque el centro está cerrado por muy diversas causas, incluidas las calles abiertas, los plantones, etcétera”.
El grupo de facebook que se abrió “es para apoyar a nuestros amigos Pepe y Miguel para afrontar mejor su pérdida. Cualquier donación se les agradecerá enormemente. La cuenta es en Banamex número 0004503 sucursal 9609 clabe 002840960900045036, a nombre de José Luis Ochoa Ponce”.
La solidaridad para un espacio culinario y artístico es loable por la gente que agradece a La Sopa, tanto que les dio y no sólo en la mesa… no queda más que desearle suerte no sólo a Pepe Ochoa y Miguel Fematt, sino a todos los restauranteros y negocios del centro que viven todos los días, el caos que representa trabajar en el ombligo de la capital...
Lo único que realmente lamento es que La Sopa la hayan guisado algunos para hacer sus vísceras sin conocer primero la versión de Pepe y Miguel.

smcainito@gmail.com
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