domingo, 21 de septiembre de 2014

Programas contra la pobreza


Luis Alberto Romero
Hora Cero

La Arquidiócesis de México, a través de su órgano oficial, el semanario Desde la Fe, aborda el problema de la pobreza en nuestro país. En el texto “Fracaso de las Políticas Sociales”, sostiene que maquillar la realidad con el simple cambio de nombre a los programas es irresponsable; por otro lado, apunta que alimentar la corrupción es un robo a los más pobres.
De igual manera, la Iglesia Católica se pronuncia contra el uso de los programas sociales con fines electorales y señala que ya no se puede conceder el beneficio de la duda a un sistema que derrocha millones sin obtener resultados en cuando a la reducción de la pobreza.
La crítica de la iglesia a los programas asistenciales que se han implementado en nuestro país en los últimos 20 años se justifica por los bajos resultados obtenidos, a pesar del millonario presupuesto asignado.
En 1988, el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari fue el primero en emprender una lucha contra la pobreza; luego, hace 17 años, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, se instrumentó el programa Progresa, que asignó millonarios recursos para resolver los problemas de marginación, desempleo y bajos ingresos de las familias pobres; posteriormente, hace 12 años, arrancó Oportunidades, que aumentó el presupuesto en gasto social. Sin embargo, desde 1997 a la fecha, México prácticamente tiene el mismo número de personas en rezago, carencias sociales y pobreza extrema.
Actualmente, nuestro país tiene a 53 millones de personas en esa condición, lo que, desde cualquier punto de vista, constituye no sólo un reto sino también una vergüenza. En todos estos años, a pesar de los programas y los recursos, el número de pobres no se ha reducido debido, sobre todo, a que las acciones y estrategias de los gobiernos se han centrado al paternalismo y al asistencialismo, pero no a buscar una solución de fondo.
Hace 20 años, 53.1 por ciento de la población vivía sin ingresos suficientes; luego de dos décadas, el porcentaje se ubica en 52.1.
Todavía peor: hoy, cuatro de cada diez personas mayores de 65 años y uno de cada 4 mayores de 80 deben seguir trabajando porque de otra manera, no tendrían ingresos suficientes para vivir.
Debido a esos magros resultados de la política en materia social y a la proyección que alerta sobre un incremento de 53 a 55 millones de personas pobres en México para 2015, el gobierno federal anunció el programa Prospera, que aumenta el presupuesto para becas y apuesta por impulsar la productividad de los beneficiarios.
Son 15 programas productivos, entre los que destaca el Fondo Nacional del Emprendedor, el Programa Bécate, el Programa para el Mejoramiento de la Producción Indígena y el Proagro Productivo. De entrada, Prospera tendrá un presupuesto de 73 mil millones de pesos al año para una cobertura de más de 6 millones de familias.
Esperemos ahora que el programa anunciado por el gobierno federal no tenga el mismo fin que sus antecedentes inmediatos; de lo contrario, nuestro país seguirá condenado a la pobreza. @luistomero85
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