jueves, 15 de octubre de 2009

Veracru-sano

Salvador Muñoz
Los Políticos

En un extremo, dice el gobernador Fidel Herrera que Belisario Betancourt, alcalde de Chinampa de Gorostiza, no murió de influenza, sino por un paro cardiaco ocasionado por su obesidad.
En el otro extremo, Karl Lagerfeld, un diseñador de “modas”, rechaza a modelos “llenitas” para que hagan pasarela.
Y en medio de esos extremos, mis 94 centímetros de cintura.
En lo que concierne a la estética, realmente poco me hubiera importado mi abultado vientre de no ser porque ahora, estar gordito, rebosante y chapeado, ya no es sinónimo de estar sano… igual, los cánones de belleza intentan cambiar: estar flaco, en el hueso, tampoco es sinónimo de belleza.
Vaya, ni muy flaco pero tampoco gordo.
Exacto… el sobrepeso y el ¿subpeso? son considerados problemas de salud pública. No en balde hace un tiempo, el gobierno de Veracruz inició algo que se llamó, para no variarle, “Programa Fiel contra la Obesidad” si no mal recuerdo… o también llamado “Veracru-sano”.
Baste echar un leve ojo en calle o casa (en el peor de los casos, en el espejo) para ver el tamaño del problema.
¡Es increíble la cantidad de personas que habemos con un abultado vientre!
¿Por qué?
La mayor parte de los casos, sin acudir a especialistas, la deduzco de una forma simple: Una pésima alimentación y sedentarismo.
El ritmo de vida nos impide hacer un desayuno/comida/cena como Dios manda. Sin embargo, en el pecado hay gratificación. Si bien tenemos que comer fuera, en el trabajo o fuera de él, hacemos nuestra obra del día cuando damos sustento a cientos de personas que se aprovechan de nuestra acelerada rutina: los vendedores ambulantes.
Si es usted burócrata y trabaja en Palacio de Gobierno, no me negará haber disfrutado al menos una vez un rico taco de canasta del parque Juárez. Si no trabaja en Palacio, pero en otras oficinas, no falta la señora que llega con bastimento y qué importa si allí dejamos entre 200 y 500 pesos de la quincena, dependiendo de la gula.
En caso de la notable ausencia de estos vendedores de “lunch”, no pueden faltar las maquinitas de frituras y pastelillos.
Y para rematar, digo, no sea que se nos atore, ¡qué tal un refresco! Por supuesto: ¡Light!
Luego entonces, ¿qué tanto funciona el Programa Fiel contra la Obesidad si en las escuelas, en sus tienditas, siguen vendiendo “comida chatarra”? ¿Si nuestros diputados gustan comer frituras (léase Pepín Ruiz Carmona)? O más deprimente: Tenemos funcionarios que sufren cargando tremendo vientre.
¿Nombres?
Está de más ubicarlos o señalarlos bajo el criterio de que, posiblemente, su obesidad sea más un problema de tiroides que de mala alimentación así que les damos el beneficio de la duda.
¿Y el subpeso?
Bueno, siendo particulares, en Veracruz no he visto casos de las amigas de “Anamía” (Anorexia y Bulimia)…
Aunque sé de mujeres que se preocupan por verse delgadas aunque estén delgadas…
Estereotipos…
Y entonces, ¿dónde queda Joan Sebastian con su canción “Así te quiero”, dedicado a la “chaparrita cuerpo de uva cinturita de gallina”…?
En lo particular, apuesto a que se tome más en serio el programa contra la obesidad del gobierno estatal y tratar de entender que no es el cuerpo en sí donde radica la belleza del hombre o la mujer, sino en… ¡qué diablos! Los estereotipos nos ganan…
Sí, al final de cuentas la belleza puede ser como un Lamborghini… podemos disfrutar con la mirada sus líneas, podemos imaginarnos en él, podemos aspirarlo, desearlo, codiciarlo, pero puede que no sea nuestro… entonces pongamos los pies en la tierra y disfrutemos nuestro vochito, nuestro Tsuru o ya jodidamente, el que pueda, su Hummer… ¡y yo tengo una Hummer aunque parezca Topaz!
¡Ah! Y de extremo a extremo, ¡ya tengo dos centímetros menos de cintura!

Mientras, disfruten de esta canción de Regina... sencillamente hermosa!!!



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