jueves, 10 de julio de 2014

Carta de un ahijado de Fidel a su Nana

Armando Ortiz
El Hijo Pródigo

A la generación 2010-2014 de la carrera de Relaciones Industriales de la UV
Querida Nana, perdona que no te escribiera en los últimos días, pero la verdad con esto de los trámites de fin de curso y la graduación pues he estado con la cabeza en todos lados menos en lo que más quiero. Sabes que fueron varios años de sacrificio y de esfuerzo que finalmente se han visto consagrados. Agradezco mucho tu apoyo y las constantes mesadas que nunca faltaron; te juro que sin ti no lo habría logrado; mi padre y mi madre, que Dios los tenga en su gloria, estarían muy orgullosos.
Lamento mucho que tu enfermedad no te haya permitido estar en la graduación. Te mandé muchos cariños con mi tío Luis. Seguramente él ya te contó todo. No importa, de todos modos te lo voy a decir como si no estuvieras enterada.
Pues estábamos en la ceremonia de graduación cuando de repente entró un grupo de hombres vestidos de traje, algunos de guayabera, con micrófonos de auricular, despejando el camino para la llegada de… ¿quién crees? Exacto, el exgobernador Fidel Herrera. Yo no estaba enterado, de mis compañeros de generación pocos lo sabían. Pero acudió Fidel a nuestra fiesta de graduación y ¿qué crees? Fue nuestro padrino de generación.
Así como lo oyes Nana, Fidel es padrino de la generación 2010-2014 de la carrera de Relaciones Industriales de la Universidad Veracruzana. ¡Qué orgullo! Sí Nana, soy ahijado de Fidel; ni siquiera la hija de Carolina Gudiño lo tuvo de padrino, en el bautizo nada más acudió de testigo, pero yo, Nana, tu nieto preferido, es ahijado de Fidel.
En la ceremonia estuvo acompañado de ese al que tú llamabas un inútil, ese por el que no dabas un centavo porque tenía una cara de tonto que no podía con ella; bueno la cara la sigue teniendo pero ahora es presidente municipal de Coatepec.
Hubieras visto Nana, él tan serio, tan propio, y todos a su alrededor queriéndose tomar la foto con él. A todos complació, a todos les dio gusto; mis compañeros le solicitaban fotos y más fotos, como si no tuvieran llenadera. Pero Fidel como si nada, siempre con el rostro serio, la frente más amplia que de costumbre, hasta se podría creer que sigue en la “plenitud del pinche poder”.
Y es que eso nos pareció a todos, porque gente del mismo gobierno y del Congreso del Estado, exempleados suyos como Luis Arturo Ugalde, estaban a lo que el señor dispusiera.
Sí Nana, ya sé que mi padrino no es santo de tu devoción; ya sé que te la pasas diciendo que por culpa de él, quien dejó el estado quebrado, es que no te pagan tu pensión a tiempo y que por ello te has visto obligada a cerrar con otros pensionados las calles del centro de Xalapa, exigiendo que el Instituto de Pensiones deposite a los bancos el dinero que ustedes por tantos años de trabajo merecen.
Sí Nana, recuerdo muy bien lo que me has platicado, que antes podías caminar de noche por las calles de la ciudad sin temor de que alguien te hiciera daño y que en los tiempos de Fidel, por las noches, nadie salía de sus casas por miedo a encontrarse con los delincuentes que andaban a sus anchas haciendo de las suyas.
Sí Nana, ya sé que con eso de la bursatilización Fidel empeñó al estado por muchos años, y que por eso no alcanzan los recursos, porque nos dejó una deuda que hasta mis nietos tendrán que seguir pagando.
Sí Nana, ya te he escuchado cuando dices que lo mejor que podría hacer Fidel es retirarse de la vida pública; retirarse e ir a una isla lejana donde la gente lo olvide y él pueda gastarse todo el dinero que se ganó como gobernador.
Sí Nana, ya sé que en los años que fue gobernador ocurrió el secuestro de mis padres, cuyos cuerpos desmebrados terminaron arrojando a la carretera, sin importar que les cumplieras pagando el rescate. Del puro coraje y tristeza el abuelo murió y por las deudas contraídas para conseguir el dinero del rescate, hasta perdimos la casa.
Todo eso lo entiendo Nana, pero creo que de ahora en adelante tendrás que cambiar tu actitud, porque ahora Fidel es mi padrino, ahora las cosas han cambiado y el exgobernador ya casi es de nuestra familia.
Sin más por el momento te mando un abrazo cariñoso, espero que me entiendas, no cualquiera es ahijado de Fidel; nada más de recordarlo el pecho se me llena de orgullo.
Perdona que no siga con esta carta, pero mi celular tiene rato que está sonando. Seguramente ya se enteraron que soy ahijado de Fidel Herrera y la gente del gobierno me está marcando para hacerme propuestas de trabajo. De aquí en adelante Nana, las cosas para nosotros van a mejorar.
Tu nieto que te quiere mucho, recién egresado de la carrera de Relaciones Industriales de la Universidad Veracruzana y orgulloso ahijado de Fidel.

aortiz52@hotmail.com
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