martes, 12 de agosto de 2014

Una prueba rápida

Estela Casados González
Mujeres Que Saben Latín 

Esa tarde, cuando la lanceta rompió la piel de mi dedo, más que dolor tuve un ataque de pánico mal disimulado. Sólo unos segundos y me dirían si yo tenía el virus de inmunodeficiencia humana, o VIH como se le conoce popularmente. Llevaba casi veinte años evitando hacerme la prueba. Preferí tener miedo cada día durante esas dos décadas, a saber la verdad.
Mientras me hacían la prueba transcurrieron unos segundos que me parecieron eternos. La sangre se negaba a salir de la herida y se necesitaban varias gotas para realizar la prueba. El tiempo transcurría con lentitud y muchos recuerdos vinieron a mi. Por cierto, ninguno de ellos me provocó culpa.
Hace algunos años una de mis estudiantes de la facultad de antropología abordó el tema de maternidad y VIH-SIDA. Fuimos a trabajar con varias mujeres que se refugiaban en un albergue junto con sus hijos e hijas. Tenían el virus, su vida estaba plagada de violencia, maltrato y discriminación. No contaban con los medios económicos ni el apoyo familiar para enfrentar tal situación de salud. De eso me acordé.
Veracruz posee el tercer lugar nacional con el número de personas portadoras del virus de inmunodeficiencia humana. Hay más de 15 mil habitantes con VIH en la entidad, cifra superada tan solo por el Distrito Federal y el Estado de México.
Con un sistema de salud colapsado, las autoridades sanitarias están más preocupadas por justificarse ante el desabasto de medicamentos que en emprender acciones que permitan atender de manera efectiva a las ciudadanas y ciudadanos portadores del virus o a quienes que ya han desarrollado los padecimientos propios del SIDA.
Si a lo anterior sumamos que hay personas que dependen completamente de la atención que les brindan en los Centros Ambulatorios de Prevención y Atención de Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), ya que no cuentan con los recursos necesarios para adquirir los medicamentos y recibir tratamiento especializado, la situación se complejiza aún más. También están las y los pacientes que requieren del tratamiento de retrovirales para poder controlar el desarrollo del virus. Sin los medicamentos indicados y efectivos están en riesgo.
Entonces, mientras unas gotas de mi sangre eran vertidas en algunas sustancias, ya no supe qué era más terrible: la espera por el resultado o la falta de atención por parte de las autoridades sanitarias del estado. ¿Por qué los CAPACITS se encuentran sin recursos? No importa de quién sea la culpa, sino la falta de visión y de sensibilidad del gobierno estatal y federal para poder atender de manera efectiva esta pandemia que amenaza con ponerse cada vez peor.
Llama mi atención que organizaciones como AHF (AIDS Healthcare Foundation) sean quienes aporten material para la realización de pruebas rápidas para detectar el virus, así como capacitación especializada a personal para que aplique dichas pruebas. Si bien es cierto que gobierno y sociedad civil, deben trabajar de manera conjunta contra la propagación del VIH, se hace notar la carencia de recursos por parte de la entidad gubernamental correspondiente para apoyar estos esfuerzos con materiales de calidad.
La prueba rápida a la que me sometí para saber si tenía VIH, fue una de las que aportó AHF. Me indicaron que no tenía el virus, pero que, si consideraba que había estado en una situación de riesgo, debía volver a hacerme la prueba pasados noventa días.
Contrario a los mitos populares que corrían en los primeros años en los que se empezó a conocer el VIH-SIDA, ni el virus ni los padecimientos que desencadena están relacionados a una preferencia sexual. Lo que importa son tus prácticas sexuales sin protección, compartir agujas contaminadas con el virus o estar en contacto con fluidos que lo contengan (leche materna, sangre, semen, fluido vaginal, líquido pre eyaculatorio). Las mujeres portadoras de VIH durante el embarazo pueden infectar al producto sino reciben tratamiento médico adecuado y oportuno, o si su parto es vía vaginal.
Una opción para hacerse la prueba rápida de manera gratuita y con atención de personal capacitado, la encontramos en el Callejón de Rojas #21, en la colonia Centro de la ciudad, justo en las instalaciones del Instituto Municipal de las Mujeres de Xalapa. De 9:00 de la mañana a 3:00 de a tarde y de 5:00 de la tarde a 7:00 de la noche puedes acudir todos los viernes. Comunícate al teléfono 8175205. Otra opción son las pruebas rápidas que se aplican en la subdirección de Salud Municipal, ubicada en el palacio municipal de Xalapa.
Anímate.
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