Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel
No se qué tan cierta sea la apreciación de Mario Vargas Llosa cuando dice que la dictadura de México no era tan perfecta, ya que al final se transformó en una “democracia imperfecta”, porque ha habido un notable progreso hacia el estado de derecho y una forma de legalidad que permita la diversidad de la información; incluso, se han realizado elecciones “realmente libres y representativas, si bien es cierto que existen muchos otros problemas de otra índole”. O como dijo Charles Bukowski: “La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes”.
Pos vaya usted a saber, porque ciertamente, existen muchos otros problemas, como la pobreza, las desigualdades, la corrupción, la impunidad y la inseguridad. Ya lo afirmó el rector de la UNAM, José Narro Robles, que no puede haber democracia verdadera donde “no impere la seguridad y las instancias de impartición de justicia no cuenten con integridad y credibilidad necesarias. La democracia moderna requiere de la confianza de los ciudadanos en las instituciones que se han creado para que la vida en común transcurra con estabilidad y posibilidades de progreso”.
La filósofa española Victoria Camps también lo dijo, que la democracia necesita una virtud: la confianza. Sin su construcción, no puede haber una auténtica democracia. Algo que consideró difícil, pero no imposible.
José Narro añadió que la inseguridad pública y los problemas de aplicación de la justicia en México tienen mucho que ver con la desigualdad social que padecemos, la carencia de políticas públicas efectivas para abatirla y la insuficiencia de nuestros logros educativos. Ahí está el detalle, chato.
Lo que sucede es que a nuestras autoridades parece que todo esto les importa un bledo. Con que los intereses de un puñado dueños de México estén garantizados, lo demás es lo de menos.
Fernando Savater, en su reciente visita a México, fue más allá. Sostuvo que hay dos enemigos fundamentales de la democracia en todas partes: la miseria y la ignorancia.
“Lucha por la democracia todo el que combate la miseria y todo el que combate la ignorancia; y en todos aquellos regímenes políticos en que se acepta como inevitable la miseria, y se acepta como inevitable la ignorancia, en realidad no hay verdadero espíritu democrático”, enfatizó Savater.
Mis queridos gobernantes, funcionarios, autoridades, representantes populares, políticos, empresarios, intelectuales, religiosos y etcétera, ¿entienden, Méndez…?
De cinismo y anexas
En el Día de la Libertad de Expresión, mi gober Javier dijo que su gobierno está abierto a la crítica constructiva, propositiva. ¡Qué bien! Yo les dejo estas palabras de Rosa Luxemburgo: “La libertad sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido, por numeroso que sea, no es libertad. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien opina diferente”.
Ahí se ven.
Hasta la próxima
jarl63@yahoo.com.mx
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