domingo, 14 de abril de 2013

ADO: sinónimo de indolencia y abuso de poder

Raúl Abraham López Martínez*
Coyuntura Política XXI

Compraron su boleto de ADO GL con destino a Campeche, mujeres, niños, bebes, personas de la tercera edad. Los pasajeros nunca imaginaron la tragedia que les esperaba en su camino. Viajando en el camión número 8126 un grupo de encapuchados que iban una camioneta los interceptó. Dos personas que se subieron al camión, amagaron con armas de fuego a los pasajeros, secuestrándolos, despojándolos de sus pertenencias y abusando sexualmente de las mujeres.
Ante estos acontecimientos, las víctimas interpusieron una denuncia en Champotón, Campeche. Interpuesta la denuncia, le exigieron a la empresa ADO la reparación de los daños tal y como lo estipula el reglamento de esta compañía de transporte de pasajeros. En respuesta, personal del ADO le indicó a los afectados que se tenían que trasladar al lugar de origen del traslado, es decir, que su reclamo lo iban a atender en el Puerto de Veracruz.
Asustados, indignados, temerosos, cansados, con hambre y sed, los pasajeros no tenían ni las más mínima idea de que se encontraban a punto de vivir un segundo momento de victimización. Pero ahora el papel de los victimarios iba a recaer en una empresa reconocida legalmente, que actúa a la luz del día. De una poderosa empresa que se ha acostumbrado a abusar de manera impune de las personas a las cuales les debe su poderío económico.
Llegando al Puerto de Veracruz, la esperanza de que fueran atendidas las demandas de los afectados se desmoronaron por completo. El gerente Daniel García, les informó que lo único que podían hacer por las víctimas era el de llevarlos a su destino original, Campeche.
Esta estúpida respuesta del gerente, provocó la indignación de los pasajeros que esperaban una mejor atención de este nefasto negocio. Motivo por el cual, las víctimas protestaron airadamente por el mal trato que recibieron.
Esto ocasionó, que el gerente Daniel García, recurriera a la empresa de seguridad privada que tienen contratada, dando indicaciones para que su personal detuviera y encerrara en sus instalaciones a Patricia Caña, víctima inesperada de estas circunstancias.
En los hechos, los guardias de seguridad, privaron de la libertad de manera ilegal a Patricia Caña. Vulnerando sus derechos humanos plasmados en los Tratados Internacionales y en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Violentando de igual manera lo estipulado en la materia por el Código Penal del Estado de Veracruz.
Para que fuera liberada Patricia Caña, tuvo que intervenir directamente el personal de la Marina.
Estos acontecimientos, reflejan la manera en que la empresa de Autobuses de Oriente se conduce cotidianamente, de manera indolente y abusando del poder de una empresa que no le rinde cuentas a ninguna autoridad.
La denuncia pública que valientemente se encuentra presentando Patricia Caña tiene que ser tomada por parte de las autoridades con toda la seriedad que amerita. A todas luces, es inadmisible que esta empresa atente contras las víctimas que han sufrido un asalto en carretera estando a bordo de uno de sus camiones.
Y mucho menos es aceptable, que un grupo de seguridad privada se encuentre actuando como una guardia blanca, atentando en contra de los usuarios y protegiendo a sus patrones por encima de la ley.
Mi completa solidaridad con Patricia Caña.

*Analista político y Director de la Revista Digital Independiente Voz Universitaria
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