martes, 12 de noviembre de 2013

Aguas con la extorsión…

Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel

Dicen que nadie experimenta en cabeza ajena; incluso, afirman, con Perogrullo, que todo pasa cuando sucede. Sí, es cierto, y con frecuencia pensamos, creemos que a uno no nos pasará lo que sufrió el prójimo, y por ello no tomamos las debidas precauciones. En verdad les digo, más vale prevenir que embarazar, perdón, que lamentar. Pero voy al grano. Hace tres semanas fui objeto de una extorsión telefónica, y eso que ya tenía información de cómo actuar en esos casos. Pos no, ni eso me valió y caí redondito en la llamada… Y fue horrible, fue horrible, como dice el Monje Loco. Lo expreso ahora de esta manera para darme valor, pero en realidad es la hora y aún no logro salir del trance psicológico y me supongo que el resto de mi vida tendré que lidiar con ese tremendo episodio. Atendí esa llamada creyendo que me hablaban por una deudita que debía a una tienda departamental, y como iniciaba con 55, simplemente contesté y hete ahí que escuché la voz igualita, idéntica, era la misma voz, ¡juro que era la voz de mi hijo diciéndome que lo tenían secuestro! ¡Por Dios, sentí que el mundo se me venía abajo! Fueron si acaso cuatro segundos, y luego una voz masculina dándome indicaciones durante media hora o no sé qué tiempo eterno… Disculpen, me gustaría detallar, pero aún escucho la voz de mi hijo y aún tengo incrustada en mi memoria esos minutos de angustia. Fue gracias al apoyo de compañeros que estaban a mi lado que dijeron que se trataba de una extorsión, pudieron controlarme y colgué, para luego comunicarme con mi hijo que, por desgracia, no me contestó y empecé a hablar a familiares hasta que pude cerciorarme de que mi hijo estaba sano y salvo, vivito y coleando. Pero durante todos esos minutos sufrí el acabose… Snif, snif, snif.
Escribo estas líneas pa’ que sepan y no se confíen, a todos nos puede pasar, y ante tanta podredumbre por la que atravesamos y atraviesa el país, lo mejor es irnos apoyando y corriendo la voz para que no caiga nadie más en una extorsión telefónica o en otra de las tantas fechorías de malvivientes.
Debo agradecer y reconocer la prontitud con que nos ayudó el servicio 066 y 089, específicamente el área de extorsión, donde incluso me indicaron que no contestara números desconocidos, sobre todo con inicio de 55, 33 y 83, porque estos están siendo utilizados con más frecuencia para este tipo de delito. Por cierto, por favor, eviten hacer llamadas en broma; esto es serio.
 Insisto, no se descuiden, estén atentos y prevengan. Por ello, les dejo los siguientes consejos contra la extorsión telefónica, y sobre todo, si por descuido contestan y oyen la voz de su familiar secuestrado, no se la crean, tómenlo con calma y cuelguen inmediatamente.

*Modificar el modo de comunicación telefónica normal al que estábamos acostumbrados ahora por una comunicación defensiva. Y así cuando el extorsionador pregunte ¿Con quién hablo?, se le debe contestar ¿Con quién quiere usted hablar y cuál es su nombre?

*Si desconoce el número que aparece en su identificador de llamadas, no conteste.

*No atender llamadas de empresas, bancos, tiendas, compañías de seguros, ni a encuestadores, que pretendan obtener datos de personas, pues probablemente será utilizados para llevar a cabo la extorsión.

*Ante una amenaza, ofrecimiento o solicitud de datos personales de la víctima, de algún integrante de su familia, compañero de trabajo, escuela o patrón hechos por persona desconocida, no se le debe de responder y se debe de colgar inmediatamente el teléfono.

*Si la extorsión consiste en que le dicen que está detenido o secuestrado algún familiar al cual se le va a causar un daño, debe comunicarse inmediatamente con dicho familiar, para descartar el hecho.

*De los hechos nombrados en el punto anterior, se les debe informar inmediatamente a la familia o demás personas interesadas.

*Ante alguna amenaza concreta no se debe por ningún motivo prolongar la comunicación telefónica, ni aportar datos de ninguna naturaleza, aunque se reciban datos concretos a hechos personales, de la familia o del centro de trabajo, puesto que pueden ser falsos.

*No prestar identificaciones personales, para que otra persona aperture una cuenta bancaria, o realice alguna gestión.

*Por ningún motivo se debe depositar dinero o dar prestación alguna, es necesario denunciar los hechos inmediatamente a la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Por lo pronto, ahí se ven.
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