miércoles, 27 de noviembre de 2013

La ineficacia de las comparecencias

Tío Lucas

 Rafael Durián
Crónica Ácida

Actualmente, las famosas comparecencias son un tormento. Nadie cree nada. Al terminar, hay más dudas que al inicio. Las cifras estatales parecen independientes a otros organismos; las fórmulas de tabulación nos ofrecen escenarios difíciles de creer hasta para el mayor seguidor de la prosperidad, pero ¿quién es el culpable de todo esto?
En un primer momento pienso que los Diputados, ya que al ser nuevos, bueno ya que toda la legislatura se renovó, no entendieron muy bien el teje y maneje de estos teatritos.
¡Aaah! aún recuerdo cuando en las pasadas comparecencias (hace un año), las preguntas eran concisas y las respuestas muy precisas. Ningún legislador hacía temblar a cualquier secretario; si bien en algunas ocasiones se salían por la tangente, no eran tan evidentes.
En primera, le echo la culpa a los diputados, porque la mayor parte de secretarios de despacho siguen siendo los mismos, y la verdad no creo que de hace un año para acá, ya se les haya olvidado lo que deberían de hacer.

El coyotito de Juan Manuel
Algo que es digno de señalar es que la oposición panista es la más crítica y la más esperada en dichos actos. A lo largo de estas cinco comparecencias, la opinión que vierten los azules es la más escuchada y posteriormente la más comentada; y es que son también los mismos diputados del PRI los que no separan los ojos de los diputados de la bancada rival.
En pocas palabras, los halagos y falsos cuestionamientos de los rojos no trascienden ni hacen mella en la opinión que en verdad cala. Esta opinión es encabezada por Julen Rementería, y a ésta le van siguiendo las de los demás diputados del PAN siempre participativos y atentos desde el principio hasta el final de la comparecencia, sin necesidad de salir a ratos o llegar de última hora a su participación, actividad frecuente de la bancada roja.
"Pinche Baxin... pareces ranchero"
Cuando se presentó el Secretario del Trabajo, Marco Antonio Aguilar Yunes, quien se alejó paulatinamente de la retórica y el relajo del que a veces le es característico, para pasar al aburrimiento puro, mismo que fue acompañado por el frío exterior y la sala medio llena hizo que uno que otro se echara un coyotito.
Fue tan somnífera la participación, que hasta las sillas que solicitó se pusieran fuera de la sala no se ocuparon y tuvieron que ser removidas a regañadientes de un empleado que decía entre labios: “no les cae bien el patrón”, “ya ni lo del puta flete”.
Pero justamente fue en la “opinión azul” que, durante la segunda vuelta, le soltaron la pregunta: “las cifras que nos dice Usted no concuerdan, no son reales, no las maneja ningún organismo estadístico confiable; pero no se preocupe, nosotros sabemos que no es culpa de usted, ¡es culpa del gobierno y de su cerrazón ante el tema de la deuda! ¿Por qué le digo esto? porque el Inegi maneja resultados muy distantes de los suyos”.
El Señor Plástico con cara plástica
Las reacciones por parte de Marco Antonio Aguilar Yunes no se hicieron esperar. Se notaba incómodo. Las personas a su izquierda y derecha pasaban notiotas escritas que medio leía; se tapaba la boca de forma exagerada y y extendía mucho el final de las palabras. Al concluir la respuesta del Secretario, trató de batear al Inegi con la patada de ahogado antipanista y mencionó que en tiempos de Calderón (ex presidente) no existía ese repunte de empleos; patada que fue contestada de manera histórica por Rementería del Puerto al señalar el año de creación del Inegi, muy alejado a la gestión de Calderón Hinojosa.
Pues así siguió la comparecencia, con decirles que hasta repartieron unos libritos de los logros de la Secretaría que estaban como la comparecencia, ¡aburridísimos!
"Mejor un libro vaquero"
Al final y lleno de dudas, se fue el secretario… ¡ya ni modo! será para la próxima, eso si sigue como Secretario. 
Para concluir, las comparecencias ya dejaron de ser un método que solucione y esclarezca el desempeño del ejecutivo estatal y su gabinete. Las comparecencias actualmente hacen notar a los no preparados y a los lambiscones sin estilo y cada vez hacen más interesante la opinión de la oposición.
"Órale con el piernón de Erika"
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