miércoles, 27 de noviembre de 2013

Lodazal perredista II


Luis Alberto Romero
Hora Cero

Ayer, en este espacio, hablamos de la crisis en que se encuentra el Partido de la Revolución Democrática en el ámbito nacional y cómo esa división interna se refleja en el entorno estatal.
Aquí, las peleas entre los diferentes grupos, las acusaciones por presuntos actos de corrupción y las trampas en los procesos internos han convertido el camino a la renovación del comité directivo en una brecha de lodo.
Y si en el ámbito nacional existen al menos 15 corrientes ubicadas al interior del partido, en Veracruz, el PRD tiene probablemente más, porque se incluye a los liderazgos estatales, al igual que a las expresiones locales.
Sin embargo, en el actual escenario de confrontación, las tribus han conformado 3 bloques: por un lado, el integrado por el actual dirigente, Sergio Rodríguez Cortés y el ex diputado Rogelio Franco Castán. En otro frente, el diputado federal Uriel Flores Aguayo; y el ex dirigente del partido Juan Vergel Pacheco.
El que aparece como el más fuerte por la suma de diferentes expresiones es el que ahora señala al presidente del comité estatal por presuntos actos de corrupción y, sobre todo, por intentar manipular el proceso para la selección de consejeros estatales y nacionales del partido, de cara a la renovación de los comités directivo estatal y ejecutivo nacional.
En ese grupo, que es antagónico a Sergio Rodríguez, podríamos ubicar a la diputada local Ana María Condado Escamilla; al dirigente del Movimiento Izquierda Veracruzana, Manuel Bernal Rivera; al alcalde de Teocelo, Christian Teczon; al representante del partido ante el Instituto Electoral, Freddy Marcos Valor; al ex dirigente estatal Celso David Pulido; a la ex legisladora Margarita Guillaumín; al ex diputado local Fredy Ayala; al presidente del consejo estatal, Juan Montes de Oca; al consejero nacional Cuitláhuac Condado; así como a 13 de los 17 consejeros estatales.
Todos ellos piden una auditoría financiera y una revisión del desempeño político de la dirigencia estatal del partido, que podría concluir como la remoción del cargo de Sergio Rodríguez Cortés.
El pasado domingo 24 de noviembre, el consejo estatal celebró una sesión en la que se acordó integrar, para tal efecto, las comisiones de vigilancia y jurisdiccional, que irían sobre la cabeza del dirigente.
Este miércoles, Sergio Rodríguez descalificó a ese consejo estatal y apuntó que carece de facultades para echarlo.
Sin embargo, sus detractores afirman que Rodríguez Cortés, quien llegó a la dirigencia mediante un procedimiento muy similar al que hoy le buscan aplicar, ha utilizado de manera discrecional los recursos del partido, sin rendir cuentas a nadie y como si se tratara de un patrimonio personal.
Es algo que, de confirmarse, resultaría muy grave porque se trata de prerrogativas; es decir, de los recursos públicos que provienen de los impuestos y que el gobierno le asigna a los partidos políticos.
Recordamos que por acusaciones similares a las que hoy imputan a Sergio Rodríguez, Juan Vergel dejó de ser dirigente estatal del PRD en 2012.
Y todo eso, en el marco de la disputa por la dirigencia estatal del partido, que habrá de renovarse en marzo próximo.

@luisromero85
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