lunes, 13 de enero de 2014

La imagen del político

Salvador Muñoz
Los Políticos

Cuando lo vi, lo saludé “¡Buenas tardes!” con un dejo de incertidumbre: ¿Lo conozco o no lo conozco? Respondió a mi saludo quizás con la misma intensidad que el mío. Pasó de largo y apenas llevaba un metro de distancia cuando le dije: “¡Harry!”
Sí, era Harry Jackson Sosa ¡sin bigote! Tenía rato que no lo veía en persona y por ello, la ausencia del mostacho me agarró por sorpresa. Político de tez blanca que se caracterizó por pronta cabellera y bigote albos. “¿Fue apuesta?”, le pregunté y me respondió: “Algo así” y me aseguró que por un momento dejará de usar ese característico bigote blanco que para mí, era símbolo de Harry Jackson…
II
La imagen de un político es sumamente importante: Estoy en el aniversario 12 del semanario El Número Uno, Veranews, y un fotógrafo me pregunta: “¿Quién es el de chaleco azul?” Volteo y le respondo: Alberto Silva.
—¿Y qué?, ¿es muy fregón?
—¿Cómo? No entiendo…
—Sí, mira, viene en camisa de cuadros y chaleco, como si viniera de trabajar…
—Creo que anduvo trabajando… no sé si en el sur, por eso hasta trae zapato minero…
Es curioso… pero para mi amigo fotógrafo de sociales (quizás por eso la ausencia de conocimiento sobre el funcionario), la apariencia del Cisne le reflejaba mucha seguridad… es decir, no requería de saco y corbata para estar en una reunión…

III
Pero en esa reunión, fue tema de conversación las barbas de Erik Porres Blesa, el titular de Sedeco. No era para menos. Si bien no se le veían mal, la chunga era que se parecía a Sam Bigotes o Venustiano Carranza y hubo quien hasta lo comparó con Maximiliano de Habsburgo.
Y hubo quien también recordó a Héctor Yunes Landa con barba de candado cuando fue subsecretario de Gobierno y después, cuando diputado local, utilizó el mostacho… entonces, al inicio de la precampaña para gobernador, hace como cuatro años, ¡sopas! ¡aparece rasurado! ¿La razón? Cuestión de imagen. Y en qué consistía esto: En suavizar el rostro. Sí, además de que el bigote lo avejentaba, le endurecía la cara, a diferencia de la barba de candado.
Pero Yunes Landa no es el único caso. Hay otro más reciente: Julen Rementería.
El líder de la bancada panista en el Congreso local se caracterizaba por esa bien cuidada barba entrecana. Cuando aparece en la LXIII Legislatura, desapareció la barba. La razón, es que dejó de salir entrecana para dar paso a una totalmente blanca y en casa le dijeron: Te la pintas o te la cortas… Julen jamás aceptaría tintes y por eso ya no la usa…
De quienes usaban una barba así como descuidada, como la que usó en sus primeros días el gobernador Javier Duarte de Ochoa, era el hoy senador Fernando Yunes Márquez. No se le veía mal. Era ad hoc para su edad. Sin embargo, optó por ser imberbe una vez que llegó al Senado, quizás pensando en que en tal cargo debía aparentar madurez…

IV
Bigote, barba, peinado, atuendo… insisto: para un político, su imagen es sumamente importante. Ahí está el mismo Renato Tronco con sus vaqueros, botas y sombrero… ¡ah! Y el clásico bigote. Otro en esa moda es Arturo Hérviz Reyes, que cuando usaba traje parecía que se disfrazaba… le quedaba mejor vestirse como Charro Amarillo… Creo que cuando Dante Delgado decidió rasurarse la pelona perdió fuerza porque desde esa fecha hasta ahora, ya no ha sido el mismo. A Alfredo Gándara es un político al que poco le importa su peso y tampoco le preocupan las burlas que hagan y publiquen por ello… ¿Qué nos dejó Nemi con sus nuevos kilos? ¡Más que su nariz! Sigue siendo el mismo talentoso Nemi pero un poco tenebroso.
Hay quienes el bigote o la barba es parte de su persona… ¿imagina a Renato Tronco sin bigote ni sombrero? ¿o al diputado Zairick sin barba? ¿o Nemi Dib rasurado?, digo, si ya sin pancita es raro… quizás por eso el Gobernador dejó a un lado esa moda de la barba que, lejos ubicarlo como una persona con madurez o experiencia, hizo que le llovieran más burlas y críticas. ¿Se imaginan a Javier Duarte de Ochoa delgado? No me crea, pero dicen que ya está bajo dieta, esperando que ahora sí, la cumpla, no como en aquel 2008, cuando presumía haber bajado en mes y medio 13 kilos, cuando se enfilaba a ser candidato a la diputación federal y una vez que triunfó, vino el rebote… ¿usted cree que lo veamos delgado? ¡Hagan sus apuestas! Aunque ojo, el político se hace una imagen, pero la imagen jamás hará a un político.
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