jueves, 6 de marzo de 2014

Las Choapas, un polvorín

Juan Ciudadano
Los Gobernados

No siempre se incendia un pueblo con fuego. También arde por causa de injusticia, del abuso de autoridad, de la indiferencia de sus gobernantes, del abuso de sus caciques, de la violencia, de la represión, de todo lo que altera eso que llaman paz social.
Y se los digo porque esto ya prendió. O, creo, se le prendió al gobernador Javier Duarte, y al secretario de Gobierno, Erick Lagos, y al nuevo procurador, Luis Ángel Bravo Contreras. Porque ni uno ni los otros quisieron aplicar la política y resolver los problemas de justicia que venían exigiendo los choapenses.
Las Choapas se incendia porque los familiares de los siete desaparecidos a manos de la Agencia Veracruzana de Investigaciones no encontraron respuesta; nadie les ofreció encontrarlos, vivos o muertos, libres o consignados por algún delito, o porque tuvieran relación con el secuestro y asesinato del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz.
Nadie los escuchó y este miércoles tomaron la carretera Coatzacoalcos-Villahermosa, como lo venían anunciando. Fueron a los penales y a las agencias del Ministerio Público, a las comandancias de policía, a las cárceles municipales, y nadie les quiso dar noticia de ellos. “No los tenemos”, escucharon en cada lugar.
Fueron a Xalapa, cuando el gobierno de Duarte les ofrecía diálogo. Y allá les dijeron que tampoco sabían nada, que le preguntaran a la PGR y a la policía federal.
Y se cansaron. Y que toman la autopista, porque así se van a hacer escuchar.
Las Choapas se incendia porque las ganaderas independientes, eso sí tronquistas, tomaron la Agencia del Ministerio Público porque dicen que están hasta la madre de que a los abigeos, los que se roban el ganado, los aprehendan y los dejan libres. Y encima de ello atropellan a los ganaderos y para todo les piden dinero.
No faltan, claro quienes dicen que siendo ganaderas tronquistas, es Renato Tronco quien ya le cantó la bronca al gobernador de Veracruz, Javier Duarte, porque siente que ya se le acabó la cuerda política. Pero, sea con razón o sin razón, de que tomaron el MP, lo tomaron.
Las Choapas se incendia porque los ganaderos hacen lo que la policía no puede hacer: darles seguridad. Se movilizan por el secuestro de Arturo Montiel Pérez, hijo del ganadero Arturo Montiel González, un joven de 19 años de edad, a quien lo plagió un comando en el ejido Adalberto Tejeda, donde su padre es delegado e la Asociación Ganadera Las Choapas.
Eso ocurrió cuando Arturo Montiel González iba camino a la cabecera municipal a registrarse para competir por la agencia municipal de aquel ejido, un ejido clave para próxima elección extraordinaria por la presidencia municipal. El padre del joven simpatiza con el futuro candidato a la alcaldía de Las Choapas, el ex priista, ahora perredista, Marco Estrada Montiel.
Las Choapas se incendia cuando en el operativo policíaco para dar con el joven Montiel Pérez, caen tres implicados en el secuestro de otro ganadero, Timoteo Aguirre, ocurrido meses atrás, y uno de los plagiarios es policía municipal.
Las Choapas se incendia por esas y tantas injusticias que ocurren a diario, por la indiferencia del gobierno de Veracruz, por los atropellos del gobierno municipal, por el enriquecimiento de los que están en el poder y son cómplices de los delincuentes.
Las Choapas no sólo arde cuando el pueblo, harto de tanta chingadera y de falta de respuestas, va y toma el palacio municipal y le prende fuego. Aquí ya tenemos tres experiencias pero los gobernantes no quisieron aprender de esa lección.
Se convierte en un polvorín cuando vemos a familiares de desaparecidos exigiendo que presenten, vivos o muertos, a las víctimas del levantón de la policía, y no hay quien los escuche, y por eso toman la carretera.
Es un polvorín cuando ganaderos toman la agencia del MP. Es un polvorín cuando secuestran al hijo de un ganadero adversario del diputado Renato Tronco y que está en la línea del abanderado del PRD. Es un polvorín cuando cae uno de los secuestradores del ganadero Timoteo Aguirre y resulta ser un policía municipal, la policía tronquista.
Las Choapas es un polvorín al que sólo le falta que algo, o alguien, provoque la chispa. Y entonces no sólo arderá el pueblo, Tronco y el gobierno local, sino el mismo gobernador de Veracruz, Javier Duarte.
(Comentarios y tips a: losgobernados@gmail.com)
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