lunes, 30 de junio de 2014

Una decisión personal

Sheyla Fuertes Lara
Mujeres que saben latín 

En nuestro país hay 112 millones 336 mil 538 habitantes, de acuerdo con cifras el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, y se encuentra entre los 11 más poblados del mundo.
A nivel mundial hay una población aproximada de 6 mil millones de personas y en los países en desarrollo se presenta un fenómeno que cada día toma más fuerza, el incremento de mujeres y hombres que deciden no tener hijos e hijas.
En una época moderna, donde un gran porcentaje de mujeres se preparan, ejercen sus profesiones, se informan, van postergando la idea de ser madres y esto incluye a algunas parejas que asumen esta situación.
En México, aún el número es menor, pero poco a poco va aumentando. Y es que los roles van cambiando, los tiempos son otros; las parejas se vuelven independientes, disfrutan su libertad, sus espacios. Desafortunadamente esta libertad e independencia en las mujeres no es bien vista y genera incomodidad.
En países como Alemania, Italia y Suiza el promedio de edad del primer parto de las mujeres es más allá de los 30 años y en México aunque los embarazos en adolescentes se incrementaron, otro porcentaje de la población pospuso la idea de casarse y tener una familia.
De acuerdo con algunas investigaciones sobre la no maternidad, hay razones predominantes entre las mujeres que decidieron no quedar embarazadas. Están las que consideran al mundo como un lugar muy inseguro para vivir, y se cuestionan cómo traer bebés a un lugar en guerra y con tantos problemas. Algunas no se creen lo suficientemente capaces para criar a un niño. Piensan que no serían buenas madres. Otras, sencillamente, nunca sintieron eso que se llama instinto maternal.
¿Por qué se presenta este fenómeno? En algunos casos las mujeres decidimos ser independientes, disfrutar de nuestros espacios, vivir sin el compromiso que representa el matrimonio y la maternidad, por lo que cada vez somos más en el mundo las que tomamos esta decisión.
Cuántas veces no hemos escuchado letanías como “¿para cuándo? ¡Ya estás grande! ¡Te vas a quedar a vestir santos!” En el caso de las casadas si ya tienen un hijo o hija “¿Para cuándo el segundo? ¡Que tenga un hermanito! Tengan la parejita ¿no?” Cuando esta es una decisión que debe ser tomada sólo por la pareja o la mujer, no por la familia, ni los amigos.
También escuchamos frecuentemente que las mujeres tenemos el don de ser madres, que es algo natural, que es un instinto que nos invade, que no debemos perdernos esa gran oportunidad, que es lo mejor que nos puede pasar, que si no somos madres dejamos ir un gran tesoro, que estamos hechas para reproducirnos, entre otras ideas comunes.
No tengo hijos por decisión propia, y eso no me hace menos mujer, ni inhumana, ni egoísta, ni cobarde como me lo dijeron alguna vez. Ni siento que me haya perdido de la luz y bondades que deja el ser madre, simplemente soy yo con mi decisión.
Respeto a las mujeres que decidieron ser mamás, las valoro y reconozco, en especial a las madres solteras que enfrentan un doble reto. En ocasiones he escuchado que un día me arrepentiré de no haber tenido un hijo. No lo sé, vivo mi presente.
Puedo ser objeto de críticas al pensar así, pero como decisión personal creo que no me he equivocado. Las mujeres somos libres de decidir sobe nuestro cuerpo y eso implica el tener o no tener hijos.
Tal vez no todas contamos con ese instinto maternal, que dicen que existe, o simplemente no quisimos explorar esa área de nuestras vidas y no por ello somos seres incompletos, o somos menos o más.
Vivimos en una sociedad machista en la que aun no es bien visto que las mujeres tomemos decisiones. ¿Acaso el cuerpo no es propio? ¿Por qué el derecho a decidir sobre lo que una quiere ser es tan cuestionado?
Somos seres racionales con decisiones propias, si llegamos a equivocarnos asumimos las consecuencias. En el caso de la maternidad o paternidad, es una visión de vida que asumimos algunas, algunos y la vivimos con plenitud.
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