jueves, 10 de julio de 2014

Fortín… en despoblado



Claudia Constantino

Crónicas Urgentes

Tan sólo ayer, Fortín de las Flores, Veracruz, conmemoró el 84 aniversario de haber sido decretado municipio libre. Hoy, destaca en la lista publicada por el Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS) como uno de los municipios cuyas administraciones serán denunciadas penalmente por los delitos de peculado, incumplimiento de un deber legal y abuso de autoridad.
Las calles del centro de Fortín, han cambiado su fisonomía prácticamente a cada nueva administración municipal en las últimas tres décadas, refieren los lugareños; siempre a capricho del munícipe en turno, más que obedeciendo a cualquier otra necesidad. Sus parques; la circulación de sus pocas avenidas, y hasta el ornato de sus famosos jardines, son pretexto común para justificar grandes gastos, que no reportan mayores beneficios a la cabecera municipal.
El municipio completo carece de drenaje, el agua escasea en algunas colonias, el pavimento de fraccionamientos y caminos continuamente debe ser “remozado”, pues el tránsito de vehículos de paso es intenso y permanente. Los olores de las granjas avícolas propiedad de prominentes familias, cuyos miembros participan en política a buen nivel, en la administración estatal, es una molestia que afecta al turismo, actividad preponderante en el pequeño municipio.
Pese a su extensión territorial de casi 74 kilómetros cuadrados y tan sólo 60 mil habitantes, en los años recientes ha visto mermada su actividad ecoturística, debido al estado de abandono de sus exuberantes barrancas y fértiles riveras de ríos o márgenes de lagunas casi en extinción, afectadas por una contaminación creciente, producto de la falta de drenaje o plantas de tratamiento de aguas residuales.
Toda una tradición en torno al cultivo de la gardenia, está a punto de desaparecer por la falta de apoyos a los productores. Esta “ciudad dormitorio”, pues es como el traspatio de Córdoba, donde muchas familias sólo pernoctan después de realizar sus actividades en las ciudades vecinas, enfrenta una disminución considerable en las actividades productivas que antes les sostenían.
Como buen “pueblo chico”, el infierno es grande, de modo que son del dominio público los excesos de los munícipes que se han sucedido en los últimos años. Corren por cafés y restaurantes las muchas historias de enriquecimiento de quienes han puesto oficina en el Palacio Municipal y cuentan y recuentan los pocos avances que este municipio ha conseguido en décadas.
Cuando los alcaldes fueron miembros de las familias más connotadas de Fortín, los acusaron de “ambiciosos sin llenadera”; por eso, los fortinenses se atrevieron a confiar en un hombre más, “del pueblo” que poco tiempo después de haber tomado posesión de su encargo, mostró al mundo cómo enloquecía causando el mayor daño patrimonial del que Fortín tenga memoria.
Actualmente, Fortín de las Flores cuenta con un recinto ferial que no tiene feria; con Festival de la Gardenia, y no hay ya quien produzca la aromática flor; una barranca del Metlac, amenazada por los devastadores efectos que causará la construcción de la hidroeléctrica de El Naranjal; gastronomía oculta; cultura sin difusión; historia oscura y gente valiosa muy harta de lo mismo.
No obstante, parecen enfrentar una especie de maldición: “alcalde que llega enloquece y más nos empobrece”, dicen los que allí han habitado toda su vida. Impunidad, es la palabra que los maldice; y Justicia, la que los libraría. Veremos si es otro asalto en despoblado.
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