domingo, 13 de julio de 2014

Veracruz: La política y el retroceso cavernario

José Luis Ortega Vidal
Claroscuros

Mientras la clase política nacional convive entre la falta de identidad –nadie es de derecha, nadie es del centro, nadie es de la izquierda, todos: el PAN, el PRI y el PRD, son chiles de todos los moles- en Veracruz debemos añadir a esta problemática el síndrome del político de la selva.
A menudo, incluso, la clase política veracruzana da muestras claras de habitar en la era cavernaria.

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De esta lamentable circunstancia histórica de nuestra clase en el poder tenemos múltiples muestras; la última de las cuales se ha generado el fin de semana pasado en Boca del Río, con conexiones directas a la ciudades de Veracruz y Xalapa.
Hombres en el poder tanto federal, estatal y municipal; aspirantes enfermizos a espacios de control mega estatales; empresarios o pseudo capitalistas; pseudo periodistas; dueños de medios de comunicación; plumas baratas o gratuitas; voces sin argumentos; líderes partidistas; ejecutivos, legislativos, justicieros…
Todos, conforman una comparsa de triste memoria.

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María Josefina Gamboa Torales, periodista y política, funcionaria en el Ayuntamiento de Boca del Río, mujer que milita en el Partido Acción Nacional.
José Luis Burela López, joven egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UV y dedicado profesionalmente al tatuaje.
Ella maneja su auto por una avenida boqueña; son las 2 de la madrugada del sábado 12 de julio.
El atraviesa la calle de manera incorrecta: hay un puente peatonal que decide no usar. Es arrollado por María Josefina y muere. Ella permanece en el lugar de los hechos, aguarda el arribo de la autoridad competente. Se pone a su disposición.
Dos versiones, ambas de origen dudoso: una, la estatal, indica que manejaba ebria; otra, la municipal en Boca del Río, afirma que conducía sobria.
Inicia el periplo de levantamiento del cadáver de José Luis, la entrega a su familia y el proceso de procuración de justicia para ésta.
Arranca al mismo tiempo el proceso de deslinde de responsabilidades en torno a María Josefina.

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La procuración de justicia en México -y en Veracruz de manera particular- es onerosa, lamentable, limitada, profundamente corrupta y a menudo injusta. Se avanza -muy lentamente- en su desarrollo democrático y su eficacia-
Empero a un siglo de la Guerra Civil que tuvo, entre sus banderas, la creación de un país más justo, apenas gateamos en tal ámbito.
Si partimos desde esta perspectiva tan difícil es obtener justicia para una víctima y sus deudos, como para un victimario, así sea imprudencial.

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En México y Veracruz la justicia se imparte en un contexto de dinero, de relaciones, de poder, de intereses.
La lógica es muy simple: ¡Tanto tienes, tanto vales!
Pero eso no es lo peor. Cuando interviene la política, la historia se convierte en un vodevil; en un espectáculo dantesco; en una obra de títeres; en un irremediable retorno a la prehistoria.
Las víctimas pueden ser convertidas en victimarios.
Y los auténticos culpables pueden gozar de la impunidad.

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Es el caso del accidente donde María Josefina Gamboa arrolló a José Luis Burela y este hombre perdió la vida mientras la responsable de su final trágico ha sido puesta a disposición de la autoridad judicial.
A esta historia se ha sumado, de inmediato, el pleito tuitero de dos personajes políticos que dirimen sus diferencias a través del ataque virtual y penoso; que desdeñan su inteligencia y echan mano de la exhibición en una lucha de baja ralea; que convierten la valiosa vida política veracruzana en un circo lamentable.

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Es muy importante distinguir el periodismo del ejercicio mediático.
El primero es profesional, ético, dueño de una técnica depurada; se fundamenta en hechos, en daños duros, en el análisis y el debate de ideas.
El segundo se mueve por intereses de personas o de grupos; es cínico, se vende al mejor postor; se fundamenta en el insulto, adolece de ideas; es incapaz de acercarse, siquiera, a conceptos elementales del pensamiento humanístico: como la ideología, la filosofía, la historia, la creación del pensamiento propio.

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Es importante no perder la confianza, como sociedad.
Vivimos una etapa triste, patética, de nuestro desarrollo político e histórico.
Ya pasará.
En el caso concreto que nos ocupa, aguardemos porque José Luis Burela esté con Dios y a sus deudos y a María Josefina Gamboa se les procure justicia.
Asimismo porque se deslinden y finquen responsabilidades, al tiempo que se aplique justicia en estricto apego a derecho.
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