martes, 2 de septiembre de 2014

Hambre, hambre, hambre


Jorge Arturo Rodríguez

Tierra de Babel

No sé a qué puerto llegará la Cruzada contra el Hambre, si realmente logre su cometido o sólo ande por ahí de pasadita. Con 28 millones de personas que padecen hambre en México, pos el asunto ‘ta pelao. Muchos son los que piensan en pan porque tienen hambre, sin duda. Dice un refrán: la ley de la oferta y la demanda resuelve el problema del precio del pan, pero no resuelve el problema del hambre. Ahí ‘ta el asuntito.
 Así es esto, come y le da a uno sueño, despierta y le da a uno hambre. Y sabido es que nunca engaña el bostezo: o es de hambre, o es de sueño. Qué chingaderas, ¿no? Pero al mal tiempo darle buena cara. Y he escuchado que dicen que no hay mejor condimento que el hambre, ni mejor almohada que el sueño. Y para no amargarnos tanto, les cuento que un día llega un paciente muy preocupado con el doctor y le dice: “Doctor hace dos semanas que no como, ni duermo. ¿Qué tengo?”. El doctor le responde: “¡Hambre y sueño!”.
 Hace unos días empecé la lectura del libro El hambre, de Martín Caparrós. Créanme, ‘ta de la chingada la situación. Espero procuren leerlo. Mientras, aquí les dejo una probadita.
 “Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre —y, al mismo tiempo, para la mayoría de nosotros, nada más lejos que el hambre verdadera.
“Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. Pero entre ese hambre repetido, cotidiano, repetida y cotidianamente saciado que vivimos, y el hambre desesperante de quienes no pueden con él, hay un mundo. El hambre ha sido, desde siempre, la razón de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones, contrarrevoluciones. Nada ha influido más en la historia de la humanidad. Ninguna enfermedad, ninguna guerra ha matado más gente. Todavía, ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable como el hambre.
“Yo no sabía.
“(…) Miles y miles de fracasos. Cada día se mueren, en el mundo —en este mundo— 25 mil personas por causas relacionadas con el hambre. Si usted, lector, lectora, se toma el trabajo de leer este libro, si usted se entusiasma y lo lee en —digamos— ocho horas, en ese lapso se habrán muerto de hambre unas ocho mil personas: son muchas ocho mil personas. Si usted no se toma ese trabajo esas personas se habrán muerto igual, pero usted tendrá la suerte de no haberse enterado. O sea que, probablemente, usted prefiera no leer este libro. Quizá yo haría lo mismo. Es mejor, en general, no saber quiénes son, ni cómo ni por qué.
“(Pero usted sí leyó este breve párrafo en medio minuto; sepa que en ese tiempo sólo se murieron de hambre entre ocho y diez personas en el mundo —y respire aliviado.)
“Y si acaso, entonces, si decide no leerlo, quizá le siga revoloteando la pregunta. Entre tantas preguntas que me hago, que este libro se hace, hay una que sobresale, que repica, que sin cesar me apremia:
“¿Cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?”

Los días y los temas
Bien lo dijo la diputada Gladys Merlín Castro: la autopista Cardel-Poza Rica es una obra estratégica que detonará el desarrollo económico, turístico y comercial de Veracruz y el país. Y reconoció el compromiso y responsabilidad del Gobernador Javier Duarte de Ochoa y el presidente Enrique Peña Nieto, quienes de manera coordinada trabajan en beneficio de los veracruzanos. Así, sí.
Por lo pronto ahí se ven.
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