viernes, 7 de noviembre de 2008

¡Es la guerra, estúpido!

* Si no hay pruebas de que fue un atentado, tampoco las hay de que no lo fue... *

Antonio Williams

Con el terrible suceso ocurrido antier donde murió el Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño, varios de sus colaboradores y otras personas totalmente ajenas al gobierno, queda de manifiesto que México está inmerso en una cruenta guerra entre el Gobierno Federal y el crimen organizado.
Teniendo en cuenta que en las semanas anteriores las fuerzas federales le dieron severos golpes a la organización de los Arellano Félix, con la detención de sus principales cabecillas y el desmantelamiento de una red de informantes compuesta por altos funcionarios de la SIEDO, PGR, PFP, no puedo pensar más que la muerte de Mouriño fue a causa de una contraofensiva del crimen organizado para contrarrestar las acciones del gobierno federal.
A pesar del llamado del Presidente Calderón para que los medios de comunicación no especulen ni caigan en el amarillismo, es imposible que los ciudadanos no pensemos ipso facto en la posibilidad de que la muerte de Mouriño haya sido a causa de un atentado y no por un lamentable accidente.
Simplemente recordemos que uno de los acompañantes de Mouriño era José Luis Santiago Vasconcelos, personaje con una larga trayectoria en el combate al crimen organizado y de quien se decía que estaba sentenciado a muerte por los mafiosos; de hecho hay documentados 3 intentos previos de asesinarlo.
El jefe de Santiago Vasconcelos y del Gabinete de Seguridad, era precisamente el Secretario de Gobernación, por lo que si el subordinado estaba sentenciado por agraviar a la delincuencia, su jefe debería tener bastante responsabilidad por su actuar.
Las declaraciones de Luis Téllez, Secretario de Comunicaciones han sido extraordinariamente cuidadosas, nunca se ha negado la posibilidad de un atentado, aunque tampoco jamás se ha pronunciado esta palabra.
Me parece que existe la firme decisión de llegar a la verdad y sobre todo de informarnos a los ciudadanos de las causas reales que originaron esta tragedia. Por el bien de México, espero que esta información nos llegue lo más pronto y lo más veraz posible.
Mientras tanto, en los próximos días veremos los jaloneos que va a originar el reacomodo de fuerzas y las pugnas por ocupar la posición vacante. Ojalá que esto no desencadene más y mayores problemas para el país.
Es necesario que todos los actores políticos actúen con responsabilidad y dejen de lado por esta ocasión sus ambiciones personales. Ya lo vimos en las exequias de Mouriño que los que se dedicaron a descalificarlo y a atacarlo con toda la saña posible, hoy estuvieron en el campo Marte contritos, de riguroso luto y con cara de circunstancia.
Hoy no se acordaron de los contratos con Pemex, del origen gallego, de los negocios familiares, de la falta de probidad y demás ataques que le dirigieron a Juan Camilo Mouriño. Parece ser que la muerte purificó a este hombre y borró la memoria de todos sus detractores. No quiero ni pensar que las gradas del campo Marte estuvieron hoy atestadas de hipócritas que sólo acudieron para mostrar su “grandeza y conmiseración”
Hoy las cosas han ido demasiado lejos, esta guerra ya está en un punto en que no hay retorno. Ahora hay que llegar al final y ganar, cueste lo que cueste.
Para lograrlo, es necesario que todos los mexicanos mostremos nuestro apoyo al Presidente Calderón. Nos guste o no, Felipe Calderón es el Presidente de México. Dejemos de lado las descalificaciones. Reprobemos a los políticos que apuestan a la inestabilidad política para conseguir sus fines personales o partidistas.
Es hora que permitamos a Felipe Calderón que nos demuestre de qué está hecho, que demuestre que tiene los arrestos suficientes para ganar esta guerra y sobre todo darle libertad para pensar y decidir que si no puede, tiene la opción valedera de dejar el lugar a alguien que sí quiera y pueda.
Es hora que Felipe Calderón se deje de andar organizando concursos fútiles sobre burocracia, que deje de lado sus intereses partidistas, que deje de andar consecuentando líderes congresistas y partidistas para que le autoricen reformas. Es hora que nos devuelva la paz que la ola de violencia nos ha quitado a los ciudadanos y que antier estuvo a escasos metros de arrasar la residencia oficial de Los Pinos.

antoniowilliams@prodigy.net.mx

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