domingo, 24 de noviembre de 2013

Más lejos de Michoacán

Luis Alberto Romero
Hora Cero

Hace tres, cuatro años, la zona norte de Veracruz –desde Pánuco hasta Poza Rica y Martínez de la Torre- enfrentaba una aguda crisis de inseguridad, debido a la presencia y operación de grupos delincuenciales que convirtieron a la Huasteca Veracruzana en un campo de combate y, sobre todo, en la sede de todo tipo de actividades delictivas, desde la piratería hasta la trata y desde el robo de vehículos hasta el narcotráfico, pasando por la extorsión, el secuestro y el asesinato.
Vivir en la Huasteca Alta de Veracruz era sinónimo de correr un serio peligro y también de perder la tranquilidad en cuanto a la seguridad de las personas y del patrimonio.
Por ello, cuando alguien tenía que visitar Pánuco no faltaban las recomendaciones como circular preferentemente de día.
El 30 de agosto de 2010, por ejemplo, se registró en ese lugar una balacera que se prolongó durante 12, incluso 15 horas, con un saldo de siete personas muertas (seis presuntos sicarios y un militar), seis heridos (un civil entre ellos), y seis delincuentes capturados.
Posteriormente, en octubre de ese mismo año, el Ejército realizó un operativo que terminó con el decomiso de un arsenal que incluía armas de asalto y lanzagranadas, y con la muerte de diez personas, presuntamente vinculadas al crimen organizado.
Esas historias eran parte de la vida cotidiana en la Huasteca Alta de Veracruz, donde se registrabauna sensación de psicosis colectiva, histeria en masa derivada del miedo.
No es para menos. Cuando la gente ve que su municipio, su comunidad se convierte en campo de batalla, se percibe una mezcla de alarma, preocupación, incertidumbre, frustración y pánico.
Sin embargo, los avances en materia de seguridad en Veracruz son evidentes. En general, en el tema del combate a las actividades delictivas, el gobierno estatal, la Secretaría de Marina y la de Defensa Nacional salen bien evaluados porque la entidad, sobre todo los puntos que eran considerados como focos rojos, tienen ahora más vigilancia y la percepción de inseguridad es incomparable a la que se registraba hace dos o tres años, cuando no había conversación entre empresarios que no terminara abordando temas como asesinatos, extorsiones, secuestro y pago de cuotas a las bandas.
Los problemas de Veracruz en materia delictiva, incluso en sus regiones más inseguras, no se puede equiparar a entidades donde la gente vive un verdadero drama, como Guerrero y Tamaulipas, o sobre todo Michoacán, donde se discute cada vez con mayor frecuencia el tema de la desaparición de poderes, debido a que el gobierno de Fasto Vallejo ha sido incapaz de dar seguridad a sus habitantes.
Por otro lado, una sola persona secuestrada o asesinada, un solo empresario o profesionista extorsionado debe ser motivo de preocupación para todos; sin embargo, no podemos dejar de ver los avances registrados en la materia porque Veracruz, de acuerdo con los índices nacionales está cada vez más lejos de Michoacán y Tamaulipas y más cerca de Querétaro y Guanajuato, que están dentro de las entidades más seguras del país
Por cierto, vale la pena terminar con datos al respecto: una reducción del 40 por ciento en los homicidios dolosos; del 47 por ciento en los asesinatos relacionados con la delincuencia organizada; y del 30 por ciento en robos.
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