martes, 5 de noviembre de 2013

Todo cabe en un silencio…

Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel

Creo que fue Baltasar Gracián quien dijo que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y cuando no se tiene el tiempo suficiente, mejor es no perderlo uno mismo ni hacer que lo pierdan los otros; es decir, preferible no hacernos péjamos, optar por la retirada y volver después con más bríos.
En fin, seré breve y empiezo por comentarles que hace unos días en la revista “Letras Libres” del mes de junio del presente año, conocí los aforismos de Merlina Acevedo, ajedrecista, pintora y poeta, nacida en la ciudad de México. No cuento con Twitter, pero sólo por seguirla abriré pronto una cuenta. Por lo pronto, les comparto algunos de sus aforismos.

*De niños todos fuimos inmortales.
*El tiempo todo lo cura a destiempo.
*La vida es un juego de ajedrez con caballos de Troya.
*Lo breve se aproxima a lo infinito.
*La ola fue el primer signo de interrogación.
*El mar es la pregunta a todas las respuestas.
*La lluvia es la onomatopeya del silencio.
*La soledad es un lugar donde no existe el silencio.
*El silencio solo lo conozco de oídas.
*La soledad convierte al espejo en una lupa.
*El espejo está al margen de la realidad.
*Somos el sueño de un dios dormido en sus laureles.
*La sandía llora lágrimas negras.
*Nadie sabe lo que no sabe hasta que tiene que inventarlo.
*Todo cabe en un silencio, si se sabe incomodar.
*El amor es un perchero en el que colgamos los sentimientos que no sabemos dónde poner.
*A todo se acostumbra uno, menos a ser feliz.
*El amor propio siempre se enamora de la persona equivocada.
*Mi otro yo bebe para ahogar la pena ajena.
*Tuve los nervios de punta, hasta que aprendieron a bailar.
*El pesimismo exagerado es optimismo en su más pura expresión.
*El hubiera es lo que va quedando de nosotros.
*Preocúpate cuando no tengas con quién jugar solitario.
*En la silla vacía hay un ausente.
*Escribo lo que no me cabe en la cabeza.

De cinismo y anexas
Ahora que inician las funciones de la LXIII Legislatura del Congreso de Veracruz, recuerdo una propaganda adherida al envase de una bebida energizante: “Ese concejito que sigue y sigue y sigue siempre nos ha impresionado, nada parece detenerlo, se podría cruzar el periférico completo; si no hubieran siempre manifestaciones, podría aventarse el maratón de la Ciudad de México, y también el Guadalupe-Reyes, sin pestañear. Si fuera diputado seguramente nunca faltaría a sus sesiones… Queremos que tú seas como ese conejito, así que…” El que tenga oídos, oiga…
 Por lo pronto, dijo el periodista francés Paul Masson que los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles. ¿Será?
Ah, Simón Bolívar señaló que los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos.
Por lo pronto, ahí se ven.

Hasta la próxima

jarl63@yahoo.com.mx
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