domingo, 1 de diciembre de 2013

¡Ahí está el Gallo!

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Salvador Muñoz

Los Políticos

La foto de Perote tiene para algunos, una línea… para otros, cantidad de señales… para mí, un mensaje: rumbo al 2016, al menos en el PRI, la contienda por la candidatura será de fábula.
No tanto porque vaya a resultar fantasiosa, sino porque en la literalidad de la palabra Fábula, no veo más que animales en torno a ella, muy aparte del “zoon politikon” que los rodea.
Para explicarme mejor, he de ampararme en un cuento del fabulista por excelencia de nuestra infancia: “Esapo”, a quien le atribuyen cierto parentesco con “Raná Descartes”, “filoso” matemático a quien le atribuyen la frase: “Tú dices Esapo, y yo brinco”, aunque en realidad, hay más empatía con “Patas Verdes” y con el ex diputado Armando Méndez de la Luz.
El cuento de “Esapo” se llama “La Metamorfina”, no confundirla con la de Kafka, que si bien hay ciertos parecidos, a lo largo del cuento se dará cuenta que no fue un vil fusil como los que usa Ricardo García Guzmán…
Y empezamos:
Había una vez un Zorrillo, un Cisne, un Pingüino y un Delfín que soñaba cada uno con un día ser el Rey de Veracruzilandia y vaya que tenían fe en hacerlo… ¡si la Nauyaca ya lo había sido! ¡si el Cochinito lo era! ¿Por qué ellos no?
Pepe Zorrillo era quizás el más educado de todos… a cada evento que llegaba, iba y saludaba de mano a todos ¡y por su nombre! Lo malo es que cuando acababa de saludar a todos, el evento ya había terminado. Realmente Pepe Zorrillo nunca ha querido ser el Rey de Veracruzilandia; entre la gente del pueblo dicen que es el sueño dorado de don Pepe Zorrillo, quien refleja el clásico sueño que nunca pudo hacer el padre pero espera que lo haga su hijo.
Pepe es un muchacho bueno y aunque se apellide Zorrillo, no huele feo. Algo raro en su especie, también, es que es el único de sus parientes que tiene cola chica.
Beto Cisne es muy inteligente, preparado y como Pepe en Perote, tiene bien asentado su territorio en el norte. La polémica lo persigue pero la enfrenta y no le saca agarrarse a picotazos con quien sea. Si bien, también Beto Cisne nunca ha dicho que quiere ser el Rey de Veracruzilandia, dicen que es del agrado del monarca. Como todo buen Cisne, para muchos de los que rodean al Rey, Beto no deja de ser el Patito Feo.
Erick, el Pingüino, sí quiere ser Rey… su fe la apoya en que si su maestro la Nauyaca pudo serlo, por qué él no… es un buen chico, pero por lo mismo, está muy chico para tan gran aspiración. Como buen pingüino, es frío, agazapado, taimado, y entre sus mismos compañeros dicen que es mejor ser mordido por una Nauyaca que caer en el pico de Erick, el Pingüino. No obstante, el monarca lo consiente, lo apapacha y le hace piojito sin saber que tanto chiqueo lo asume el Pingüino como si le dieran alas para poder soñar en el trono.
Y por último, Coque Delfín… también es de los que no ha dicho nada, pero pega tremendos brincos en su alberca de Lerma de Tejada cada vez que lo citan para suceder al Cochinito, con quien, por cierto, al inicio de sus aventuras, no guardaba estrecha relación y ambos creían que cada grilla palaciega que se difundía entre los heraldos del pueblo, era cizaña de uno de ellos… aparentemente, ya limaron diferencias.
Así, cada uno de estos animalitos del Señor (Zorrillo, Cisne, Pingüino y Delfín) soñaba con un día, llegar a cambiar… a ser otro… mutarse... similar a aquel otro cuento de un tal Kafka llamado “Metamorfosis”... aunque claro, estando a medio reinado del Cochinito, con un gobierno estatal de fantasía, con un gobierno federal que carece de credibilidad, donde hay un pueblo que es más fácil que crea en este cuento que en una foto en Perote, esta fábula tendría que ser llamada “Metamorfina”, por soñar tanto antes de tiempo…
Moraleja: En política, cualquier animal puede ser Gallo, porque sale “de a huevo”.
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