lunes, 23 de diciembre de 2013

Inversión e impuestos

Luis Alberto Romero
Hora Cero

El presidente Enrique Peña Nieto promulgó este viernes el Decreto de Reformas Constitucionales en materia de Energía, que incluye cambios en los Artículos 25, 27 y 28 de nuestra Constitución Política.
Un día después de la publicación de esos cambios en el Diario Oficial de la Federación; es decir, el sábado 21 del presente, el decreto entró en vigor, luego de que fuera aprobado por la mayoría de los congresos estatales.
Viene ahora la discusión en el poder legislativo de las leyes secundarias, entre las que se encuentra la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional.
Se determinarán, asimismo, las modalidades y porcentajes de participación de la iniciativa privada en el sector energético nacional, incluyendo, por supuesto, a la industria petrolera.
Ese hecho, la promulgación de la reforma, bastó para que la agencia calificadora Standard and Poor´s elevara la nota crediticia de México, bajo el argumento de que los cambios constitucionales refuerzan las perspectivas de crecimiento de nuestro país.
Ayer, Francisco Xavier Salazar, quien preside la Comisión Reguladora de Energía, estimó que en los próximos cinco años, México podría alcanzar una inversión de 10 mil millones de dólares ligada a la industria petrolera, una cantidad histórica.
De acuerdo con esas proyecciones, la inversión para los próximos diez años podría superar los 100 mil millones de dólares.
Sin embargo, esos números poco le dicen a los mexicanos que padecen los problemas derivados de una economía deprimida, que no genera empleos y que mantiene en la pobreza a más de 60 millones de personas, más del 50 por ciento de una población que supera los 114 millones de habitantes.
Los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social nos dicen que en 11 entidades federativas del país, el número de pobres aumentó en el último año; la pobreza en Chiapas alcanza al 74 por ciento de la población; en Guerrero, al 69 por ciento; en Puebla, al 64; y en Oaxaca, a más del 61 por ciento de los habitantes.
Completan la lista el Distrito Federal, Jalisco, Coahuila, Estado de México, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo y Yucatán.
Para esos 60 millones de mexicanos en situación de pobreza, la millonaria inversión en materia petrolera poco representa.
El reflejo que sí observarán en el bolsillo en el corto plazo es la nueva carga tributaria, los nuevos impuestos producto de la reforma hacendaria recientemente aprobada en el Congreso de la Unión.
Son doce nuevos impuestos los que afectarán a gran parte de la población del país: el IVA a los alimentos para las mascotas y a la venta de éstas, a la goma de mascar, a la llamada comida chatarra y al transporte foráneo; el aumento en el impuesto a los refrescos y, por supuesto, los nuevos gasolinazos.
Eso sin contar con los cambios en el Impuesto Sobre la Renta y, por si fuera poco, los límites a las deducciones de las personas físicas. Todo ello, a partir de enero. @luisromero85
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