martes, 7 de enero de 2014

Nemi Dib y los viejitos

Salvador Muñoz
Los Políticos

El asilo Sayago, en la capital de Veracruz, es un recinto de milagros… no tanto por los casi 80 ancianos que sobreviven en ese lugar ante el abandono de familiares, sino por otros hechos extraordinarios que hacen pensar que Juan Antonio Nemi Dib, titular de Salud, es ignorante de lo que ocurre en tal lugar, pues de tener conocimiento, sería otra cosa.
Ubicado casi en el centro de la Atenas Veracruzana, el asilo Sayago tiene cupo para albergar a 80 personas, pero lo increíble es que igual tiene cupo para tener a 80 administrativos, entre cocina, lavandería, intendencia, enfermeras y doctores. ¡Vamos! Hablamos de que cada empleado del Sayago bien podría hacerse cargo de un residente.
Al ser refugio de personas de la tercera edad, es común que sufran enfermedades crónicas degenerativas como hipertensión, problemas cardiacos y diabetes, entre las más comunes. A ello hay que agregar los problemas psiquiátricos, como Alzheimer, esquizofrenia y demencia senil.
Y por si eso fuera poco, súmele a ello las enfermedades propias de la temporada, como en estos días fríos, que una gripe o neumonía.
El primer hecho extraordinario ocurre aquí: No hay medicamento ni recursos para atender a estos casi 80 residentes del Sayago por dos razones:
La primera) Del diez por ciento de familiares de estos ancianos, quizás siete u ocho son los que se preocupan por suministrar al menos medicina para su viejito o viejita…
La segunda) Aun cuando se presuma abasto en medicina en la secretaría de Salud, en el Sayago no llega…
El segundo hecho extraordinario o milagroso se da, aunque sea en poquito, a través de las donaciones, apoyos, recursos, de personas altruistas que palian un poco la crisis que se vive en el Sayago.
Quizás un lector podría abogar por los recursos del 65 y Más pero allí es que se da el tercer hecho extraordinario pues muchos no saben dónde quedaron los recursos de este programa… bueno, dicen que no todos lo desconocen: la ex directora Verónica Rodríguez pudiera tener una mejor idea de ello pero, ¡oh! ya no está.
Por cierto, es la segunda ocasión en que Verónica Rodríguez fue directora del asilo Sayago y en las dos ocasiones su salida ha sido envuelta entre la sospecha y otras cositas… este es el cuarto hecho extraordinario.
En su lugar entró Inés Huerta, quien aseguran se confrontó con todo mundo, desde administración hasta con su antecesora, a quien en plan de broma, dicen que la demandó por un fraude o malversación de recursos… total que no aguantó mucho Inés Huerta lo que da lugar al quinto hecho extraordinario en el Sayago: Renunció al cargo y desde el 20 de diciembre a la fecha, ¡no hay dirección en el Asilo!
Pudiéramos dejar hasta un quinto los hechos extraordinarios que suceden entorno a casi 80 ancianos olvidados, la mayoría, por sus familiares, olvidados por una sociedad ojete que ve como estorbo a la tercera edad, pero para los políticos, son un botín electoral, pero no podemos pasar por alto ¡el sexto hecho extraordinario en el Asilo Sayago! En un lugar tan reducido como lo es este inmueble con la cantidad de personal y residentes, un espacio de recreación a su interior, era el remanso donde algunos ancianos podían pasar momentos de paz, quietud y tranquilidad… ¡y ya no lo tienen!
Desde hace un año, se viene realizando una rampa para las personas de la tercera edad pero todo indica que hubo una confusión en el proyecto de obra porque se habla de una inversión de cuatro millones de pesos para tal y hasta el momento, con seis meses de labores y otros seis de trabajos parados, la RAMPA se convirtió en TRAMPA…
Se insiste, ante estos hechos extraordinarios alrededor del Asilo Sayago y de sus residentes, quien escribe apuesta a la ignorancia de Juan Antonio Nemi Dib; no creemos que pueda ser de otra forma que ocurran estos hechos bajo las narices del secretario de Salud.

¡Esos Abreu!
Una precisión: Hace años, cuando iniciaba en esto del periodismo, puse en un pie de foto que Guillermo Zúñiga Martínez era el presidente del CEN del PRI. El error, porque realmente era del CDE, no pasó de una llamada de atención por el director Yayo Gutiérrez. Después, confundí a José Luis Santiago López con Juan Herrera Marín, igual, en un pie de foto… no pasó a mayores. Lo peor vino después: a la muerte de Juan Malpica Mimendi, los dedos me traicionaron y escribí “Malpica Vivendi”, que no pasó de otra llamada de atención y una persona que estuviera cerca de mí, para que no cometiera más burradas. De lo que cuento, del inicio para acá, han pasado más de 20 años ¿y qué cree? sigo cometiendo burradas. Mi víctima reciente: el dirigente de la Canacintra-Xalapa, al haber cometido un “hermanamiento involuntario” con el amigo Juan de Dios Sánchez Abreu, pues a don Carlos Salvador Abreu Domínguez le puse sus apellidos. Ofrezco una disculpa a don Carlos Tocayo y a los lectores…
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