viernes, 14 de marzo de 2014

CEAPP: El periodismo y su dialéctica

José Luis Ortega Vidal
Claroscuros

¿Debe desaparecer la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas?
Antes de responder a esta pregunta vale la pena hacerse otras:
¿De qué o de quiénes defiende –en teoría- la CEAPP a los periodistas?
¿Por qué los periodistas deben ser atendidos y defendidos?
Otra vez, antes de responder a estas dudas, surgen nuevas:
¿Con la creación de la CEAPP los periodistas han quedado a salvo?
¿Es el Estado el único ente responsable y capaz de hacerse cargo de la protección a los periodistas?
¿Cuál es el papel que en ese sentido deben jugar y juegan las empresas para las que trabajan los periodistas?
¿Cuál es el papel de la sociedad frente, ante, en el marco de, como usufructuarios de, en su calidad de protagonistas de: el ejercicio periodístico?
Y finalmente:
¿A qué deben responder los periodistas colocados frente a sí mismos? ¿Cómo podemos y debemos definir el papel de los periodistas en relación a la atención, cuidado, defensa de sí mismos?
¿Qué es mejor: luchar o educar?
(2)
Pienso que la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas no debe desaparecer.
Eso sí, urge transformarla.
Visualizó a la CEAPP como un edificio en construcción y estoy seguro de que los responsables de su acabado somos todos: el Estado, el andamiaje burocrático que la opera desde su inicio, el Congreso que solventa su estructura jurídica con deficiencias evidentes, así como sus beneficiarios directos: los periodistas.
Aprecio en torno al tema periodístico veracruzano y su problemática profunda y diversa más discursos destructivos que constructivos y eso me preocupa.
Para ser más concreto, refiero los siguientes elementos:

a) La CEAPP debe actuar de oficio, no estar sujeta a que los periodistas afectados deban requerir su apoyo o auxilio para intervenir; como ocurre en la actualidad.
b) La CEAPP debe manejar una administración más transparente, pulcra, tan clara como una botella de agua; situación a la que está obligado el Estado en general, pero en el caso de la CEAPP es un tema definitorio dada la naturaleza del oficio al que se debe: el de la comunicación.
c) La CEAPP, desde el punto de vista financiero, debe operar con dos visiones y -a su vez- con dos condiciones: 1.- Debe tener financiamiento tanto del gobierno como de las empresas privadas de la comunicación y 2.- Debe contar con un equipo profesional que reciba un sueldo bajo la lógica de la justa medianía juarista, al mismo tiempo de incluir a Comisionados que trabajen en términos honoríficos.
Desde luego, hay mucho más elementos que permitirían construir mejor el edificio llamado CEAPP; aquí sólo intento aportar un ladrillo que podría no ser útil pero parte de una convicción: la CEAPP, a pesar de sus excesos y deficiencias, representa un elemento necesario y en casos específicos suscitados en el Sur de la entidad, su papel ha sido positivo y ha abonado a disminuir daños colaterales en una historia que le dio la vuelta al mundo.
Por tanto, es mejor modificar la CEAPP que desaparecerla.

(3)
De vuelta a las preguntas iniciales, es imperativo que las empresas periodísticas respeten la Ley y contribuyan a la seguridad social de los periodistas vía el pago del IMSS, INFONAVIT y otros derechos que garantizan -así sea parcialmente- el presente y el futuro de los trabajadores.
Urge profesionalizar las condiciones del periodismo y de los periodistas.
Esto se debe traducir en el ofrecimiento de sueldos profesionales que reclaman –por definición- la presentación de un título universitario para que una persona pueda contratarse como reportero (a); editor (a) fotógrafo (a), diseñador (a).
La sociedad debe elevar su nivel educativo y exigir un periodismo objetivo, respetuoso de los derechos humanos de quienes aparecen en las páginas impresas o digitales y en medios audiovisuales en general.
Esto surge de procesos de desarrollo cultural, pero también de procesos educativos que requieren de la eficacia estatal al respecto y del compromiso de los entes civiles como la familia y el individuo para su realización.
Por lo que toca a los periodistas, éstos deben ejercer su actividad en un contexto de respeto hacia ella pero también hacia ellos mismos: educarse, actualizarse, impulsar la autocrítica, organizarse, son algunos de los elementos que definirían el desarrollo del gremio a partir del propio gremio y de su circunstancia.
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