martes, 18 de marzo de 2014

EPN, petróleo y el Sur de Veracruz: In God We Trust!

José Luis Ortega Vidal
Claroscuros

No hay marcha atrás.
La industria energética en México se encuentra en franco proceso de privatización.
La gira que este martes 18 de marzo realizará Enrique Peña Nieto por el Sur de Veracruz tendrá como testigos estelares -más que a funcionarios de PEMEX o veteranos líderes del Sindicato Petrolero- a inversionistas de Odebrecht y Mexichem; las potencias privadas que impulsan las inversiones más importantes de la actualidad en el corredor petroquímico que alguna vez fue nomás de los mexicanos.
La primera con Etileno XXI y la segunda en Pajaritos.

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A este contexto se suman datos que clarifican aún más el entierro de la Expropiación de 1938: PEMEX estudia importar petróleo de La India y Japón para alimentar Refinerías -como la de Minatitlán- encargadas de suministrar parte de la gasolina que mueve a México y que mes con mes incrementa su precio.

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El panorama no podría ser menos franco: el sueño socialista de Lázaro Cárdenas se encuentra en pleno velorio.
El ejido devino un campo descapitalizado y en regiones como el Sur el fenómeno migratorio incluye la mano de obra juvenil de prácticamente todos los municipios, ante la falta de empleos y perspectivas de desarrollo local y regional.

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En ese contexto la industria petroquímica constituye la gran esperanza de retener a las nuevas generaciones en su tierra natal a base de estudio en ingenierías y opciones profesionales de trabajo.
Eso sí: el gobierno nomás genera escuelas pues está visto que la oferta de trabajo no es lo suyo.
El Estado mexicano admite en los hechos –aunque lo niegue en el discurso- que el dinero para reanimar la industria energética envejecida, sin suficiente tecnología para explorar, extraer y procesar petróleo, ha de provenir de la iniciativa privada o no vendrá.
En consecuencia los derechos –convertidos a menudo en privilegios- de los trabajadores petroleros sindicalizados, pasan paulatinamente a la historia.
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El costo de un capitalismo mixto que durante décadas marcó la economía de México llega poco a poco a su fin.
No obstante, el dinosaurio da coletazos en medio de sus estertores y ocurren casos como el de la empresa Agro-nitrogenados, donde PEMEX adquiere instalaciones viejas y oxidadas a un organismo privado sin interés en su rescate.
En forma paralela a la apertura de PEMEX al capital privado, nuestros políticos apostarán a fabricar fertilizantes luego de experiencias históricas que los definen como malos empresarios.

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Aprobada la Reforma Energética, a un paso de que se aprueben las Leyes Secundarias que abrirán el sector energético mexicano a los grandes capitales nacionales y extranjeros, la cauda de empleos para reanimar el Sur de Veracruz Es y Será Privada o No Es y no Será.
El Sindicato Petrolero se ha convertido en una comparsa.
Carlos Antonio Romero Deschamps libra la cárcel que tiene como huésped distinguida a Elba Esther Gordillo, a cambio de agachar la cabeza ante su salida del Consejo de Administración de PEMEX.
En tanto, a los trabajadores bajo su representación los aguarda la jubilación, el reacomodo o la recontratación con la IP.

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La de hoy no es una fiesta por la Expropiación Petrolera.
76 años después, Enrique Peña Nieto llega este 18 de marzo al sur de Veracruz a supervisar el guiso del pastel que “Tata” Lázaro metió al horno y nadie fue capaz de repartir -en términos de eficiencia y justicia- a los mexicanos de la Post Revolución.
Ante tal fracaso los actuales gobernantes de México no ven otra opción: o piden ayuda privada para el rescate de lo que sobra del pastel o se sientan a mirar cómo se termina de quemar.

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Hay quienes señalan otras opciones pero mientras no las terminen de demostrar y no cuenten con la fuerza para defenderlas, quienes controlan el balón sonreirán al tiempo de aplaudir, bailar samba y cantar a coro: ¡In God We Trust!
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