jueves, 26 de junio de 2014

Carta al Papa Francisco

Ricardo Vázquez Salazar
Esfera Política

Su Santidad, Papa Francisco:
En muchas regiones del mundo se reconoce y admira la actitud asumida desde el primer día de su pontificado. Austeridad, humildad y sensibilidad, han sido característicos de su personalidad.
Sus gestos y acciones lo definen como un hombre virtuoso, de los pobres y los débiles. Ejemplos de que usted es un verdadero hombre de Dios lo demuestran en estos primeros 15 meses que lleva como representante de la Iglesia de San Pedro.
La población mundial celebra su intervención para buscar la tan anhelada paz en el conflicto de la Franja de Gaza. Por su visita a Medio Oriente para interceder por verle fin a los enfrentamientos entre palestinos e israelitas, que a lo largo de varios años ha cobrado varias decenas de miles de víctimas.
La reunión que tuvo usted Papa Francisco con las familias de las víctimas de la mafia italiana, donde expresó: “Detrás de muchos males están las mafias. Debemos rezar al Señor para que estos mafiosos se conviertan a Dios”. Esta actitud también fue muy bien vista por la comunidad internacional, católica y no católica.
En México, hay un considerable sector de la población que está enferma, enferma de dolor; que sufre en silencio. Cientos de miles de familias enteras, que la tristeza les invade por la muerte de sus familiares. Tan solo en el año 2013, en promedio hubo un asesinato cada hora y el mes más violento fue marzo, con 1,048 muertes.
Las cifras oficiales de víctimas del crimen organizado son imprecisas; no hay manera de cuantificarlos, por la gran cantidad de personas desaparecidas y porque un sinnúmero de casos no son denunciados por las amenazas de los delincuentes. Esto, ha dado lugar a que en las calles se comente que la cifra es mayor a 200 mil personas que han muerto en manos de la delincuencia organizada en los últimos seis años.
Lo más lamentable es que esto no tiene para cuando termine, ya que siguen desapareciendo personas, y apareciendo cadáveres en fosas.
También ha habido víctimas por otros cárteles mexicanos, los conformados por delincuentes de cuello blanco; como los que adquirieron y suministraron medicamentos falsos contra el cáncer a indefensos enfermos, sin importar la edad: niños, jóvenes o adultos, como ocurrió en Veracruz.
Una gran parte de la población mexicana está muy necesitada de su presencia Papa Francisco. Están deseosos de que el Sumo Pontífice ore con ellos; que puedan asistir a una celebración Eucarística con el Papa; que lo puedan ver, que reciban su bendición. Desafortunadamente, no hay una fecha definida para que usted visite México. Únicamente existe un “Podría visitar México cuando se celebre en Filadelfia el VIII Encuentro Mundial de las Familias, en septiembre de 2015”.
En alguna ocasión dijo usted Papa Francisco: “Prefiero una iglesia accidentada que salga a la calle, a una iglesia enferma de autoreferencialidad”.
Muchos mexicanos se preguntan: ¿Porqué el Papa Francisco tiene que esperar más de un año para –posiblemente- visitar a un país que sufre el día de hoy?.
Este es el momento de ir a visitar a un enfermo. A un pueblo que sufre de dolor por la violencia, tal vez más que ningún otro país en la actualidad alrededor del mundo.
La Cosa Nostra, Los Yakuza o La Russkaya Mafiya, no tienen punto de comparación con el poderío, la crueldad y el número de víctimas que han causado y siguen causando los cárteles mexicanos a la población. El dolor que sufren miles y miles de familias mexicanas, es un dolor que no tiene cabida para el sarcasmo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. Mateo 25:35-40.
¡México, siempre fiel!
Respetuosamente.

rvazquez002@Yahoo.com.mx
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