miércoles, 23 de julio de 2014

Farsas en Acayucan

Iván Calderón
Perfilando

No hay ninguna duda.
Cuando algún alcalde o funcionario anda en algo que no es precisamente la transparencia, ante una simple petición ciudadana, o de sus colaboradores reacciona con cólera.
Incluso cuando su actuar es perverso o tiene mucho que ocultar, las respuestas básicas son la elusión, negación u omisión.
Marco Martínez Amador, alcalde de Acayucan, es uno de ellos.
La soberbia, las mentiras, el abuso de poder y el ejercicio de la política ficticia se han apoderado tristemente de este municipio.
Y es que desgraciadamente para los ciudadanos la mala memoria se les vuelve crónica a ciertos políticos.
Mucho se esperó de Martínez Amador.
El pueblo de la Llave del Sur añoró en su momento un cambio real, pero resultó más de lo mismo.
Escasas acciones de beneficio social, convirtiendo el palacio municipal en una taberna y dando sueldos miserables a sus colaboradores, con esto Amador decepciona a sus paisanos.
También se han originado sendas acusaciones de misoginia en contra del munícipe.
Marco humilla y desplaza a una regidora de nombre Dinorath Guirao Arvea.
Ella tuvo la valentía de señalar públicamente que en esta administración se realizaban sesiones de cabildo ficticias donde obviamente eran autorizadas la inversión de jugosos recursos públicos, los cuales no tienen un fin concreto.
Para la ciudadanía Martínez Amador tiene la fama de prometer mucho y resolver poco.
Claramente el presidente trabaja con saliva y jamás ofrece resultados.
Contrario de lo que hacen otros alcaldes con lo poco que les llega de las participaciones federales, en vez de ser utilizadas para el beneficio social, todo va a parar a su bolsillo.

EL ALCALDE INTOCABLE
A la usanza de las hermanas Vázquez Saut, quien fuera un segundón más y colaborador de ellas, al convertirse en autoridad local por obra y gracia de Fabiola y Regina, le dio por la extravagancia, rayando casi en lo absurdo.
El munícipe se ha blindado con extrema seguridad, ahora gusta del mejor trato, ha adquirido rápidamente propiedades y vehículos último modelo, mientras que los más de 90 mil habitantes de esta población se siguen muriendo de hambre.
Hay que decirlo, quién sabe porqué o con el apoyo de quién, Marco Martínez se ha vuelto un intocable.
Y perteneciendo a una corriente alterna al PRI con tanta mala fama que le precede, ahora se quiere apoderar de este partido desplazando a verdaderos priistas como el ganadero Jacob Abel Velasco Casarrubias o Wilka Ache Terui, entre tantos más.
Marco Mentiras Amador, como lo llaman los acayuqueños es un desequilibrado y un absurdo.
Tristemente él conoce de su arruinada imagen.
Y en una intentona por querer mejorar sus bonos se inventó un atentado en su contra el pasado 19 de julio, resultando todo esto un teatro más.
Fue el mismo síndico Dagoberto Marcial Domínguez, y los regidores Pedro Reyes Morales y Joaquín Tapia Amador, este último hermano del alcalde, quienes negaron conocer los hechos, dando la versión de que solo pasó una camioneta negra a lado de ellos y nada más.
Inclusive se filtró que este supuesto atentando fue elaborado ante el berrinche infantil del mismo primer edil todo porque el Secretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita le retiró elementos y unidades que eran asignados para su seguridad personal.
En fin, en la Llave del Sur como en todo Veracruz se viven momentos difíciles, pero más complicados serán con malos gobernantes como Martínez Amador, quien después de pasar penas y pobreza, ahora exagera en despilfarro y arrogancia personal.
Esperemos que ante esta obscurecida situación quién es el líder natural y moral del sur de Veracruz centre a este presidente.
Es necesario que Erick Lagos Hernández, actual secretario de Gobierno y el más seguro diputado federal por el distrito XX con cabecera en Acayucan ponga orden a todo esto, ya que el alcalde Acayuqueño en vez de hacerle bien, le hace mal.
Pero muy bien dice aquel dicho popular.
“Aquel que no tiene y llega que tener, loco se quiere volver”.
A sus órdenes.

@IvanKalderon
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