martes, 15 de julio de 2014

Periodistas inmaculados

Armando Ortiz
El Hijo Pródigo

“Hay aves que cruzan el pantano
y no se manchan,
mi pantano es de esos”.
La Justicia
En una conferencia magistral que hace algunos meses di en la ciudad de Orizaba, sobre los riesgos de ejercer el periodismo en Veracruz, una persona, preocupada por la situación que el gremio vivía en el estado, me preguntó si estábamos buscando alguna ley especial para el trato que se le debe dar a los periodistas. Como respuesta le dije que las leyes de la Constitución estaban escritas para todos los mexicanos, que las mismas leyes que protegen y garantizan la integridad del trabajo de un doctor, ingeniero, albañil, abogado, zapatero o de cualquier otro oficio, son las que garantizan que un periodista pueda ejercer su oficio de manera correcta, sin ser molestado. Está bien que la Constitución nos mire a todos de la misma manera. Pero el periodista no se debe confiar, un periodista crítico mucho menos.
Esta vez tiene razón el maestro Luis Velázquez Rivera cuando pone como ejemplo la conducta y las precauciones que debieron seguir los periodistas del caso Watergate: Si iban a poner en evidencia la corrupción del gobierno de los Estados Unidos, deberían ser inmaculados; nada de fiestas nocturnas, nada de amantes, nada de problemas fiscales.
Las palabras de Luis Ángel Bravo, tanto en su conferencia de prensa, como en la entrevista con la periodista Carmen Aristegui, dejan muy en claro una cosa: se va a aplicar todo el peso de la ley sobre la periodista Maryjose Gamboa. Los ciudadanos deberíamos aplaudir eso. Eso es lo que se exige, que la ley impere y en todo caso que la justicia que emana de estas leyes rija sobre los actos de los ciudadanos.
“Voy a proceder en contra de cualquier persona que haya violentado la ley, por supuesto que lo voy a hacer”, son las palabras textuales de un procurador que antes de serlo supo librar, como el ave de Díaz Mirón, el pantano de dos averiguaciones previas en su contra, una por cohecho y la otra “por los delitos de Lesiones, Amenazas y Ultrajes a la Autoridad”, las dos en 2011, de acuerdo con nota publicada por la periodista Claudia Guerrero en su columna Entre lo utópico y lo verdadero: “La persona que hace dicha afirmación es Rafael Rodríguez Jácome, quien acusó, en rueda de prensa con medios de comunicación de la zona, a Luis Ángel Bravo de mover influencias y arregla los asuntos con sobornos y finalmente, lo señala de corrupto”.
Ante esa advertencia tres puntos debemos señalar. Primero: que los periodistas críticos deben aprender a cuidarse de no caer en desgracia. Un descuido los pondría en un escenario de mucho riesgo. Como ningún otro profesionista, los periodistas viven en la casa del jabonero, y ya se sabe que ahí “el que no cae resbala”. Es por ello que debe caber la prudencia en cada uno de sus actos; los periodistas críticos, como ningún otro, deberían de ser inmaculados.
Segundo: que la crítica al gobierno no vale si lo que se busca es un interés personal. Tampoco vale la crítica visceral, esa que tiene como objeto lastimar y ofender. El respeto de un periodista se obtiene por su trabajo, por su congruencia, no por sus golpes bajos. Claro, hablamos de una congruencia ilesa, no esa que propugnan algunos que vivieron descaradamente de la lisonja a la anterior vocera del gobierno de Duarte, y que fueron los primeros en aplaudir su salida; sí, de esos amanuenses recibí las más calurosas felicitaciones cuando Gina Domínguez dejó de ser quien era.
Tercero: Sirva este caso como parangón para exigir que se proceda en contra de cualquier persona que haya violentado la ley, como así lo dijera el “inmaculado” procurador. Que no haya distingos entre los amigos del sistema y sus enemigos. En todo caso la advertencia la deberían tomar muy en serio aquellos que recientemente fueron separados de sus cargos, como Gabriel Deantes y Edgar Spinoso, quienes partieron hacia el territorio de la ignominia, pero a ellos la ley no los tocó ni con el pétalo de una rosa.
Pero no por ello debemos guardar silencio. El poeta y periodista también, Salvador Díaz Mirón, nos deja una imagen que es un emblema para el periodismo en nuestros días: “El ave canta aunque la rama cruja,/como que sabe lo que son sus alas”.

Postdata 1: Claudia Guerrero cumple años
Este viernes 18 de julio es el cumpleaños de nuestra querida amiga Claudia Guerrero, una de las periodistas más completa. Su trabajo periodístico va dejando huella, al tiempo que revela la corrupción de indignos servidores públicos. Vaya desde este espacio una felicitación a la Guerrero y por ahí estaremos departiendo con ella. Por supuesto, viendo cómo está la situación, dejaremos el coche en casa y tomaremos un taxi para ir a la fiesta. Como dice el proverbio, “El sagaz ha visto la calamidad y procede a ocultarse”.

Armando Ortiz aortiz52@hotmail.com

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