viernes, 25 de julio de 2014

Poderosas, de a devis



Salvador Muñoz

Los Políticos

Escribí ayer algo sobre las Poderosas y hubo personas que esperaban ver a otras damas en lugar de las referidas. No sé, quizás bien pude hacerlo y citar a La Gaviota, por mencionar a una; o a Hillary Clinton, por señalar a otra, y siendo hasta un poco idiosincrático, hasta Irma, la madre de quien escribe, o en un plano romántico, hasta de Brenda, “la señora de Muñoz”, como curiosamente la apodan muchos buenos amigos (acá entre nos, bromeamos mucho con ese sentido de propiedad que se le da a la esposa).
Pero por ser fin de semana, y en plan de relajo (es decir, que se relaje, no que vacilemos), hablaremos de algunas “Primeras Damas” de Veracruz (término mamila que copiamos de los Estados Unidos, creo que único país donde está patentado).

II
Primero, antes que nada, ninguna de las esposas de nuestros gobernadores pasados y actuales (sí, en plural, piense porqué), es igual. Su circunstancia ha sido totalmente diferente y acaso, por allí, haya alguna que se “asemeje” o que “se hizo maje”. Y sin ninguna otra pretensión que contar lo que se dice, sin que a mí me conste, dejo a ustedes, lo siguiente:

III
Doña Teresita Peñafiel, la esposa de Rafael Hernández Ochoa, fue cuatísima de doña Esther Zuno de Echeverría, tan así que dicen que la impulsó para crear el Instituto de Protección Infantil Veracruzana. Tal amistad repercutió en que Veracruz fuera receptor de programas sociales y doña Teresita fue factor importante para que hubiera un enlace entre el gobierno federal y estatal. Dicen que don Rafael le gustaba mucho la copa, pero nunca amanecía crudo ¡porque despertaba con Peñafiel al lado!

IV
Esperanza Azcón fue el reflejo de la forma de gobernar de don Agustín Acosta Lagunes: un DIF austero, práctico, mesurado. Si hay algo que admirar a doña Esperanza, sería su tolerancia y paciencia. A la fecha, evita los reflectores. Mujer de Tierra Caliente (así se llama su lugar de nacimiento, en Guerrero), acabó enamorada de Veracruz y los veracruzanos de ella, que aún la recuerdan con afecto.

V
Doña Divina Morales, esposa del Hombre Leyenda. Dos factores primordiales le dieron poco margen de acción al lado del Gobernador: Primero, ese espíritu policiaco de Don Fernando, que hacía mantener bajo fuerte resguardo a su esposa, le impedía maniobrar como sus antecesoras; y segundo, los dos añitos que estuvo su marido la liberaron de toda la escenografía que implica ser la presidenta del DIF estatal. Entonces, ya saben a lo que le tiran las esposas de quienes aspiran a suceder a Duarte este 2016 si se da la gubernatura de dos años.

VI
Otra Teresita, pero ésta Morales, esposa de Dante Delgado. La dinámica que ejercía su esposo aunado al Pronasol, casi sin querer, hizo que opacara cualquier actividad que realizara esta dama al frente del DIF. Discreta, sensata, Teresita hizo lo que tuvo que hacer, porque en ese cuatrienio nada más había espacio para uno.

VII
Sonia Sánchez vino a darle otra dinámica al papel de la esposa del Gobernador y más cuando éste, la mayor parte de su sexenio, gobernó al estilo de Acosta Lagunes: desde el escritorio. Por eso, el dinamismo y juventud de doña Sonia, mujer activa desde que estaba en Programación y Presupuesto, no pudo quedarse en la capital de Veracruz y se movía con la gente sencilla generando cantidad de simpatía. Las dos caras de un sexenio: Uno, discreto; la otra, alegre… un rostro bonito en una administración tan fea.

VIII
Christian Magnani junto con Miguel Alemán rompieron todos los protocolos no escritos en gobierno estatal: ¡Besitos de pico en público! ¡Cuándo se había visto eso! La belleza y el glamour de la señora Christian iban aparejados con su fuerte carácter cuando de hacer las cosas bien y correcto se trataba. ¡Ah! Y lo más importante: Ninguno opacaba al otro… ambos, aún, brillan juntos o por separado.

IX
Rosa Borunda vino a exhibir algo que no se había visto antes en parejas de Gobierno: el ejercicio del poder político a la par de su esposo Fidel Herrera. Jugaban ajedrez pero cada quien con sus piezas y no sólo en Palacio de Gobierno, sino igual en el Congreso que en Ayuntamientos. Muchas leyendas se tejen en torno de “Tía Rosa”, donde se dice que si no la entendían dialogando, una buena bofetada (“¡por alcahuete!”) les explicaba mejor las razones de sus enfados. Pero eso es nada más leyenda… La nostalgia por su Chihuahua y el amor por su esposo, hizo que nos dieran dos hijos: El “Juarocho” (el veracruzano que vive en Ciudad Juárez, Chihuahua) y la Araucaria de Sebastián, que viene a ser el sicomoro, árbol con que se identifican los nativos de ese estado norteño.

X
Y por último, Karime Macías Tubilla. De las citadas, creo que es la única que ha tenido un hijo en el sexenio. Su poder radica en la economía y se ve que está ávida por aprender de política. Al igual que su antecesora, gusta del ajedrez y pone piezas donde no se necesita saber tanto de grilla como de finanzas. Inteligente, sin duda; glamourosa, pero poco constante en sus entradas al escenario que la hacen ver intermitente… algunas veces está y pasa mucho rato para que vuelva a aparecer. Si la nominan candidata a la diputación por Coatzacoalcos, estaría haciendo historia al ser la primera esposa de un gobernador veracruzano que continúa en la política tras el mandato del marido.
Buen fin de semana.

smcainito@gmail.com
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