martes, 22 de julio de 2014

Ricardo “Wikipedia” García Guzmán y sus secuaces

Armando Ortiz
El Hijo Pródigo

Cuando escucho el nombre Ricardo García Guzmán, no puedo dejar de asociarlo con la Wikipedia, esa enciclopedia virtual que pertenece a todos y a nadie. En su momento comprobé el plagió que el señor había cometido con la publicación de un libro titulado Testimonio probado, en el que copió artículos completos sobre personajes que la Wikipedia contiene y se los atribuyó indebidamente. El plagio es un delito que se sanciona sólo si la parte afectada hace la denuncia. Nadie lo denunció por la vía penal, pero moralmente quedó exhibido como un delincuente del plagio.
(http://cronicadelpoder.com/columnas/viernes-contemporaneo/ricardo-garcia-guzman-testimonio-robado)
El día lunes 21 de julio de 2014 Ricardo “Wikipedia” García Guzmán fue nombrado Contralor del Estado de Veracruz. De acuerdo con el portal web de la Contraloría, la misión de ésta es: “Promover el uso óptimo, honesto y transparente de los recursos y elevar la calidad en la gestión y desempeño de los servidores públicos, así como fomentar la cultura de rendición de cuentas en la Administración Pública Estatal”.
Para conseguir esta misión se ha elaborado un código de conducta que exige para los servidores públicos de esa dependencia “El apego a una cultura de la legalidad promoviendo el Estado de Derecho y la aplicación de una serie de principios y valores en nuestro diario actuar”. ¿Principios? ¿Valores? ¿Acaso un plagiario los conoce? ¿Acaso las personas con las que piensa abordar su misión son personas de principios y valores?
Uno de los secuaces con que el nuevo Contralor llega es Salvador Torres Peralta, quien será, si no ocurre otra cosa, el nuevo Director de Auditoría Gubernamental.
Este sujeto merece que cuente una anécdota. En 2008 la necesidad me obligó a ir a las oficinas del IVEC en el puerto de Veracruz. Entonces el IVEC me debía, por mi trabajo en las cárceles, dentro del proyecto “Libertad bajo palabra”, cuatro meses de honorarios. Acudí con el entonces director Sergio Villasana Delfín. Él me acompañó hasta la Capilla de Casa Principal donde Salvador Torres Peralta, entonces administrador del IVEC, se encontraba muy orondo escuchando una conferencia sobre los españoles que llegaron a México en los tiempos de Cárdenas. Villasana le dijo a su administrador que solucionara mi problema de falta de pago. Torres Peralta ni se inmutó. Sin dejar de ver al conferenciante me preguntó en voz baja: “¿Cuánto es lo que se le debe?” Le dije que me adeudaban 4 meses de 8 mil pesos cada uno. Torres Peralta, sin mirarme siquiera y con un gesto desdeñoso me dijo: “No ande molestando al director por esas cantidades, yo sólo arreglo asuntos de cien mil pesos para arriba”.
Mentía Torres Peralta. Y es que según mensajes que me llegaran de los mismos trabajadores del IVEC, el señor administrador se ocupaba hasta de los garrafones de agua de todas las sedes, los cuales mandaba llenar por 10 pesos, pero los facturaba hasta por 25 pesos. Torres Peralta hizo lo que se le antojó mientras fue administrador del IVEC. De acuerdo con denuncias que en su momento hiciera el periodista José Luis Loyo Ochoa, Torres Peralta, valiéndose de que en aquellos tiempos no era necesario que los empleados checaran, colocó gente de su despacho en la nómina del IVEC. Para las fiestas del Bicentenario en 2010 facturó la edición de un libro conmemorativo que nunca salió a la luz, pues cuando le pidieron que mostrara los ejemplares se excusó diciendo que en un huracán las bodegas se habían inundado y la edición completa se echó a perder. Salvador Torres Peralta es un truhán, un engañador que ha aprendido muy bien la manera de aparecer y desaparecer recursos.
El otro secuaz es Antonio Gómez Pelegrín, quien habrá de llegar como jefe de la Unidad Administrativa. La historia de Gómez Pelegrín es larga. Gente de Juan Maldonado Pereda, siempre ocupó puestos de confianza con quien fuera secretario de Educación en los tiempos de Alemán. Pero también estuvo con él cuando fue alcalde de Veracruz y cuando fue secretario de Gobierno en el entonces Departamento del Distrito Federal. Pero donde realmente hizo fortuna fue en la Secretaría de Educación, donde fue director General de Administración. En algún tiempo Gómez Pelegrín aspiró al Orfis. De él se pueden decir muchas cosas, pero pocas se podrían comprobar. Y es esa “virtud” por la que Ricardo “Wikipedia” García Guzmán lo llamará, porque necesitaba a un excelente bacheador, un técnico especialista que tapara los enormes hoyos financieros que las diferentes dependencias padecen; necesitaba un especialista en borrar huellas.
Coincido con el portal Al Calor Político, la Contraloría ya no sirve para lo que fue diseñada. Ahora sólo funciona como tapadera. Nunca se han fincado responsabilidades administrativas a los servidores públicos que han sido corridos en esta administración; ni Perlasca, ni Édgar Spinoso, ni Gabriel Deantes, ni Pablo Anaya, ni Salvador Manzur, nadie ha tenido que rendir cuentas ante la Contraloría, a pesar de que fueron de dominio público las razones de su salida.
Por ello, mentira que la misión de la Contraloría sea “promover el uso óptimo, honesto y transparente de los recursos y elevar la calidad en la gestión y desempeño de los servidores públicos”, la Contraloría del estado sólo es una tapadera y los que llegan, personajes sin principios ni valores, sólo pretenderán tapar el sol con un dedo y dejar bacheada una administración que termina, para que el que sale no vaya a quedar atrapado en algún hoyo financiero.

Postdata 1: Maryjose Gamboa, el derecho a la comunicación
El artículo 5, inciso 8 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “El derecho a la comunicación, que reconoce el derecho de toda persona y/o comunidad a comunicarse con sus semejantes por cualquier medio de su elección”. ¿Pierde una persona recluida este derecho?

aortiz52@hotmail.com





Publicar un comentario