domingo, 3 de agosto de 2014

Cárceles veracruzanas

Luis Alberto Romero
Hora Cero

El pasado viernes rindió protesta Oscar Sánchez Tirado como nuevo director de prevención y reinserción social del gobierno del estado. Relevó a Remigio Ortiz en dicho cargo.
En ese marco, el secretario estatal de seguridad pública, Arturo Bermúdez Zurita, se refirió a la situación de las cárceles de Veracruz; reconoció los saldos pendientes y las carencias en esa materia; y señaló que los centros penitenciarios están en la entidad igual que en el resto del país.
Mal de muchos…
Lo cierto es que el sistema penitenciario nacional enfrenta una profunda crisis que obliga a las autoridades a replantear los esquemas y estrategias para la reinserción y para brindar un trato digno a quien delinque por diferentes circunstancias.
En las cárceles mexicanas es común el hacinamiento, la corrupción, la mezcla de reos altamente peligrosos con delincuentes comunes, la complicidad de presos con carceleros y la violación sistemática a los derechos humanos.
Hace poco más de cinco meses, en febrero, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos difundió un interesante trabajo al respecto, la radiografía de las cárceles mexicanas; los datos que arroja dicho estudio son, por decir lo menos, preocupantes: 242 mil personas recluidas en espacios que fueron diseñados para un máximo de 190 mil, lo cual nos hablar de un fuerte problema de hacinamiento.
En la República funcionan 418 centros penitenciarios; de ellos, 306 son operados por los gobiernos estatales; 90, por los municipios; uno por el Gobierno del Distrito Federal; y 12 por la federación; entre ellos, los considerados de máxima seguridad.
El estudio de la Comisión de los Derechos Humanos revela problemas que van desde el autogobierno hasta el hacinamiento y la sobrepoblación, pasando por la falta de una correcta separación entre hombres y mujeres, atención médica deficiente y carencias de equipamiento y material médico; así como malas condiciones de higiene, calidad de los alimentos y servicios educativos, entre otros puntos.
Precisamente hace un año, Luis Fernando Perera Escamilla, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, se refirió al tema del sistema penitenciario veracruzano y habló de maltrato, aislamientos inadecuados e incluso, falta de alimentos.
Señaló también que la mayoría de las cárceles de la entidad no ofrecen una atención médica eficiente a los internos y que mujeres y hombres, de forma indistinta, son atendidos en los mismos espacios. De igual forma, apuntó que las autoridades penitenciarias y del gobierno del Estado en lo general, fueron notificadas de estos problemas y reconoció que hay avances en su corrección.
El tema del hacinamiento en las cárceles mexicanas, por otro lado, es de urgente atención, porque la población en los penales supera con mucho los niveles que marca la Organización de las Naciones Unidas, instancia que considera que privar de su libertad a una persona en esas condiciones es un trato cruel.
Siendo complicidad, hacinamiento, corrupción, mala alimentación y deficientes servicios de salud, parte del diagnóstico del sistema penitenciario nacional, resultan relevadoras y poco alentadoras las palabras del secretario de seguridad pública de Veracruz, en el sentido de que la entidad está igual que el resto del país. @luisromero85
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