domingo, 17 de agosto de 2014

Héctor Yunes, verborrea

Iván Calderón
Perfilando

Sufriendo de verborrea crónica Héctor Yunes Landa deambula por Veracruz.
Queriendo, pudiendo y suponiendo en ser Gobernador el choleno hace promesas que ni en sus fantasías podrá cumplir.
Preso de su destino, obligado por la desesperación Yunes Landa abarata y tropicaliza su imagen.
El senador veracruzano no imagina que paso a paso va provocando su hecatombe.
Héctor Yunes padece de sería disentería verbal.
Contagiado de una inquietante desviación intelectual Héctor habla, ataca, puntualiza, idealiza y hasta señala los errores gubernamentales.
Triste, el congresista forma parte del sistema que ahora critica.
Del régimen que reprocha ha sido beneficiado con posiciones, fama y sobre todo fortuna.
Plena y absoluta ingratitud.
Es cierto, en Veracruz existen más problemas que satisfacciones.
Pero de esto a que con un simple capricho todo se venga a solucionar, dista mucho de la realidad.
Héctor está alterado.
En medio de una crisis de aspiraciones políticas da patadas de ahogado y en el ocaso de su vida estará pelando su última batalla.
Es una derrota anunciada.
En el altiplano lo han dejando solo y recibe a cambio palmaditas en el hombro.
Está demostrado, Enrique Peña Nieto quiere a toda costa gobernar a Veracruz, y ni siquiera las pretensiones íntimas de un romántico parlamentario las vendrán a doblegar.
De nada valdrán las recomendaciones de Alfredo del Mazo ó Manlio Fabio Beltrones.
La cerrazón del presidente es letal.
Ya está platicado con su consejero de cabecera Luis Videgaray.
La gubernatura por Veracruz por lo años que sean va por otro lado.
Penosamente no pasará por Soledad de Doblado.
Héctor Yunes inició mal su tempranera carrera, y con poco se va desgastando.
Los problemas del estado los veracruzanos los vivimos a diario, no es necesario recordarlos.
Sería mejor darles solución.
Los candidateables deben de dejar a un lado el infantil chantaje, “Si llego a ser Gobernador”.
Y no por mucho madrugar, amanece más temprano.

MARTÍNEZ DE LEO, ADIÓS.
Innumerables han sido las ocasiones en las que a Manuel Emilio Martínez de Leo lo han bajado y subido al caballo.
Pero por fin, Martínez de Leo será removido de la Sedarpa.
Es justo y necesario.
Tan bragado que se le ve al funcionario prospero y es todo lo contrario.
A la más mínima noticia de su salida, lo primero que hacía es ir a rogarle perdón al Gobernador y lograba más días en su oficina.
Martínez de Leo tiene que salir. Es hora, es tiempo.
Con el también debe de irse la estela de corrupción y la sombra del enriquecimiento inexplicable en Sedarpa.
Incluso se rumora que en menos 5 meses este prospero Secretario vía su particular ha adquirido varios ranchos ganaderos en el estado.
¡Qué desfachatez!
A sus órdenes.

@IvanKalderon
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