miércoles, 3 de septiembre de 2014

La comida chatarra y las prioridades de la SEV

Foto El Clarín Veracruzano
Luis Alberto Romero
Hora Cero

El Instituto Nacional de Salud Pública desde hace cinco años alertó sobre el cambio en los hábitos alimenticios de los mexicanos, situación que provoca un alarmante aumento en los índices de obesidad.
Actualmente, el 70 por ciento de la población mexicana enfrenta problemas de sobrepeso y una tercera parte sufre obesidad; esos números ya ubican a nuestro país como el líder en el tema.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2012 señalaba que casi el 37 por ciento de los niños de 5 a 11 años enfrentaba esa situación. La prevalencia nacional de sobrepeso y obesidad en la población adulta llega al 69.4 por ciento en hombres y 73 por ciento en mujeres.
Se trata de una problemática que debe resolverse desde su origen; es decir, en los primeros años de vida. En agosto de 2010, el Diario Oficial de la Federación publicó los lineamientos establecidos por la Secretaría de Educación Pública para impulsar los hábitos alimenticios saludables entre los estudiantes de las escuelas del país. En síntesis, se expuso la necesidad de eliminar la comida chatarra de las cooperativas escolares.
José Ángel Córdova Villalobos, entonces secretario de salud, habló ese año de la necesidad de cerrar las tiendas que, dentro de las escuelas, venden refrescos embotellados, pasteles, frituras y, en general, productos ricos en grasas y carbohidratos. Detalló que entre 8 y 10 por ciento de las muertes prematuras se deben a la obesidad, cuyo tratamiento absorbe el 9 por ciento del gasto en salud.
En Veracruz, desde 2006 fue prohibida la venta de comida chatarra, productos con bajo o nulo valor nutrimental, en las tiendas escolares, en virtud de que el 56 por ciento de los menores registraban sobrepeso, obesidad o desnutrición. Sin embargo, a 8 años de esa medida, todavía es común ver escuelas que se preocupan más por los ingresos de las tiendas y cooperativas que por la salud y la correcta alimentación de los estudiantes.
En la entidad hay esfuerzos tanto de la Secretaría de Salud como del DIF estatal para mejorar los hábitos de consumo de los menores, promover la actividad física y una cultura contra el sedentarismo.
Sin embargo, ese esfuerzo no se ve reflejado en el trabajo de la Secretaría de Educación de Veracruz, porque muchas escuelas de la entidad siguen con la venta de todo tipo de comida chatarra.
El tema es retomado hoy porque el Instituto Nacional de Salud Pública reveló que en casi el 25 por ciento de las escuelas se publicitan los alimentos y bebidas con alto valor calórico, particularmente refrescos azucarados y botanas saladas.
Así, una cuarta parte de las instituciones educativas, públicas y privadas, que deberían fomentar la sana formación integral de los alumnos se convierten en promotoras de los malos hábitos alimenticios.
Al parecer, las prioridades del titular de la Secretaría de Educación en la entidad no pasan por la atención a ese y otros problemas de su competencia, sino que se concentran en el tema de las aspiraciones políticas. @luisromero85
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