lunes, 8 de octubre de 2007

El noble bruto

Salvador Muñoz

Esperando un pronto restablecimiento para el buen Ricardo Landa Cano, subsecretario de Gobierno, vayan estas líneas que, esperamos, no lo hagan encabronar, para que no haga bilis y mucho menos lo hagan reír, porque le va a doler más.

El socorrista estaba realmente compungido, a duras penas me acerqué al hombre y me atreví a preguntar, con una voz casi imperceptible:

–¿Cómo está?

–Mal, muy mal…

–¿Tan grave?

–Imagine, reportero, se cayó con el bruto…

–Perdón, paramédico, pero tenía entendido que se cayó del caballo… no que el caballo también había caído…

–Vayámonos entendiendo, yo me refiero al noble bruto…

–Mire, la verdad no sé si Ricardo tenga linaje, pero el que se haya caído del caballo no implica que le llame “bruto”.

–Con razón luego los andan madreando, me refiero al cuaco, al equino, al caballo, a la bestia…

–¡Ahhh! Con razón, pues yo me refería al bruto…

–¿Al caballo?

–No, al bruto que dejó subir al subsecretario de Gobierno…

–¿Cómo? No era líder charro

–Sí, pero acaba de dejar al PRI…

–No, periodista, me refiero a si no era presidente de la asociación de charros…

–Ah, también… pero le digo que lo acababan de nombrar Subsecretario…

–¿Subsecretario?... ¿Qué es eso?

–Pues el jefe, el Gober Preciso, le dio un alto puesto en el Gobierno…

–Pues Incitatus…

–¿Incitatus? ¡Oiga paramédico irrespetuoso! No le diga Calígula a mi Gober Preciso..

–¡Qué te pasa periodista paranoico, ya te pareces a Héctor Yunes que ve a Reynaldo por todos lados… quise decir: Pues incita tus ánimos a progresar el ejemplo de Ricardo Landa…

–Disculpa, socorrista… ando nervioso por mi amigo Ricardo…

–Pero de qué te preocupas, ¡de esta sale bien!

–¿Cómo sabes? ¿Ya lo viste?

–No…

–¿Entonces?

–No ves que es el Gato Modorro…

–¿Y?

–¡Pues todavía le restan seis vidas al cabrón!– Diciendo y haciendo el paramédico subió a la ambulancia para ver cómo estaba el bruto y yo fui a ver al otro bruto, al que dejó subir a Ricardo al caballo.

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