miércoles, 5 de enero de 2011

Ana de la Reguera y Carito

Salvador Muñoz
Los Políticos

Hace muchos años, pero muchos años, en un pueblo lejano, una familia tenía una perrita. La llamaron Yuri.
A ciencia cierta desconozco si así fue llamada en honor al astronauta ruso Gagarin, quien en 1961demandaba preservar la belleza que desde el espacio contemplaba.
En fin...
Pero Yuri, nuestra Yuri, nuestra perrita, no era astronauta si no, quizás le hubieran llamado Laika. Lo que sí, era vigilante estricta de la casa, noble amiga que fue capaz un día de perdonar la traición del abuelo, que en cierta ocasión la “regaló” y una tarde, por la parte posterior del enorme terreno que poseía el viejo, la vi aparecer... Venía cansada, agotada, pero heroína... Quién sabe cuánto pasó y cuántas hambres debió para volver de nuevo a la casa y saludar a todos, con el mismo amor de siempre.
Más tarde, Nancy, una perra negra, de buen tamaño pero más grande de nobleza, fue compañera de la fiel Yuri.
Nancy fue la madre de Dingo, el perro loco que destrozó mis libros de primaria cuando dejé en el patio la mochila. O el mismo perro que jugando, me mordió la pierna. El mismo can que brincaba grandes alturas para arrancar la ropa del tendedero y destrozarla. Por supuesto: nadie tocaba a Dingo, el perro consentido del abuelo, quien conmigo y demás familiares, le lloramos a cántaros su muerte sorpresiva en el patio… la del perro. Sólo alcancé a escuchar un golpe seco, pero sabía que algo había pasado. Fui el primero en verlo muerto.
Y sólo nos quedaron de nuevo Nancy y Yuri.
Mi vida con ellas hubiera sido normal de no aparecer una joven cantante, jarocha por cierto, que llevaba el nombre de mi perra: Yuri.
Y si ya eso era complejo para mi corta edad tratar de entender por qué una mujer se llamaba igual que mi perra, llega una amiga de la familia, con una niña de rubios caireles quemados por el sol, si no mal recuerdo (por cierto, también jarocha) ¡que se llamaba igual que mi otra perra: Nancy!
Ha de imaginar el lector la cara de la visita cuando hice la precisión de que la niña tenía el mismo nombre que nuestra perra.
Sí... siempre he sido imprudente con mis observaciones.
Mi familia entonces creo que decidió buscar otros nombres a las nuevas mascotas: Hubo un Urko, una Kina o Quenna; igual la Kimba; la Pelusa, Motita (mi gata con un pequeño apéndice como cola, tipo lince), la Cucha.... y con mi gato Silvestre parecía que se volvía a repetir la historia de utilizar “nombres propios” en animales.
Pero no... hasta ahí quedó. Al menos que Harry Grappa o Harry Jackson Sosa se molesten de que mi perro, el scotish terrier, se llame así: Harry... que conste que mi hija le puso así por el mago Potter, aunque yo pensaba en el personaje de Clint Eastwood, Harry el Sucio. Aunque a fuerzas de ser sincero, alguna vez pensé en ponerle “Tío Fido”... pero lo más seguro es que se hubiera ofendido... mi perro, no el entonces gobernador.
En fin... todo este rollo de los animales y de los nombres viene a colación por culpa de Ana de la Reguera.
Y es que hace unos días, en el famoso twitter, la jarocha (para no variarle) daba un super anuncio: ¡Tuvo que cambiarle de nombre a su gatito!
El minino en cuestión era llamado “Carito”...
Entonces, cuando llega a Los Ángeles, se percata de una cosa: Su asistente ¡se llama Carolina!
En el twitter comenta lo siguiente: “me pareció mala onda (que el gato se llamara como su asistente) y al principio no me acordé”. Entonces “Carito” pasó a ser llamado “Tito”.
Pero no sólo eso, a modo de presentación por el nuevo nombre del felino de pelaje claro, hizo un video cantando un rap ¡que el mismo Eminem, Snoop Dog y 50 Cent envidiarían!
Pero ¡ojo! Llévensela tranquila con el minino porque es de armas tomar. He aquí la letra de la canción:

“Yo soy Tito/ Tito el gatito/ y soy raperito Tito//
Yo toy bonito, y soy bonito Tito//
Soy raperito/ y si me enojo/ te muerdo el pito Tito//
Yo soy gatito/ gatito/ el raperito…”

(Les dejo el link para que vean que Ana, no sólo tiene aptitudes histriónicas, sino también musicales y de compositora: http://twitvid.com/0H5JY)...
Ya con la letra el lector ha de entender por qué es actriz... y no cantante.
Pero, por favor, no anide en su espíritu un negro pensamiento para con Ana de la Reguera... el hecho de que a su gato le haya puesto “Carito”, diminutivo de Carolina, de acuerdo a la explicación que da por el cambio de nombre, no lleva ningún mensaje indirecto (ni directo) contra la presidenta municipal del puerto jarocho, Carolina Gudiño Corro, la misma que, una vez que fue ratificada por el Trife como alcaldesa, le jugó chueco a Ana de la Reguera y le quitó toda posibilidad de ser la reina del carnaval de Veracruz en su próxima edición.
Porque en el remoto caso de que así fuera, el gatito sería el menos culpable. Hummm... nomás que recuerde una cosa Ana de la Reguera: El alcalde de Tierra Blanca ¡se llama Tito!
En fin...
Sólo espero que estas observaciones no disgusten a la presidenta jarocha... total, ya le cambiaron el nombre al gato... y espero aún con más vehemencia que quien menos se moleste sea Ana de la Reguera... digo, la letra de la canción lo dice todo:
“Y si me enojo/ te muerdo el pito Tito...”

e-mail: dor00@hotmail.com
twitter: @cainito

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