viernes, 29 de noviembre de 2013

Arrepentíos


Gabriel Arellano López
Escenarios

Independientemente de los sobrados méritos periodísticos y ciudadanos que inciden en Froylán Flores Cancela para ser merecedor de la medalla “Adolfo Ruiz Cortines”, habría que preguntarse si a la actual administración estatal, a tres años de su inicio y a tres años de su final, empieza a llegarle la mea culpa del innegable maltrato que ha prodigado al gremio reporteril veracruzano, de lo que también existen sobradas pruebas.
             A la par de la decisión de entregarle la presea al fundador y director del periódico Punto y Aparte, en el Congreso estatal se formalizó la integración de una comisión especial que dará atención a los reclamos del gremio periodístico que se ha sentido afectado por diversas situaciones emanadas desde el poder gubernamental.
Pensando con buena fe, habrá que esperar que esta comisión de diputados locales sí prodigue verdadera atención a las quejas de compañeros del gremio y que no vaya a convertirse en otra desvergüenza oficialoide como la que tienen a su cargo Rocío Ojeda y Namiko Matzumoto, llamada pomposamente Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, pero que ni atiende ni protege a nadie.
Ya lo dijo el diputado Cuauhtémoc Pola, “ante la nula atención y apoyo para atender las quejas presentadas por el gremio periodístico, se les exige a la Presidente y a la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas que protejan la integridad física de la periodista Norma Trujillo Báez y rindan un informe a ésta soberanía sobre los trabajos realizados para tal fin o en su defecto presenten sus respectivas renuncias ante la incapacidad de cumplir con la defensa de los periodistas y ser garantes de la libertad de expresión.”
Además, el legislador precisó lo que para nadie es un secreto: que los periodistas se encuentran en el peor momento de su vida profesional; “no sólo las agresiones al gremio periodístico representan un ataque directo a la vigencia del Estado de Derecho, sino también la inacción de las autoridades competentes, lo cual se traduce en impunidad”.
Y en efecto, impunidad y soberbia son dos factores que en los últimos años han sido muy bien conjugados y aplicados por quienes detentan un poder que se les acabará más pronto que tarde, aunque, por su actitud, parece que no alcanzan a entenderlo.
¿O será acaso que sí empiezan a comprender que el reloj ahora inició ya la cuenta regresiva?
En consecuencia, habrían de intentar empezar a lavar sus culpas, lo que se antoja difícil.
Por otra parte, al maestro Froylán no se le regatea ni un ápice ni se desvirtúa la condecoración que recibirá el próximo 3 de diciembre. Se trata de un hombre probo que ha dedicado su vida a hacer un periodismo inteligente, constructivo sin dejar de ser crítico y profundo observador de la realidad política y social de Veracruz y el país durante las últimas seis décadas. Las virtudes del maestro Froy son, sin duda, punto y aparte.

Escríbanos a gabrielarellano.heraldo@gmail.com
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