domingo, 10 de noviembre de 2013

Las Palabras de Casandra


Brenda Caballero

Números Rojos

Cuenta la mitología griega que el Dios Apolo se enamora de Casandra, hija del rey Príamo de Troya, por lo que hace un pacto con ella: darle el don la profecía a cambio de un encuentro carnal. Sin embargo, una vez con el poder, Casandra se niega a cumplir la parte del trato, razón por la cual Apolo la maldice para que nadie crea en sus pronósticos.
Así inicia el libro de Fernando Vázquez Rigada, “Las Palabras de Casandra, historia del Futuro del Estado Mexicano”.
A pesar de que el libro ya había sido presentado en el 2011, no lo conocía. Agradezco a Elsa de León su invitación para estar presente en el atrio de la Biblioteca Carlos Fuentes de Xalapa, Veracruz.
Confieso que desde un principio, la portada del libro de Vázquez Rigada llamó mi atención, pues la bola mágica de su portada le da un auge de misterio y hasta esoterismo.
Después de unos cuantos minutos, por fin inicio a la presentación, previa lectura de lujo de la bibliografía de autor a cargo de Alma Carter y comentarios de la presidenta del IEV, Carolina Viveros García y Eugenio Vázquez Muñoz, director del Colegio de Veracruz.
Antes de entrar en materia, Carolina Viveros recordó con nostalgia sus 20 años de bibliotecaria de la Facultad de Derecho al estar en el recinto de la Carlos Fuentes, además de recordar sus años de estudiante.
Carolina inicia hablando de la sencillez, amenidad y singularidad del libro, el cual se puede disfrutar con una taza de café o llevarlo hasta los temas más profundos de la investigación ya que una vez que se lee un capítulo, es necesario seguir y seguir adelante.
Ella ve a un autor que inicia con ciertas inquietudes desde los 19 años y de allí parte en un contexto histórico de nuestro país que le sirve para vaticinar ciertas actividades que vivimos actualmente (como las reformas), por lo que le llama “Casandra Vázquez Rigada”.
Carolina ve el libro como un análisis, una radiografía del sistema político en el que el autor va hablando de la falta de las políticas efectivas en la educación, economía y seguridad a través de la falta de principios en las que el autor hace un manifiesto de la frustración de la ciudadanía porque se va dando cuenta que camina en círculos a lo largo de la historia. Sin embargo, para tener el estado que deseamos, los ciudadanos debemos cumplir con nuestros deberes.
Tocó el turno a Eugenio Vázquez quien fue más breve, ya que le pasaron el tradicional papelito para acelerar el paso. Dentro de sus comentarios, menciona las palabras de Carlos Fuentes: “La memoria es el deseo satisfecho”, haciendo referencia al deseo de Fernando hecho libro.
Eugenio hace referencia a uno de los pasajes del autor cuando inició en la UNAM: fue sacudido por uno de sus maestros que trató de hacerlo sentir nada, pero que en lugar de verse humillado o salir despavorido, lo llevó a la reflexión, lo movió a la acción; actualmente es fácil dolerse o vaticinar pero lo difícil es ser congruente con lo que se dice y lo que se hace.
Menciona que aunque el libro no tiene dibujitos, es una prosa muy atractiva para todos los que están involucrados en los asuntos públicos y para las nuevas generaciones, para los que empiezan a conocer a México.
Tocó el turno a Fernando Vázquez Rigada quien platicaba que sus palabras las empezó a escribir en el 2010, en una fecha tremendamente importante: El bicentenario de México. Fecha que debería celebrarse, sin embargo, México parecía que no tenía nada que celebrar pues se percibía una depresión social (Recordemos los miles de muertos, la inseguridad, la falta de empleo, etcétera).
Resalta el cambio de partido en la Presidencia de México, mas no un cambio de poder. Destaca que nuestro país tiene una economía de mercado, mas no de libre mercado, ya que los monopolios que existen en nuestro país (telecomunicaciones, cemento, en la masa y el pan industrializados, la energía y los bancos) amenazan el desarrollo e impiden la distribución de riqueza en México, motivo que suscitó pasar de la explosión demográfica de los 70 a la explosión de la pobreza de los 80 y 90 y a su vez, a la explosión terrible de la violencia que nos muestra un México bronco, terrible y atemorizante.
Por esta razón, tenemos tres países: un México pequeño instruido, competitivo; un México muy grande que desfallece de hambre, de desesperanza, y que no tiene el mínimo bienestar; y otro que decide migrar.
Por esta razón, nuestro país tiene un modelo económico de “Víbora de la Mar” (los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán), es decir: en México hay un pequeño grupo de ricos que acaparan una gran cantidad de riqueza, mientras que 53 millones de personas viven en la pobreza. En el libro “Las palabras de Casandra”, Fernando pretende que ese modelo económico cambie al de “La Rueda de San Miguel”: que todos los mexicanos tengan su caja de miel.
Escuchar la exposición del autor es realmente gratificante… es cuando uno se pregunta ¿Por qué personas como él no dirigen los destinos del país?
Fernando resalta que un estado ineficiente es un estado Ausente… como ausentes estuvieron muchos políticos de los distintos poderes: ejecutivo, el recién nombrado legislativo y judicial… ¡Incluso Adolfo Mota, Secretario de Educación, mandó representante! Cuánta falta nos hace leer “Las Palabras de Casandra”, pero más falta les hace a nuestros gobernantes aplicarlo. ¿O será que la mayoría de nuestros políticos sufre de Casandritis? En campaña, todas sus predicciones son perfectas, sin embrago, al estar en el poder, se les olvida cumplir sus promesas ante un pueblo que ya no pueden persuadir.

Email: caballero_brenda@hotmail.com
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