jueves, 14 de noviembre de 2013

Ojalá y así fuera…


Jorge Arturo Rodríguez

Tierra de Babel

El 14 de junio de 1985, en Buenos Aires, Jorge Luis Borges escribió: “Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”. Fue hace unos añitos, claro; hoy, las cosas han cambiado y hay opiniones encontradas sobre la desaparición del libro impreso, porque avasalla ya el libro electrónico. Sea como sea, lo cierto es que el libro es una extensión secular de la imaginación y de la memoria, parafraseando a Borges.
En el Día Nacional del Libro, deberíamos celebrarlo leyendo, en voz baja, en voz alta, en silencio, como se prefiera, con la dosis que cada quien requiera, pero no dejar a un lado el libro y encender un televisor, mucho menos apendejarnos con tanto internet y anexas. Ojalá y así fuera. Pero leamos buenos libros y que sean de nuestro agrado; ahí sabrán cuáles. Porque dijera Paul Valéry, los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido. Y el mismo hombre es enemigo, como sabemos.
En fin. Bien dice Eugenia León, es “grave que se reduzca presupuesto a la cultura, porque esto forma parte como de la canasta básica”. Claro, debería formar parte de la canasta básica, pero si los precios de estos productos andan por las nubes, imagínense si le incluimos unos kilos de cultura.
 Dice Eugenia León: “Sin cultura no tenemos futuro, así se pueda dedicar a otra profesión, esto es lo que te preserva, crea un estado de empatía de la sociedad”. Y la extraordinaria cantante da en el clavo: “Por qué los presidentes siguen recibiendo sueldos inmensos, sueldos exagerados, cuando los jóvenes quieren acceder al arte, a la cultura, tenemos un gran talento, en todos lados tienen triunfos tanto en lo científico como en lo deportivo”. (www.alcalorpolitico.com/11-11-13).
En su escrito “La cultura, techo y sustento”, Elena Poniatowska apunta: “Los que tienen que dar ejemplo de austeridad son los que están en el poder. Si los funcionarios mandaran a sus hijos a escuelas públicas éstas mejorarían junto con la educación que se imparte, si tomaran el Metro y el autobús, éstos serían más eficaces, más limpios y más seguros, si los poderosos se atendieran en las clínicas del IMSS y del ISSSTE la atención sería de primera. Subir los salarios mínimos, sería dignificante para todos. Si se elevara el nivel educativo de los mexicanos, nuestro país sería más democrático, más solidario, más tolerante y más culto, porque la educación incluye a todos: maestros, alumnos, padres de familia, sociedad y gobierno. Un pueblo educado tiene más elementos para condenar los actos de impunidad y de corrupción de sus gobernantes y no cae en la adulación o el servilismo. Una educación laica y gratuita crea ciudadanos críticos que no tienen miedo de expresarse”. Pos sí, ojalá y así fuera.

De cinismo y anexas
Hablando de lectura, procuren leer el artículo “Diálogo en Princeton”, de Enrique Krauze, donde escribió: “¿Y México? ¿Cómo va México?", preguntó Vargas Llosa. "¿Hay peligro de que el narco infiltre al poder político?". Lo que tuve que decir no lo alegró. Por un lado, expliqué cómo regiones enteras de México están ocupadas por el crimen (en todas sus variantes), de modo que los criminales no necesitan infiltrar un poder que ya tienen en los hechos. Y señalé algo que me parece igualmente grave: la persistente discordia política”.
 Sí; tal parece que vivimos en un país en discordia en todos los aspectos y niveles. ¿A dónde vamos a llegar? Por lo pronto, ahí se ven.
Publicar un comentario