martes, 5 de noviembre de 2013

Paradoja legislativa

Salvador Muñoz
Los Políticos

A mí me contaron; no lo vi: “A Ana Lilia le dijeron: Si te acercas, te madreo, perra”. Lety Vázquez estaba encabronada, sumamente encabronada porque no tuvo acceso al recinto. Y al igual que Ana Lilia, fue insultada, empujada y demás.
Lo confieso… llegué pasado el alboroto entre elementos de Seguridad Pública y Maestros. Un gafete de prensa me abrió el acceso a la primera aduana, una calle arriba, antes de entrar al recinto legislativo…
La siguiente aduana, entorpecida por porra, reporteros y gente que quería pasar al Palacio de Encanto, fue más complicada, pero el gafete de prensa volvió a funcionar.
Adentro, alcaldes electos, amigos, de todo.
Un Jacob Zayas que se funde en un abrazo con el presidente municipal electo de Juchique de Ferrer, Ernesto Cuevas, y el edil le dice: “¡Me agarraste las nalgas!” a lo que el chaparrito le responde: “Es hasta donde te llego”.
Juanelo, el alcalde electo de Coatepec, se da tiempo para desayunar en el restaurante del Congreso y también para platicar. Le gustaba lazar vaquillas y en una ocasión, al jalar el novillo en el momento del lace, su dedo medio quedó atrapado en la cuerda y le cercenó un cacho. Muestra su mano izquierda la huella de esa batalla… apenas si le sale una uñita… los vecinos cafetaleros tienen la tranquilidad de que este alcalde será de uña cortita.
Como salidos de la película “Nosotros los Nobles”, aparece la familia de Peperra Gutiérrez de Velasco con Claudia Beltrami por delante… y en el reparto, el diputado por Orizaba, Ale Zairick con varios “Javis Nobles”, entre ellos, Daniel, Víctor y Adrián Zairick con Pau Guerra. ¿Se acuerdan de Daniel? Un joven empresario que vivió más de 200 días bajo secuestro.
Por allí aparece Chendo, Manuel Rosendo Pelayo, quien dice que va a tener que meter tijera a la nueva administración que encabece porque hay más de tres centenas en la nómina de San Andrés Tuxtla…
Bernardina Tequiliquihua, ex diputada, se asoma. Américo Zúñiga, como siempre, repartiendo abrazos, saludos y entrevistas antes de entrar.
Mario Lozano Carbonell recibe una mala noticia: Al parecer seguirá al frente de Prensa del Congreso local por un rato más… las barajas entre Vicky Hernández, Mónica Mendoza, Manuel Márquez o Hipólito Cuevas Martínez se mantienen…
Llega Renato Tronco montado en “Tentación”, creo que así se llama el caballo del diputado. Dicen que Tío Fide se lo regaló… ¿o era “Universitario”, el otro cuaco? ¡Quién sabe! Lo cierto es que llamó la atención de fotógrafos, porras y maestros, el galopante arribo del de Las Choapas… ahora sí, dijeran por allí: ¡Qué Tronco de Bruto! El otro Tronco entró al Congreso con espuelas.
Y mientras las damas lucían sus mejores galas y los varones sus mejores trajes, Juan Nicolás Callejas Arroyo, se estrenaba en sus declaraciones como presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXIII Legislatura, justificando el exceso de seguridad en las inmediaciones del poder legislativo a fin de garantizar la toma de protesta de la nueva Cámara.
Pero la perla que salió de su boca no tiene desperdicio cuando comenta respecto al rechazo del magisterio a su figura:
“A mí me designaron los priistas en una votación, entonces no represento en el caso de la Cámara, a los maestros, YO REPRESENTO A LOS ELECTORES, A LA CIUDADANÍA, a ellos represento. Respeto mucho a los maestros porque me han dado la confianza de participar en una expresión dentro del magisterio”.
El Maestro Juan Nicolás se equivoca, porque realmente él no representa a los ciudadanos (que no es lo mismo que “ciudadanía”) ni a los electores. En su calidad de Diputado Plurinominal, él representa al PRI y a nadie más.
Salir del Congreso se vuelve una odisea parecida a la que se vivió para entrar… afuera, gritos de más alcaldes electos que llegaron tarde y un mar de gente le impide el acceso. Adentro, su personal de trabajo, la secretaria, el secretario, algún oficial del IPAX o de seguridad del mismo Congreso entra a su rescate para ingresarlo. Adentro, algunos reporteros quieren salir… no hay señal para el celular ni para mandar avances a sus empresas periodísticas… un resquicio cerca de la puerta es suficiente para escapar. A lo lejos, granaderos, policía montada, patrullas, formando una valla contra los maestros. Voltea uno y lo que ve, es para asombrarse: El Pueblo, afuera; los políticos, adentro… una paradoja legislativa… y hasta democrática.
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