jueves, 14 de noviembre de 2013

Urge crear Comisión para la Dignidad del Poder Legislativo

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José Luis Ortega Vidal

Claroscuros

(1)
¿Sería mucho pedir a los miembros del nuevo Congreso Veracruzano la creación de una Comisión de la Dignidad Legislativa?
Pienso que no y por tanto, en mi calidad de ciudadano, se las propongo.
Como no soy diputado y no formo parte de las 40 Comisiones que se han repartido este jueves 14 de noviembre, mi derecho se limita a la expresión pública de una idea, una visión, una opinión, un punto de vista y propuesta que surgen de haber tratado con numerosos diputados federales y locales durante las últimas dos décadas.

(2)
En breves charlas con algunos de los nuevos diputados locales veracruzanos, aprecio el mismo síntoma que nuestros Congresos suelen presentar trienio con trienio, sexenio tras sexenio: el de la genuflexión ante el poder ejecutivo.
El día que los legisladores -tanto federales como locales- dimensionen la importancia de constituirse como un verdadero poder independiente, nuestro país dará un salto histórico a la auténtica democracia.

(3)
Por ejemplo el día de hoy, a las diez de la mañana, cuando el gobernador Javier Duarte de Ochoa acudirá a entregar su Tercer Informe de Gobierno, sería un acto de dignidad política que los diputados de las distintas fracciones del poder legislativo asumieran una actitud firme, de respeto pero de independencia frente al representante del poder ejecutivo.
Eso no ha ocurrido nunca y ojalá suceda este viernes, aunque se antoja misión imposible.
Como sabemos, la mayor parte de quienes conforman la LXIII Legislatura han llegado a ese lugar bajo la lógica de los grupos de poder y de los sectores partidistas –de izquierda, derecha o del centro, todos son iguales a la hora de pelear por el pastel- y se saben y asumen de muchas formas menos como entes de poder político independiente.

(4)
Al propio gobernador –ahorita es Javier Duarte de Ochoa, pero dentro de tres años será otro y en seis años otro, etcétera- le deben aburrir la lisonja y tanta saliva en los zapatos.
Un gobernante que cuente con contrapesos inteligentes, propositivos, críticos, sin duda podría desarrollar mejor su labor.
- “Tenemos un gran gobernador”.

- “El señor gobernador es un aliado de las causas populares”.

- “Se los digo sinceramente, he estado cerca de él y es un hombre brillante y sumamente sensible”.

- “Lo que nos indique el gobernador”

Frases como éstas han circulado durante décadas entre la clase política cuando se integran los nuevos Congresos y durante su gestión.
Hay una lógica en esto y se entiende: ni aquí, ni en China, ni en la Patagonia, el poder es distinto: buena parte de naturaleza tiene que ver con la intriga lo mismo que la lambisconería.

(5)
Sin embargo, insisto en mi idea de que a nadie -ni a un hombre poderoso- le viene mal la dignidad de quienes le rodean e incluso la dignidad de sus rivales.
Y ese elemento en la lógica del poder, el del peso específico que conlleva la dignidad, lo debieran entender nuestros nuevos diputados.
Queda aquí la propuesta: deben crear la Comisión de la Dignidad Legislativa; avocada a consolidar un ejercicio de poder independiente, tal como lo establece la Ley pero llevado a la práctica.
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