viernes, 20 de diciembre de 2013

Forbes y la oligarquía jarocha


Roberto Morales Ayala
Zona Franca

Emblemático heredero de la oligarquía corrupta que tiene a millones de mexicanos en la miseria es Miguel Alemán Velasco, hijo del ex Presidente Miguel Alemán Valdés, quien fue uno de los fundadores de la elite política voraz que hasta nuestro días son un cáncer social.
Alemán Velasco creció en pañales de seda. Su padre fue el industrializador pero también el forjador de la vertiente corrupta que convirtió al gobierno en un negocio. Obra pública, sí, pero para los amigos, que resultaron ser los prestanombres, los constructores de fortunas insultantes. Su vida fue un manjar, el príncipe de Los Pinos, un junior al que le dio por los negocios y después por la política. Así, textualmente, primero los negocios y luego la política. 
Dice hoy que no sabe qué es Forbes. Mejor dicho no quiere saber que la prestigiada revista ha incluido en la lista de los 10 políticos más corruptos de México en el 2013 a su sucesor en el gobierno veracruzano, Fidel Herrera Beltrán. O sea, Alemán finge amnesia.
No saber qué es Forbes es, en entre la élite empresarial, un sacrilegio. En Forbes se reflejan los hombres más acaudalados, sus negocios, la situación financiera de los gobiernos y las empresas, el pronóstico de dónde invertir, el top-ten bancario y así, incluso hasta llegar a considerar al narcotráfico Joaquín El “Chapo” Guzmán entre los ricos más ricos del orbe.
Miguel Alemán peca de mentiroso porque si no leyera Forbes estaría out en su mundo empresarial. Dice que no lo lee para evadir el tema de Fidel Herrera y su inclusión entre los más corruptos del 2013.
Alemán estuvo en Veracruz, el miércoles 18. Tuvo a su lado al magnate Carlos Slim, beneficiario de la venta de Teléfonos de México en tiempos de Carlos Salinas de Gortari, que lo llevó a ser el hombre más rico del mundo, hoy en el segundo lugar. Ambos, junto con el gobernador Javier Duarte, inauguraron Nueva Veracruz, la plaza comercial más moderna del Golfo de México.
Las versiones periodísticas cuentan que Alemán se la pasó de maravilla. Convivía con Slim. Ambos, en distintos tiempos, fueron socios de Televisa. Alemán salió del consorcio, al que le tocó presidir, para dedicarse a la política. Slim lo hizo cuando entro en conflicto con Emilio Azcárraga Jean. Slim criticó los contenidos de Televisa, sugirió modificarlos, y Azcárraga se ofendió.
La salida de Alemán fue tersa. Se hizo senador por Veracruz y quedó en los mejores términos con Azcárraga y su corte de juniors mediáticos.
En cambio, Slim entró en una disputa que parece no tener fin. Azcárraga ha impedido que Slim entre a la televisión abierta, bajo el argumento de que la concesión de Telmex no le permite abarcar ese mercado. Los temores de que los desplace, hace que los televisos le enfilen campañas de descrédito, que incluye la descalificación de Telcel y el rechazo a que Slim participe en el negocio del futbol, donde ya tiene participación en el equipo León, campeón del torneo masacrando al América de Azcárraga.
Pero en Veracruz, Alemán y Slim, más allá de cómo ande cada uno con el magnate Azcárraga, se la pasaron excelente, alegres, festivos, en la nueva plaza a la que le destacan que generará empleo y atraerá más turismo.
La sonrisa se le desdibujó al ex gobernador Alemán cuando la prensa le deslizó la pregunta menos amable del evento: ¿Qué opina de la inclusión de Fidel Herrera en la revista Forbes, entre los 10 políticos más corruptos de México en el 2013?
Fue como un rayo que lo fulminó. Y apeló al sarcasmo que tanto le gusta.
“No sé ni qué es Forbes. Yo acabo de llegar de Houston”, dijo con esmerada ingenuidad, a sabiendas que eso ni él se lo cree.
La prensa seguía, insistía, y Alemán no estaba dispuesto a dar la nota ni a vaciarle lodo a su sucesor.
“Ya me han preguntado dos veces y no sé de lo que están hablando”, dijo. Sólo le faltó afirmar que él no es bombero, como aquel día en que estando de vacaciones se quemó un mercado del puerto de Veracruz y se negó a interrumpir su viaje para acercarse a las víctimas.
Ahora se hace el occiso con el caso de Fidel Herrera, su sucesor en el gobierno de Veracruz, al que le heredó una deuda de 3 mil 500 millones de pesos y Fidel la convirtió en una deuda de 34 mil millones.
Fidel Herrera figura en la lista elaborada por la periodista Dolia Estévez, una sonorense que radica y ha hecho su vida en Estados Unidos, autora de libros sobre la relación México-Estados Unidos (El Embajador) y afamada por sus pesquisas sobre la narcopolítica, entre ellas el hallazgo de los campos de entrenamiento de los contras en Veracruz, cobijados por la Dirección Federal de Seguridad, justo cuando el caso Caro Quintero y el asesinato del periodista Manuel Buendía.
Fidel aparece al lado de personajes como Elba Esther Gordillo, Raúl Salinas de Gortari, Tomás Yarrington Ruvalcaba, Alejandra de la Sota, Carlos Romero Deschamps, Andrés Granier Melo, Genaro García Luna, Arturo Montiel y Humberto Moreira. El top-ten de los corruptos tiene que ver con la percepción, dice Dolia Estévez, de la sociedad hacia ellos.
En el caso de Fidel Herrera, Forbes lo detalla así: “Como gobernador de Veracruz las denuncias en su contra por supuestas conexiones con el grupo delictivo de los Zetas prosperaron. En este momento, no pesa en su contra ninguna investigación formal en su contra, y hay informes no confirmados de que pudiera ser enviado como embajador a Grecia”.
El caso es quemante para Fidel. Muchos medios mexicanos le han señalado ese vínculo con Los Zetas y siempre los ha ignorado. Ahora que lo hace Forbes, el brinco que ha pegado el ex gobernador es de antología. Rechaza cualquier liga hacia el grupo criminal y niega que está siendo investigado en Estados Unidos.
Alemán Velasco, cuyo grupo se vio desplazado cuando Fidel Herrera llegó al poder en Veracruz, prefiere no abrir la boca, sabedor que así no entran moscas.
Por eso dice: “No sé ni qué es Forbes. Yo acabo de llegar de Houston”.
Quizá ha de querer decir que en Houston no circula Forbes, ni hay quien la lea. Hay, eso sí, en México, una versión en español, por si el inglés del señor Alemán es peor que su capacidad para gobernar.
Alemán juega a la amnesia. Insulta la inteligencia de los veracruzanos. Y cuando se da cuenta que nadie le cree que no sepa qué es Forbes, entonces dice: “De eso no me pregunten”.
O sea que Alemán sí sabe pero prefiere no testerear a Fidel.

(romoaya@gmail.com)(@moralesrobert)(Facebook: Roberto Morales Ayala)



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