miércoles, 11 de diciembre de 2013

Somos lo que comemos

Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel

Bien, trataré esta vez de no referirme a cosas tan malas (dije “tan malas”); dejaré a un lado mi pesimismo y periferia. Lo que dice la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de que en México la pobreza aumentó en este año, ya no es novedad y poco importa, ¿no? Seamos indiferentes y que el mundo ruede, con tal que no suframos nosotros, nuestros familiares, amigos y… Ustedes me entienden.
Finalmente, dicen por ahí, somos lo que comemos. Por eso recordé un texto de Alejandro Jodorowsky, donde anota este chistecito escatológico (perdonen los castos oídos):
-Doctor, tengo un problema -explica un muchacho al médico-. Cuando como zanahorias, cago zanahorias. Cuando como coles, cago coles. Cuando como espárragos, cago espárragos.
-¡Mire! –exclama el galeno-. Yo no veo más que un solo remedio en su caso: ¡coma mierda!
 Más claro ni el agua, ¿no? Somos lo que comemos y, generalmente comemos chingadera y media. Jodorowsky lo dice –y aquí viene lo bueno- que “en el dominio espiritual, al igual que en el dominio material, soy lo que como. Mi acción con respecto a los demás dependerá de la manera en que me alimente. Si ingiero la sexualidad ordinaria, voy a llenar el mundo de esta sexualidad ordinaria. Si me alimento de sentimientos confusos, penosos y decadentes, voy a excretar y a llenar al mundo de sentimientos confusos, penosos y decadentes. De la misma manera, si me nutro de pensamientos negativos voy a nutrir al mundo de pensamientos negativos. En resumen, voy a producir un mundo que se corresponderá exactamente con lo que yo sea en el momento de comer. Ahora bien, si me alimento de conciencia, daré conciencia al mundo. En el lenguaje alquímico, “excremento” significa oro, riqueza. Si me alimento de riqueza, devolveré riqueza. Si desarrollo mi conciencia, la transmitiré. ¡Seré un canal!”
 Viéndolo así, pos la cosa cambia. ¿Por eso así anda el mundo infesto de m… mucha negatividad? El que tenga oídos oiga.

Los días y los temas
Ni quien lo dude, el secretario general del Congreso de Veracruz, Francisco Loyo Ramos, camina lento pero con pasos firmes, viejo lobo de mar en la política y mucho más en cuestiones legislativas. Tan firme que se bateará otra Legislatura con la venia y confianza de los 50 diputados. Le pregunté por qué aceptó otros añitos más ahí en la secretaría, y me contestó: “Estoy contento con mi trabajo, estoy satisfecho de las cosas que se han hecho, cada Legislatura es diferente y de todas las Legislaturas se aprende”. Así nomás, sencillito, sencillito. Nadie duda que haga una labor excelente.
 Parecido caso el del magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Alberto Sosa Hernández, que se echará otro periodo más en la presidencia, pues ganado se lo tiene; ha realizado un buen trabajo al frente del Poder Judicial. Cuenta con conocimiento, capacidad, experiencia, profesionalismo y, sin lugar a dudas, honestidad para continuar en tan importante cargo.
 No hay que perder de vista al diputado Raúl Zarrabal Ferat, que se la lleva pian pianito… Es integrante de Comisiones Permanentes claves: secretario de Hacienda Municipal; vocal de Instructora y de Vigilancia. ¿No les dice nada? Bueno, el tipo atiende todos los días a la gente de su Distrito, y si no se encuentra, ahí están sus buenísimos colaboradores que le responde al dedillo: Ana Hazel, Gerardo, César, Cristian, Leo, Mayra y Marcial. Más que bien.
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