domingo, 23 de marzo de 2014

La generación chatarra

Rodrigo Montoya Rivera
Ideas

Nada alentadores son los datos duros que arroja la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE al revelar que nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel mundial en materia de obesidad donde un 30% de la población la padece.
Los datos son contundentes, 2 de 3 mexicanos tienen sobrepeso y 2 de cada 3 mujeres y 1 de cada 4 hombres son obesos. En nuestro país la comida chatarra se ha vuelto parte de la dieta fundamental del mexicano. Los productos con envoltura contienen un amplio porcentaje de endulzantes artificiales, gran cantidad de harina y en el caso de las bebidas enlatadas llámense refrescos o jugos que no son de origen natural, son bebidas nada benéficas para la salud.
Los jóvenes, -a lo mejor- por el ritmo de vida que llevan, especialmente los que estudian y trabajan o alguna de estas 2 actividades tienden a llevar una dieta nada benéfica para la salud. Me incluyo un poco aunque no del todo en esa penosa lista.
Y titulé así mi colaboración de esta semana por que para ser muy franco, estoy sorprendido no solamente de la mala alimentación que llevan algunos, sino de cómo la generación que andamos entre los 20 y 25 años no tienen o tenemos claro que quieren o queremos hacer con nuestras vidas. Además de la comida chatarra, otro de los principales productos que consumen los jóvenes que se encuentran en la generación del 89 al 94 es el tabaco. En México 17.7 millones son fumadores, cifra bastante preocupante, sin embargo la situación empeora cuando damos cuenta que de esta cantidad el 12.30 % son niños y adolescentes.
Por otra parte, el alcoholismo es una enfermedad cada vez más común entre nuestros jóvenes. Aunque la ley establece cierta edad para vender bebidas embriagantes, lo cierto es que muchas veces esos “candados” son burlados por los menores sin mayor problema.
El alcoholismo es una enfermedad que no solamente afecta la salud sino también el entorno social de quien lo padece. Las conductas adoptadas por quienes bajo el efecto de las bebidas nocivas para la salud se sienten “mejor”, es sin lugar a dudas el peor síntoma de enfermedad y desequilibrio emocional.
Según un reportaje de el periódico “La Jornada”, apenas en noviembre de 2013 se reveló que los jóvenes alcohólicos pasaron del 2.1 al 4.1 % mientras que en los hombres se duplico quienes son dependientes de estas bebidas y en las mujeres la cifra se triplicó.
Seguramente muchos jóvenes opinan que estadísticas como estas no son realmente importantes ni de gran relevancia. Aunque los números nos muestran cada vez más y más personas que se dejan llevar por los efectos de los vicios bacanales –Fiestas que se realizaban en honor a Baco, el Rey del Vino- surgen nuevas drogas como el “Krokodil” o debates francamente inoportunos sobre el uso y legalización de otras drogas, cuando hay temas francamente de mayor envergadura.
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