viernes, 4 de abril de 2014

Y siguen las amenazas…

Roberto Morales Ayala
Zona Franca
Veracruz es inhóspito, riesgoso, un peligro para ejercer el periodismo. Hay una política de estado hostil para los comunicadores, maquillada con un discurso protector que no pasa de las palabras. Pero desde la cúspide del gobierno hasta el más recóndito de los pueblos, prevalece la intolerancia a la crítica y a la difusión de noticias adversas a la clase gobernante.
Diez periodistas asesinados dan cuenta de la tierra de nadie en que se ha convertido Veracruz, con un gobernador, Javier Duarte, que sólo garantiza el bienestar de la élite en el poder y que ha sido rebasado por el crimen organizado, en detrimento de la tranquilidad de la población.
Diez periodistas —Gregorio Jiménez de la Cruz es el más reciente— hablan de ese estado de indefensión, donde impunemente operan los delincuentes y donde la violencia ha llegado hasta las redacciones, a las familias, a los hogares de los comunicadores, al gremio de prensa.
Ahora toca a un periodista de la sierra de Soteapan. Abel Martínez Reyes lanza una alerta porque ante la amenaza del político la mejor defensa es alzar la voz, inquietar a la sociedad y hacer sonar las alarmas de los sistemas de protección.
Abel Martínez es reportero de Notisur, periódico que se edita en Coatzacoalcos. Cubre sucesos de todo género. Escribe de política, de reclamos sociales, de inseguridad. Habla de lo que afecta a la sierra de Soteapan y a cada uno de los municipios que la conforman. Y da puntualmente la nota de los abusos de quienes tienen el poder.
Su labor lo ha llevado a enfrentar una amenaza que va escalando y que pudiera convertirlo, si no se hace algo a tiempo, en el periodista número 11 en perder la vida o en uno más en la larga cadena comunicadores reprimidos por el aparato oficial.
“Luego de las publicaciones lanzadas por este reportero en contra las arbitrariedades cometidos por familiares de Víctor Salomón Carmona y Marcos Morales Patraca, alcalde y Síndico, respectivamente, del Ayuntamiento de Chinameca, salieron a relucir las amenazas de muerte vía telefónica, verbal y por medios de recados”, dice Abel Martínez en el texto en que relata su odisea.
Luego detalla:
“Como es del conocimiento público, en la edición del 19 de marzo de este año, publicado en Diario Notisur, se confirmó que el pasado 15 de marzo una persona del sexo masculino se enfrentó a balazos con efectivos de la Policía Preventiva.
“En la citada refriega, los preventivos aseguraron al energúmeno sujeto, quien dijo llamarse, Rafael Carmona, mismo que se identificó como sobrino de Víctor Salomón Carmona, alcalde del municipio de Chinameca.
“Sin embargo, el asegurado no fue puesto a disposición de las autoridades competentes; trascendió, que Víctor Salomón Carmona, alcalde de Chinameca, pagó una fuerte suma de dinero para que a su sobrino, Rafael Carmona, lo dejaran en libertad”.
Ese día, el 19 de marzo, Abel Martínez recibió una llamada telefónica. Era la vocera del alcalde, Guadalupe Alor Vázquez. Le decía que “no se valía que se hicieran públicos los hechos violentos, por lo que esto traía consecuencias”.
Abel Martínez le replicó. Le dijo que eso lo tomaba como una amenaza. La vocera respondió que lo tomara como quisiera.
Un segundo hecho ocurrió el 24 de marzo. Elementos de la Agencia Veracruzana de investigaciones (AVI), aseguraron a un individuo, Audifaz Patraca Cruz, quien junto con otros sujetos mantenía privada de su libertad a una persona. El arresto se realizó en el rancho Temazcal, supuestamente propiedad de Felicitas Patraca Villaseca, tía del detenido.
Marcos Morales Patraca, síndico de Chinameca, según reporte de las autoridades ministeriales, había participado en una balacera contra militantes del Partido del Trabajo, durante la campaña por la alcaldía. El hecho ocurrió en la congregación Chacalapa, municipio de Chinameca.
De acuerdo con la información obtenida, en el uso del arma de fuego participó Audifaz Patraca Cruz, quien dijo ser sobrino del actual síndico, y ahora detenido por el secuestro en el rancho Temazcal.
Al dar a conocer la información, el 26 de marzo, Marcos Morales Patraca amenazó personalmente al reportero de Notisur, según relata éste en su denuncia pública. Le dijo que todo lo publicado “traía consecuencias, ya que para eso tiene gente a su mando”.
Ese día, la vocera del ayuntamiento, Guadalupe Alor Vázquez llamó a Abel Martínez por teléfono celular, de nuevo con el argumento de que no se valía hacer públicos los hechos de violencia. “Ya te dije, Abel, que no te arriesgues; todo tiene consecuencias”, le expresó.
El 27 de marzo, Abel Martínez y el director del semanario La Libertad, que se edita en Cosoleacaque, Isidro Domínguez Sánchez, abordaron un auto marca Nissan Sentra, color plata, y se dirigieron al municipio de San Pedro Soteapan. Su misión era recabar información periodística.
A eso de las 10 de la mañana, llegaron a Chinameca. Descendieron del vehículo y se dispusieron a desayunar.
Una hora más tarde salieron del restaurant y abordaron el auto. Estando en su interior observaron que en cada uno de los espejos laterales tenían un papel envuelto como recado. En él se leían amenazas: “Isidro y Abel bájenles de huevos, que cualquier rato pueden desaparecer”, “Isidro y Abel los tenemos en la mira”. A manera de firma aparecía “Atte (?)” y la palabra Chinameca.
Ante la gravedad de los hechos, suspendieron su viaje a San Pedro Soteapan. Retornaron y ahora hacen responsables de lo que les ocurra al alcalde Víctor Salomón Carmona y al síndico Marcos Morales Patraca.
Con 10 periodistas asesinados en lo que va del duartismo, ninguna amenaza a periodistas puede ser subestimada. Es el estado de indefensión en que se mueve la prensa; un ambiente hostil, inhóspito, de riesgo permanente, donde se pregona la protección a la prensa pero en los hechos sigue el nivel de alerta.
Abel Martínez no quiere ser el periodista número 11 que muera violentamente en el gobierno de Javier Duarte. Nadie lo quiere así. Pero algo hay que hacer.

(romoaya@gmail.com)(@moralesrobert)
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