lunes, 7 de julio de 2014

Duarte: Bailar con la más fea

Armando Ortiz
El Hijo Pródigo

Una de las películas de River Phoenix que mejor recuerdo se filmó en 1991 y se titula La caza de las feas (Dogfight). La película trata sobre unos jóvenes marines que unos días antes de partir a la guerra de Vietnam deciden hacer una apuesta; se organizan para una fiesta y el que lleve a la chica más fea se gana el monto de dinero que se acumula. Los próximos combatientes de Vietnam se afanan y de los tugurios de San Francisco reclutan a las chicas más feas que encuentran.
Algunos las llevan desdentadas, otros las llevan trompudas, hubo quien llegó con una que tenía una pata de palo. Pero seguramente si el gobernador Duarte hubiera asistido a esa fiesta fácilmente habría ganado la apuesta.
¿Por qué decimos esto? Él mismo lo reconoció ante un grupo de empresarios: “Me tocó bailar con la más fea”. Pero como en la fiesta de los jóvenes marines, a la fiesta que invitaron a Javier Duarte, no sólo había una, sino muchas feas. Entre las invitadas estaba la bursatilización, que llegó de la mano de Javier Duarte, vestida con ropas de artificio, presentada como una de las estrategias más virtuosas, con las que el acompañante se luciría y hasta bailaría las calmadas. Claro, al final resultó que la bursatilización sólo era una artimaña con la que se enriqueciera el organizador de esa fiesta, el oriundo de Nopaltepec, el Dr. Fidel Herrera.
Entre las invitadas también estaba la inseguridad que, además de fea, es violenta y criminal. A ésta el organizador de la fiesta le había abierto las puertas de par en par, de modo que se pudo mover a sus anchas y pudo hacer en el territorio veracruzano lo que le viniera en gana.
A la fiesta también llegó la tragedia, que llegaba acompañada de sus chaperones los desastres naturales; una de las invitadas que siempre llega aunque no la inviten. Por supuesto convenía dejar pasar a la tragedia con todo y sus desastres naturales, así, de manera lastimera, se podían pedir recursos a la Federación para, desde una Secretaría de Protección Civil hechiza, manejar los recursos del FONDEN a su antojo, dejando los sobrantes para sus campañas electorales; por supuesto las víctimas de la tragedia siempre fueron lo que menos importaba.
Estaba entre las invitadas la codicia, que junto con sus hermanas la ambición y la avaricia, tomaron como pareja a varios de los miembros del gabinete. Fueron estas hermanas las que despertaron en varios funcionarios públicos el deseo enfermizo por enriquecerse a como diera lugar. En los primeros años del sexenio para muchos los recursos públicos eran recursos personales. Se hicieron de muchas propiedades, de ranchos, edificios, negocios; algunos compraron su propio medio de comunicación y hasta se sintieron periodistas.
Por supuesto, en el centro de la fiesta, bailando descarada, estaba la corrupción, la más puta de las invitadas, la que cohabitó con todos, sin importar sexo, religión ni posición económica. Ella era la dueña de la casa, la que junto con el organizador prepararon todo para que la fiesta fuera inolvidable.
Pero la fiesta no ha terminado, la casa está hecha un desastre. En los baños varios funcionarios defecaron afuera de la taza, hay vómito por todos lados y condones usados hasta en la cocina. Unos duermen la mona en el piso, otros fuman despreocupados en el jardín, los más aguantadores siguen fornicando en los cuartos de arriba.
Los encargados de comprar el chupe prefirieron salir corriendo de la fiesta; ya el último, de apellido Charleston, mejor inventó que le había dado un infarto, todo para que lo dejaran salir y ya no le estuvieran pidiendo dinero que no tenía.
Así las cosas, ya no hay dinero para seguir chupando y algunos, entre ellos el gobernador Javier Duarte, se están despertando a la realidad con una resaca que no se cura con Alka-Seltzer.
El gobernador empieza la semana diciendo que a él le tocó bailar con la más fea. No es el único que reclama, a los veracruzanos, sin siquiera haber sido invitados a la fiesta, también se los llevaron al baile.

aortiz52@hotmail.com
Publicar un comentario