martes, 8 de julio de 2014

Desconfianza y desencanto (2 y ya)

Jorge Arturo Rodríguez
Tierra de Babel

Tal parece que en el desencanto vamos a morir y, si me apresuran, en la desolación. Y no es una expresión simplista. Nomás échenle un ojo a lo que acontece y se dará cuenta que, por ejemplo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México se ubicó, en el 2011, entre los países con mayores desigualdades entre ricos y pobres. El 10 por ciento de la población mexicana de menores recursos concentra el 1.2 por ciento de los ingresos del país, mientras que el 10 por ciento de mexicanos con mayores ingresos concentra el 36.7 por ciento de la riqueza. Cifras que, sin conocerlas, a leguas se notan.
 Analistas financieros han coincidido que la economía mexicana, concluida la primera mitad del año, “se ha deteriorado”, por lo pronostican una reducción del crecimiento del PIB de 2.9 a 2.6 por ciento en 2014. (La Jornada/25-06-14).
 La misma OCDE apunta que, de acuerdo al Índice Para una Vida Mejor que realizó, México obtuvo los peores resultados en materia de seguridad y educación. Ahí nomás. ¿Cómo confiar, entonces, en nuestras instituciones y autoridades, si no nos garantizan una mínima solidez en todos los rubros de la sociedad? Lo único sólido que se percibe es, sin duda, la corrupción e impunidad, por no mencionar más canalladas.
 El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Gerardo Gutiérrez Candiani, señaló que los datos del INEGI dados a conocer la semana pasada “proporcionan una prospección sólida de las tasas de prevalencia e incidencia de la corrupción en el sector gobierno que enfrenta el ciudadano común, basada no en la percepción, sino en experiencias reales, que llegan a casi 25 mil casos por cada 100 mil habitantes”.
 Denunció que los altos niveles de corrupción en el país demuestran “por qué la democracia está todavía lejos de cumplir las expectativas generadas con la transición”. (sinembargo.mx/23-06-14). Así, ¿cómo chingaos vamos a salir del lodazal?
 Dice Enrique Semo que el PRI “no tiene el mínimo interés en la democracia”. Y el doctor en Ciencia Política, Mauricio Merino, afirmó que México “se encuentra en periodo de desencanto en el que la clase política se aprovecha del reparto del poder y permite conductas autoritarias”. ¿Será?
 ¿Qué hacemos, mi pequeño Solín? Rebeca Arenas, en su colaboración “Lorenzo Córdova y la construcción de ciudadanía”, afirma: “…la desconfianza y el desinterés de gran parte de los mexicanos en participar en los asuntos públicos, no son de ahora. Año con año, estudios y encuestas realizadas por instituciones serias (…) nos repiten lo mismo: La falta de cultura política de los mexicanos es la principal causa de su escasa participación en los asuntos públicos. No participa porque desconfía y luego vuelve a desconfiar porque no participa. Se trata de un círculo perverso que ya lleva tiempo obstaculizando la participación ciudadana, y que en buena hora pareciera que el INE ha decidido encabezar, porque se nos está haciendo tarde”. Ansina es.

Los días y los temas
Ahí la lleva el diputado Adolfo Ramírez Arana, haciendo su trabajo legislativo. En sesión del 30 de junio pasado, legisladores del PAN, PVEM y Nueva Alianza se sumaron a la iniciativa de Ley de Desarrollo Rural que presentó. Se trata de un marco jurídico incluyente que, además de complementar el esfuerzo del gobernador Javier Duarte de Ochoa en la materia, permitiría apoyos técnicos y acceso al financiamiento oportuno y tecnologías de punta. Bien. Ojalá se apruebe a la brevedad.
Por lo pronto ahí se ven.
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