viernes, 22 de agosto de 2014

La guerra entre MAYL y FHB

Salvador Muñoz
Los Políticos

El gobernante que ve en la política “amigos” y “enemigos” está condenado a fracasar ante sus gobernados e incurrir en la dictadura.
La forma de hacer política con “amigos” y “enemigos” es muy dada en las llamadas “repúblicas bananeras”.
Casos muy concretos son Venezuela, Cuba... y hasta Veracruz.
Sí, los veracruzanos quedaron expuestos en medio de una batalla entre dos entidades políticas que confrontaron sus odios a tal grado que hoy, hasta la fecha, viven de él, se alimentan de él, lo anidan en sí.
Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares escenifican una de las peores luchas que entre políticos se haya visto en la historia de Veracruz, tan es así, que de cierto modo fascista, se quiso generar a través de diversas vías, un enemigo común para el veracruzano.
Sí, por un lado fue Miguel Ángel Yunes Linares, convertido hasta en figura esencial de un programa de Gobierno que se llamó “En Veracruz, los niños no se tocan”.
Por otro lado, Fidel Herrera fue el personaje que se invistió en el sinónimo de la corrupción que culminó en una frase que lo ha de seguir por el resto de los años: “estoy en la plenitud del pinche poder”.
Lo curioso es que pasado el sexenio, siguen alimentando su odio por diversas vías y gastando recursos en aras de destruir la imagen de cada quien y de quien lo representa. Se tiene del extremo de Fidel, a su sucesor y compañía; del extremo de Yunes Linares, a sus hijos y su más cercano círculo de amigos que lo apoyan.
Muchos veracruzanos no entienden cómo es que dos políticos de la altura de Miyuli y Fidel Herrera no contienen sus vísceras contra sí.
Tampoco muchos entienden cómo es que se generó ese encono entre ellos…
Diversas leyendas en torno a estos dos personajes se sostienen, y hay hasta una donde se habla de una mujer y la habilidad de uno para bajarle no sólo la novia al otro…
No se conocen las fechas, pero se habla que hubo un tiempo en que Miguel y Fidel fueron amigos.
Un día, dicen, a mí no me crea, uno conoció a Mar Castro, la Chiquitibum, y la hizo su novia. Acompañados por el otro, fueron a un restaurante y disfrutaron de las bondades de Baco y se trasladaron al departamento de uno, quien apenas tocó la cama, quedó profundamente dormido lo que aprovechó el otro para no sólo seducir a la dama, sino tomar la tarjeta de crédito de uno y salir a seguir dándole vuelo a la hilacha… y así empezó el odio…
La verdad, sinceramente, yo no lo creo… pero es parte de las leyendas urbanas que se tejen entre dos personajes que guardan tanto odio entre sí, que lejos de ayudar al estado, al Gobierno, a la política, han dejado en la sociedad la percepción de que no se puede confiar tanto en uno como en otro.
En pocas palabras, su lucha por el poder, por la aniquilación, por el detrimento de la imagen de cada uno de ellos, los ha ido destruyendo así como a quienes los rodean… pero peor aún, su encono ha pulverizado en la percepción del ciudadano al verdadero sentido de la política que es claro para muchos que no es la “pinche plenitud del poder”.

smcainito@gmail.com


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